Profundidad
Léxico y contexto

Acto

I

11 escenas

ACTO I · ESCENA 1

1.1 La venta de Illescas

Venta de Illescas (Toledo-Madrid)

redondillasabbavv. 1–184diálogo vivo

La pieza arranca en una venta entre Toledo y Madrid, a medio camino. El recurso es típicamente cervantino —recordemos las ventas del Quijote— y permite una exposición tranquila: dos viajeros conversan, llega un tercero con noticias, el público se entera del argumento sin que nadie lo enuncie. Liseo es el pretendiente forastero que viaja a casarse con Finea; Turín es su lacayo escéptico; Leandro será el informante involuntario que le advertirá sobre la naturaleza de su prometida. La escena es expositiva, salpicada de chistes urbanos —las posadas con chinches, las medidas de la Virgen, los romeros— que muestran la vida real del camino castellano de 1613.

LISEO.¡Qué lindas posadas! TURÍN.¡Frescas! LISEO.¿No hay calor? TURÍN.Chinches y ropa tienen fama en toda Europa. LISEO.¡Famoso lugar, Illescas! No hay en todos los que miras quien le iguale. TURÍN.Aun si supieses la causa... LISEO.¿Cuál es? TURÍN.Dos meses de guindas y de mentiras. LISEO.Como aquí, Turín, se juntan de la Corte y de Sevilla, Andalucía y Castilla, unos a otros preguntan; unos de las Indias cuentan, y otros con discursos largos de provisiones y cargos, cosas que el vulgo alimentan. ¿No tomaste las medidas? TURÍN.Una docena tomé. LISEO.¿Y imágenes? TURÍN.Con la fe que son de España admitidas, por milagrosas en todo cuanto, en cualquiera ocasión, les pide la devoción y el nombre. LISEO.Pues, dese modo, lleguen las postas, y vamos. TURÍN.¿No has de comer? LISEO.Aguardar a que se guise es pensar que a media noche llegamos; y un desposado, Turín, ha de llegar cuando pueda lucir. TURÍN.Muy atrás se queda con el repuesto Marín; pero yo traigo qué comas. LISEO.¿Qué traes? TURÍN.Ya lo verás. LISEO.Dilo. TURÍN.¡Guarda! LISEO.Necio estás. TURÍN.¿Desto pesadumbre tomas? LISEO.Pues, para decir lo que es... TURÍN.Hay a quien pesa de oír su nombre, basta decir; que tú lo sabrás después. LISEO.¿Entretiénese la hambre con saber qué ha de comer? TURÍN.Pues sábete que ha de ser... LISEO.¡Presto! TURÍN....tocino fiambre. LISEO.Pues ¿a quién puede pesar de oír nombre tan hidalgo? Turín, si me has de dar algo, ¿qué cosa me puedes dar que tenga igual a ese nombre? TURÍN.Esto y una hermosa caja. LISEO.Dame de queso una raja, que nunca el dulce es muy hombre. TURÍN.Esas liciones no son de galán, ni desposado. LISEO.Aún agora no he llegado. TURÍN.Las damas de corte son todas un fino cristal, trasparentes y divinas. LISEO.Turín, las más cristalinas comerán. TURÍN.¡Es natural! Pero esta hermosa Finea con quien a casarte vas comerá... LISEO.Dilo. TURÍN....no más de azúcar, maná y jalea. Pasarase una semana con dos puntos en el aire de azúcar. LISEO.¡Gentil donaire! TURÍN.¿Qué piensas dar a su hermana? LISEO.A Nise, su hermana bella, una rosa de diamantes, que así tengan los amantes tales firmezas con ella; y una cadena también, que compite con la rosa. TURÍN.Dicen que es también hermosa. LISEO.Mi esposa parece bien, si doy crédito a la fama. De su hermana poco sé, pero basta que me dé lo que más se estima y ama. TURÍN.¡Bello golpe de dinero!^ LISEO.Son cuarenta mil ducados. TURÍN.¡Bravo dote! LISEO.Si contados los llego a ver, como espero. TURÍN.De un macho con guarniciones verdes y estribos de palo, se apea un hidalgo. LISEO.¡Malo, si la merienda me pones!

Entra Leandro, de camino.

LEANDRO.Huésped, ¿habrá qué comer? LISEO.Seáis, señor, bien llegado. LEANDRO.Y vos en la misma hallado. LISEO.¿A Madrid...? LEANDRO.Dejele ayer, cansado de no salir con pretensiones cansadas. LISEO.Ésas van adjetivadas con esperar y sufrir. Holgara, por ir con vos, lleváramos un camino... LEANDRO.Si vais a lo que imagino, nunca lo permita Dios. LISEO.No llevo qué pretender; a negocios hechos voy. ¿Sois de ese lugar? LEANDRO.Sí, soy. LISEO.Luego podréis conocer la persona que os nombrare. LEANDRO.Es Madrid una talega de piezas, donde se anega cuanto su máquina pare. Los reyes, roques y arfiles conocidas casas tienen; los demás que van y vienen son como peones viles. Todo es allí confusión. LISEO.No es Otavio pieza vil. LEANDRO.Si es quien yo pienso, es arfil y pieza de estimación. LISEO.Quien yo digo es padre noble de dos hijas. LEANDRO.Ya sé quién; pero dijérades bien que de una palma y de un roble. LISEO.¿Cómo? LEANDRO.Que entrambas lo son, pues Nise bella es la palma; Finea, un roble, sin alma y discurso de razón. Nise es mujer tan discreta, sabia, gallarda, entendida, cuanto Finea encogida, boba, indigna y imperfeta. Y aun pienso que oí tratar que la casaban... LISEO.(¿No escuchas?) LEANDRO.Verdad es que no habrá muchas que la puedan igualar en el riquísimo dote; mas ¡ay de aquel desdichado que espera una bestia al lado! Pues más de algún marquesote, a codicia del dinero, pretende la bobería desta dama, y a porfía hacen su calle terrero. LISEO.(Yo llevo lindo concierto. ¡A gentiles vistas voy!) TURÍN.(Disimula.) LISEO.(Tal estoy, que apenas a hablar acierto.) En fin, señor, ¿Nise es bella y discreta? LEANDRO.Es celebrada por única, y deseada, por las partes que hay en ella, de gente muy principal. LISEO.¿Tan necia es esa Finea? LEANDRO.Mucho sentís que lo sea. LISEO.Contemplo, de sangre igual, dos cosas tan desiguales... Mas ¿cómo en dote lo son? Que, hermanas, fuera razón que los tuvieran iguales. LEANDRO.Oigo decir que un hermano de su padre la dejó esta hacienda, porque vio que sin ella fuera en vano casarla con hombre igual a su noble nacimiento, supliendo el entendimiento con el oro. LISEO.Él hizo mal. LEANDRO.Antes bien, porque con esto tan discreta vendrá a ser como Nise. TURÍN.¿Has de comer? LISEO.Ponme lo que dices, presto; aunque ya puedo escusallo. LEANDRO.¿Mandáis, señor, otra cosa? LISEO.Serviros.(¡Qué linda esposa!) TURÍN.¿Qué haremos? LISEO.Ponte a caballo, que ya no quiero comer. TURÍN.No te aflijas, pues no es hecho.
EXT-1

La cifra de la dote: treinta o cuarenta mil ducados

La cifra de la dote de Finea oscila en la pieza. Aquí, en boca de Liseo, son cuarenta mil; cuando más adelante Leandro la enuncie (v. 134), el autógrafo conserva treinta mil y las impresas suben a cuarenta mil. La discrepancia tiene origen textual: el autógrafo (O) conserva treinta mil en aquel verso pero el manuscrito Ramírez de Arellano (M) y las impresas (AB) cambian a cuarenta mil para alinearlo con el resto de la obra.

La cifra pesa. Treinta mil ducados era, en 1613, la dote típica de hidalga acomodada de villa media; cuarenta mil ducados ya colocaba a la heredera en el rango de las grandes herederas de la corte. La diferencia entre las dos cifras tiene alcance sociológico, no meramente estilístico. Marc Vitse y Maria Grazia Profeti han discutido si la corrección (probablemente del propio Lope) responde a una decisión consciente de elevar el peso económico del personaje, o si refleja un descuido autorial.3 La cifra final que conserva la tradición —cuarenta mil— es la que Laurencio celebrará en el verso 3173 con la franqueza desconcertante que cierra el tema económico de la pieza.

EXT-2

La venta como dispositivo dramático: Cervantes y Lope

La dama boba arranca en una venta —espacio típicamente cervantino—, y la elección no es accidente. Don Quijote (primera parte, 1605) había publicado ocho años antes y había popularizado las ventas como dispositivos narrativos para reunir personajes diversos. La fórmula se traslada aquí al teatro: dos viajeros más un informante igualan exposición eficiente del argumento sin necesidad de monólogo introductorio.

La diferencia es de género. En Cervantes, la venta es lugar de digresión y de encuentros casuales; aquí, plataforma de exposición. El público salía de la venta de Illescas con tres datos esenciales: hay un padre con dos hijas, la rica es boba, la pobre es discreta. El resto de la pieza desplegará lo que esta venta ha enunciado.

EXT-3

La pieza como comedia urbana: el modelo lopesco

La dama boba pertenece a la familia de la comedia urbana, subgénero que Lope desarrolla a partir de los años 1605-1610 y que cristaliza en el período 1610-1616 con piezas como El acero de Madrid (ca. 1608), Las bizarrías de Belisa (1634, póstuma) o La discreta enamorada (1604-1606). La fórmula es estable: acción urbana, casa noble en una ciudad concreta (Madrid, Sevilla, Toledo), enredo matrimonial entre damas y galanes de hidalguía media-alta, espacio doméstico cerrado con pocas salidas al exterior, métrica polimétrica en la que dominan redondillas y romances.

Ignacio Arellano, en su análisis del «modelo temprano» de la comedia urbana lopesca, ha definido el subgénero por contraste con la comedia palatina: la urbana se caracteriza por «la pertenencia social de los personajes a la pequeña nobleza local, las relaciones cotidianas entre los habitantes de la casa y la calle, el predominio del verso doméstico, y la presencia constante del dinero como motor económico de la acción».arel La dama boba cumple las cuatro condiciones con limpieza didáctica: Octavio es hidalgo madrileño, la acción transcurre casi enteramente en su casa de Madrid, los metros dominantes son los del diálogo doméstico, y los cuarenta mil ducados de la dote son el motor reconocido de toda la trama.

El detalle dramatúrgico añadido en esta comedia urbana, y que la diferencia de la comedia palatina, es el espacio externo de tránsito —la venta de Illescas, el prado de los Recoletos— como apertura y cierre del marco doméstico. La venta es vestíbulo del Madrid íntimo. César Oliva ha estudiado este uso del espacio escénico en la comedia urbana lopesca.oliva-esp

Aparato textual (3 variantes)
VersoPROLOPE (O)MarínLópez MartínPatterson
13«las Indias» O M A«los otros» B(sigue O)(sigue O)
80«cuarenta mil ducados» O M AB(igual)(igual)(igual)
134«treinta y mil ducados» O«cuarenta mil» M AB(sigue M)(sigue O)
  1. Fausta Antonucci, «La polimetría en La dama boba: funciones poéticas y dramáticas», en Preludio a «La dama boba» de Lope de Vega (historia y crítica), ed. Javier Espejo Surós y Carlos Mata Induráin, BIADIG 54 (Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2020), 111-129, aquí 113-114.
  2. Sobre la red de ventas en el camino Toledo-Madrid y sus condiciones de habitabilidad, véase Pedro García-Patos, Caminos y posadas en la España del Siglo de Oro (Madrid: CSIC, 1999), 67-72.
  3. Sobre Illescas y los pueblos del camino Toledo-Madrid en el XVII, véase Manuel Muñoz Cosme, Caminos del antiguo reino de Toledo (Toledo: Diputación, 1993), 89-120.
  4. Sobre la economía de las medidas y estampas marianas en la Castilla del XVII, véase William A. Christian, Local Religion in Sixteenth-Century Spain (Princeton: Princeton University Press, 1981), 128-135.
  5. James E. Holloway Jr., «Lope's Neoplatonism: La dama boba», Bulletin of Hispanic Studies 49, n.º 3 (1972): 236-255, especialmente 244.
  6. Sobre la cuantía de las dotes en el XVII castellano y su significado social, véase Bartolomé Bennassar, La España del Siglo de Oro (Barcelona: Crítica, 1983), 89-95. Sobre la variante textual, Marco Presotto, «Estudio textual», en Comedias de Lope de Vega. Parte IX, vol. III (Lleida: Editorial Milenio, 2007), 1296-1298.
  7. Ignacio Arellano, «El modelo temprano de la comedia urbana de Lope de Vega», en Lope de Vega: comedia urbana y comedia palatina. Actas de las XVIII Jornadas de teatro clásico (Almagro, 11-13 de julio de 1995), ed. Felipe B. Pedraza Jiménez y Rafael González Cañal (Almagro: Festival de Almagro / Universidad de Castilla-La Mancha, 1996), 37-60. oliva-esp: César Oliva, «El espacio escénico en la comedia urbana y la comedia palatina de Lope de Vega», en el mismo volumen, 13-36.

Nota de cierre

Cierra la primera escena con Liseo angustiado por la perspectiva de casarse con una boba. El público de 1613 ya tiene en mente la trama. Lo que aún no se le ha dicho —y que será el motor de la pieza— es que la boba va a aprender. Esa información llegará gradualmente a partir de la escena 1.4.

ACTO I · ESCENA 2

1.2 Octavio y Miseno conversan sobre las dos hermanas

Casa de Octavio

octavas realesABABABCCvv. 185–272dignidad, argumento elevado

Cambio de espacio y de metro. La acción se traslada de la venta a la casa de Octavio en Madrid, y la pieza sube el registro métrico: las octavas reales —el metro más alto de la dramaturgia áurea, asociado a momentos de gravedad reflexiva— sirven para la conversación entre el padre y su amigo Miseno. Octavio expone aquí la situación que la pieza desplegará: tiene dos hijas, una boba y rica, otra discreta y pobre, y eso lo angustia. Miseno aplica la consolación tópica del XVII: la dote compensa la falta de ingenio. La respuesta queda sin contestar; la pieza se encargará de cuestionarla.

MISENO.Parece que os quejáis. OTAVIO.¡Bien mal emplea mi hermano tanta hacienda! No fue sabio. Bien es que Fabio, y que no sabio, sea. MISENO.Si en dejaros hacienda os hizo agravio, vos propio lo juzgad. OTAVIO.Dejó a Finea, a título de simple, tan gran renta, que a todos hasta agora nos sustenta. MISENO.Dejola a la que más le parecía de sus sobrinas. OTAVIO.Vos andáis discreto, pues a quien heredó su bobería dejó su hacienda para el mismo efeto. MISENO.De Nise la divina gallardía, las altas esperanzas y el conceto os deben de tener apasionado. ¿Quién duda que le sois más inclinado? OTAVIO.Mis hijas son entrambas; mas yo os juro que me enfadan y cansan, cada una por su camino, cuando más procuro mostrar amor y inclinación a alguna. Si ser Finea simple es caso duro, ya lo suplen los bienes de Fortuna y algunos que le dio Naturaleza, siempre más liberal, de la belleza; pero ver tan discreta y arrogante a Nise, más me pudre y martiriza, y que, de bien hablada y elegante, el vulgazo la aprueba y soleniza. Si me casara agora —y no te espante esta opinión, que alguno la autoriza—, de dos estremos, boba o bachillera, de la boba elección, sin duda, hiciera. MISENO.¡No digáis tal, por Dios! Que están sujetas a no acertar en nada. OTAVIO.Eso es engaño, que yo no trato aquí de las discretas; sólo a las bachilleras desengaño. De una casada son partes perfetas virtud y honestidad. MISENO.Parir cadaño, no dijérades mal, si es argumento de que vos no queréis entendimiento. OTAVIO.Está la discreción de una casada en amar y servir a su marido; en vivir recogida y recatada, honesta en el hablar y en el vestido; en ser de la familia respetada, en retirar la vista y el oído, en enseñar los hijos, cuidadosa; preciada más de limpia que de hermosa. ¿Para qué quiero yo que, bachillera, la que es propia mujer concetos diga? Esto de Nise por casar me altera; lo más, como los menos, me fatiga. Resuélvome en dos cosas que quisiera, pues la virtud es bien que el medio siga, que Finea supiera más que sabe, y Nise menos. MISENO.Habláis cuerdo y grave. OTAVIO.Si todos los estremos tienen vicio, yo estoy, con justa causa, discontento. MISENO.¿Y qué hay de vuestro yerno? OTAVIO.Aquí el oficio de padre y dueño alarga el pensamiento: caso a Finea, que es notable indicio de las leyes del mundo, al oro atento. Nise, tan sabia, docta y entendida, apenas halla un hombre que la pida; y por Finea, simple, por instantes me solicitan tantos pretendientes, del oro, más que del ingenio, amantes, que me cansan amigos y parientes. MISENO.Razones hay, al parecer, bastantes. OTAVIO.Una hallo yo, sin muchas aparentes, y es el buscar un hombre en todo estado lo que le falta más, con más cuidado. MISENO.Eso no entiendo bien. OTAVIO.Estadme atento. Ningún hombre nacido a pensar viene que le falta, Miseno, entendimiento, y con esto no busca lo que tiene; ve que el oro le falta y el sustento, y piensa que buscalle le conviene, pues como ser la falta el oro entienda, deja el entendimiento y busca hacienda. MISENO.¡Piedad del cielo! ¡Que ningún nacido se queje de faltarle entendimiento! OTAVIO.Pues a muchos que nunca lo han creído les falta, y son sus obras argumento. MISENO.Nise es aquésta. OTAVIO.Quítame el sentido su desvanecimiento. MISENO.Un casamiento os traigo yo. OTAVIO.Casémosla; que temo alguna necedad, de tanto extremo. NISE.¿Dióte el libro?

Nota de cierre

Cierra Octavio resignado, pero la queja queda flotante. En la pieza, el padre nunca recobra del todo el control. Es una de las primeras dramatizaciones del padre derrotado en la comedia áurea, y sirve de fondo para entender por qué, en el verso 3168, Octavio dejará la decisión a Liseo: «Dádsela, boba ingeniosa». Octavio cede porque ha cedido desde aquí.

ACTO I · ESCENA 3

1.3 Nise y Heliodoro: la disertación sobre la prosa

Casa de Octavio (sala de Nise)

redondillasabbavv. 273–309

Aparece Nise por primera vez en escena, presentada con una disertación literaria. Está leyendo a Heliodoro —novelista griego del siglo III d.C.—, y discute con su criada Celia la diferencia entre prosa historial y prosa poética. La escena establece su perfil: mujer letrada, lectora ambiciosa, con vocabulario académico. Importa el contraste con la siguiente escena (1.4), donde Finea fracasa con la cartilla. Dos pedagogías opuestas en versos consecutivos: la culta de Nise, la imposible de Finea.

CELIA.¡Y tal que obliga a no abrille ni tocalle! NISE.Pues, ¿por qué? CELIA.Por no ensucialle, si quieres que te lo diga. En cándido pergamino vienen muchas flores de oro. NISE.Bien lo merece Heliodoro, griego poeta divino. CELIA.¿Poeta? Pues pareciome prosa. NISE.También hay poesía en prosa. CELIA.No lo sabía. Miré el principio y cansome. NISE.Es que no se da a entender, con el artificio griego, hasta el quinto libro, y luego todo se viene a saber cuanto precede a los cuatro. CELIA.En fin, ¿es poeta en prosa? NISE.Y de una historia amorosa, digna de aplauso y teatro. Hay dos prosas diferentes: poética y historial; la historial, lisa y leal, cuenta verdades patentes, con frasi y términos claros; la poética es hermosa, varia, culta, licenciosa, y escura aun a ingenios raros. Tiene mil exornaciones y retóricas figuras. CELIA.Pues, ¿de cosas tan escuras juzgan tantos? NISE.No le pones, Celia, pequeña objeción; pero así corre el engaño del mundo. FINEA.¡Ni en todo el año saldré con esa lición! CELIA.Tu hermana con su maestro. NISE.¿Conoce las letras ya?

Nota de cierre

La disertación se interrumpe cuando Nise oye llegar a Finea con su maestro. El cambio de escena será abrupto: de redondillas eruditas a redondillas farsescas, sin transición.

ACTO I · ESCENA 4

1.4 La lección imposible

Casa de Octavio, interior

redondillasabbavv. 310–414diálogo vivo, conflicto cómico

Llega aquí la primera de las grandes escenas cómicas de la pieza, y pide lectura cuidadosa: debajo del chiste evidente —el dómine que no logra enseñar el alfabeto a su alumna— se plantea ya, en abril de 1613, un problema que la filosofía del XVII europeo tardará casi un siglo en formular con palabras propias: el del signo lingüístico arbitrario. Finea no es una alumna mala. Es una alumna empirista. Y Rufino, a tientas, se equivoca en cada movimiento pedagógico que hace.

CELIA.En los principios está. RUFINO.¡Paciencia, y no letras, muestro! ¿Qué es ésta? FINEA.Letra será. RUFINO.¿Letra? FINEA.Pues, ¡es otra cosa? RUFINO.No, sino el alba (¡qué hermosa bestia!). FINEA.Bien, bien. Sí, ya, ya; el alba debe de ser, cuando andaba entre las coles. RUFINO.Esta es «Ca». Los españoles no la solemos poner en nuestra lengua jamás. Úsanla mucho alemanes y flamencos. FINEA.¡Qué galanes van todos éstos detrás! RUFINO.Estas son letras también. FINEA.¿Tantas hay? RUFINO.Veintitrés son.^ FINEA.Ara vaya de lición; que yo lo diré muy bien. RUFINO.¿Qué es esta? FINEA.Aquésta no sé. RUFINO.¿Y esta? FINEA.No sé qué responda. RUFINO.¿Y esta? FINEA.¿Cuál? ¿Esta, redonda? ¡Letra! RUFINO.¡Bien! FINEA.¿Luego, acerté? RUFINO.¡Linda bestia! FINEA.¡Así, así! Bestia, ¡por Dios!, se llamaba; pero no se me acordaba. RUFINO.Esta es «erre», y esta es «i». FINEA.Pues, ¿si tú lo traes errado...? NISE.(¡Con qué pesadumbre están!) RUFINO.Di aquí B, A, N; ban. FINEA.¿Dónde van? RUFINO.¡Gentil cuidado! FINEA.¿Que se van, no me decías? RUFINO.Letras son.¡Míralas bien! FINEA.Ya miro. RUFINO.B, E, N; ben. FINEA.¿Adónde? RUFINO.¡Adónde en mis días no te vuelva más a ver! FINEA.¿Ven, no dices? Pues ya voy. RUFINO.¡Perdiendo el jüicio estoy! ¡Es imposible aprender! ¡Vive Dios, que te he de dar una palmeta! FINEA.¿Tú, a mí? RUFINO.¡Muestra la mano! FINEA.Hela aquí. RUFINO.¡Aprende a deletrear! FINEA.¡Ay, perro! ¿Aquesto es palmeta? RUFINO.Pues, ¿qué pensabas? FINEA.¡Aguarda!... NISE.¡Ella le mata! CELIA.Ya tarda tu favor, Nise discreta. RUFINO.¡Ay, que me mata! NISE.¿Qué es esto? ¿A tu maestro...? FINEA.Hame dado causa. NISE.¿Cómo? FINEA.Hame engañado. RUFINO.¿Yo, engañado? NISE.¡Dila presto! FINEA.Estaba aprendiendo aquí la letra bestia y la Ca... NISE.La primera sabes ya. FINEA.Es verdad, ya la aprendí. Sacó un zoquete de palo y al cabo una media bola; pidiome la mano sola —¡mira qué lindo regalo!—, y apenas me la tomó, cuando, ¡zas!, la bola asienta, que pica como pimienta, y la mano me quebró. NISE.Cuando el discípulo ignora, tiene el maestro licencia de castigar. FINEA.¡Linda ciencia! RUFINO.Aunque me diese, señora, CELIA.¡Fuese! NISE.No tienes razón. Sufrir y aprender conviene. FINEA.Pues ¿las letras que allí están, yo no las aprendo bien? Vengo cuando dice «ven», y voy cuando dice «van». ¿Qué quiere, Nise, el maestro, quebrándome la cabeza con ban, bin, bon? CELIA.(¡Ella es pieza de rey!) NISE.Quiere el padre nuestro que aprendamos. FINEA.Yo ya sé el Padrenuestro. NISE.No digo sino el nuestro; y el castigo por darte memoria fue. FINEA.Póngame un hilo en el dedo y no aquel palo en la palma. CELIA.Mas que se te sale el alma, si lo sabe. FINEA.¡Muerta quedo! ¡Oh, Celia! No se lo digas, y verás qué te daré.
EXT-1

Sobre la K y el debate ortográfico del Siglo de Oro

La intervención de Rufino sobre la K refleja un debate real de la ortografía española del Siglo de Oro. Antonio de Nebrija, en su Gramática castellana (Salamanca, 1492), había excluido la K del alfabeto por innecesaria, y propuesto la racionalización fonética del castellano (cada letra, un sonido). Su propuesta no fue universalmente aceptada: la K seguía apareciendo en cartillas escolares del XVI por inercia gráfica y por su utilidad en la transliteración de préstamos griegos y germánicos. Lope, que conocía bien la Ortografía castellana de Mateo Alemán (México, 1609) y muy probablemente el debate vivo en la Real Academia (que se fundaría medio siglo después, en 1713), pone en boca de un dómine de primeras letras un argumento que hubiera estado más a tono con un cátedra de Salamanca. Es el primer momento en que la escena revela su doblez: el saber alto se filtra hasta los rincones más bajos de la pedagogía, y Lope se permite el guiño de hacer que un personaje cómico cite, sin saberlo, una autoridad filológica de primer rango. Egido ha rastreado esta tradición de la cartilla y la K en su trabajo sobre Vives y Lope.4

EXT-2

Sobre «ban / ¿Dónde van?» y la crítica empirista al lenguaje

Este momento condensa el problema central de la pieza: la relación entre el signo y el significado. Finea no logra entender que una combinación de sonidos —ban— represente algo sin ser ese algo. Para ella, si «ban» suena como «van» (tercera persona del plural del verbo ir), entonces alguien se está yendo, y la pregunta «¿Dónde?» es estrictamente lógica. Esto la convierte, a su pesar, en una empirista radical: sólo acepta como real lo que puede experimentar directamente. Y la doblez es que este tipo de escepticismo ante lo simbólico es exactamente el que los filósofos del XVII —Hobbes en el Leviathan (1651), Locke en el Essay concerning Human Understanding (1690)— convertirán en programa filosófico serio. Finea, por instinto, anticipa la crítica empirista al lenguaje abstracto que sólo cobrará nombre filosófico setenta años después. James Holloway ya advirtió, en su trabajo seminal de 1972, que «en las situaciones más ridículas de Lope —la chica que toma literalmente la retórica del amante— hay alguna verdad».5 La verdad de este pasaje es la del signo arbitrario.

El efecto cómico funciona, además, porque el público del patio, en muchos casos también analfabeto, se reconoce parcialmente en la confusión de Finea, y ríe a la vez de ella y de sí mismo. El chiste opera a dos alturas: el catedrático ríe del abismo entre signo y significado; el mosquetero ríe del error fonético. Una conexión transcultural ilumina la operación: en Le bourgeois gentilhomme de Molière (1670), Monsieur Jourdain descubre con asombro que lleva toda la vida «hablando en prosa». El mecanismo es similar pero inverso: Jourdain tiene el saber sin la conciencia, Finea tiene la conciencia (registra los sonidos) pero le falta el saber. Las dos escenas son cómicas porque revelan la arbitrariedad de la frontera entre saber y no saber. Lo que en Molière se queda en burla cortesana, en Lope alcanza el filo de la epistemología. Juan Mayorga, en una de las lecturas más recientes y agudas de la pieza, ha sostenido que la propia bobería del Acto I admite ser leída retrospectivamente como artificio: si Finea responde en el Acto III «¿No eres simple? — Cuando quiero», nada impide pensar que la confusión ante «ban» fuese ya, también, gobernada por la voluntad. El chiste va, en esta lectura, más allá del signo arbitrario: alcanza la voluntariedad misma del no saber.5-mayorga

EXT-3

El reverso epistemológico: «B-A-N» y el agua de Helen Keller

Hay una imagen que ilumina por contraste lo que Lope dramatiza aquí, y que vale traer porque viene del extremo opuesto de la historia. En The Miracle Worker (Arthur Penn, 1962, basada en el guion de William Gibson de 1957), Anne Sullivan toma la mano de Helen Keller, ciega y sorda desde los diecinueve meses, la pone bajo el chorro de la bomba del jardín y le deletrea con los dedos en la palma «W-A-T-E-R». Helen, que durante meses había repetido los signos sin entenderlos —que los había tratado como «sonidos» ininteligibles, exactamente como Finea trata las letras—, en ese instante comprende. La cámara de Penn se queda en su rostro fijo durante varios segundos. Es el momento más radical del cine sobre el descubrimiento del signo: la conciencia de que un movimiento de los dedos significa el agua que toca la mano.

La escena de Lope es el reverso exacto. Finea, también, repite el signo sin entender —«b, a, n: ban»— pero, lejos de descubrir que el signo representa, lo toma como representación inmediata: si suena «van», alguien se va. Si Helen Keller dramatiza el nacimiento del signo en una conciencia, Finea dramatiza el rechazo del signo por una conciencia que insiste en la presencia. Las dos escenas operan sobre el mismo umbral epistemológico, pero desde lados opuestos. Y aquí la pieza lopesca añade una doblez que Penn no podía añadir: el rechazo del signo en Finea no es deficiencia cognitiva, es —en la lectura de Mayorga— posibilidad de artificio. Finea, en algún momento (el verso 2085 lo declara), elige cuándo entender. Helen Keller tampoco eligió no entender; la doblez de Lope es que la bobería podría ser, ya en este verso 339, un modo activo de mantenerse fuera del orden simbólico que la quiere casar.

EXT-4

Notas sobre la puesta en escena (corral de comedias, 1613)

La compañía de Jerónima de Burgos estrenó la pieza en el otoño de 1613, probablemente en el Corral del Príncipe. Esta escena se representaba en el espacio de la escena baja: una mesa pequeña con la cartilla y una silla para Rufino, y Finea de pie. La palmeta era utilería habitual; muchas compañías la conservaban como atrezo escolar reutilizable. La acotación «Saca una palmatoria» (en torno al v. 349) sugiere que el actor llevaba la palmeta escondida, lo que añade el efecto de revelación física. El público del corral, sentado en gradas y de pie en el patio, encontraba en este tipo de escena un espejo amable: quienes no sabían leer reconocían en Finea su propia confusión, y quienes sabían leer reconocían en Rufino la figura del maestro impotente. La risa subía por dos caminos a la vez.6

Aparato textual (7 variantes)
VersoPROLOPE (O)MarínLópez MartínPatterson
312atrib. NISEatrib. CELIA M AB(sigue M AB)(sigue M AB)
322«Bien, bien. Sí»«Así ya» M; «Así ya ya» AB(sigue M)(sigue Marín)
325«Ésta es Ca»«Ca»; «letras Ca» AB«Ésta es Ca»(igual)
339«B A»: B «a» O (corrección autógrafa)uniformiza «BA»(igual)(igual)
340«B, A, N; ban»(igual)(igual)(igual)
349Acot«Saca una palmatoria» O; «Saca una palmeta» Cot«Saca una palmeta» M AB(sigue M)(sigue M)
352«¡Ay, perro!»«¡Ay, picaño!» AB(igual a O)(igual a O)
  1. Sobre las cartillas escolares y el método del «alba», véase Aurora Egido, «Vives y Lope. La dama boba aprende a leer», en Philologica. Homenaje al profesor Ricardo Senabre (Cáceres: Universidad de Extremadura, 1996), 193-207, especialmente 198-201.
  2. Sobre la inversión cómica en esta escena y su función estructural en la pieza, véase Edward H. Friedman, «Lope de Vega's La dama boba and the Construction of Comedy», Bulletin of Spanish Studies 90, n.º 4-5 (2013): 599-617, aquí 603.
  3. Felipe B. Pedraza Jiménez, «A vueltas con La dama boba», Anuario Lope de Vega 3 (1997): 11-30, aquí 25.
  4. Egido, «Vives y Lope», 198-201; sobre la Ortografía castellana de Mateo Alemán, véase José Antonio Rodríguez García, La ortografía de Mateo Alemán (México: UNAM, 1950).
  5. Juan Mayorga, «El sexo de la razón: una lectura de La dama boba», en Preludio a «La dama boba» de Lope de Vega (historia y crítica), ed. Javier Espejo Surós y Carlos Mata Induráin, BIADIG 54 (Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2020), 79-94, especialmente 84-87.
  6. James E. Holloway Jr., «Lope's Neoplatonism: La dama boba», Bulletin of Hispanic Studies 49, n.º 3 (1972): 236-255, aquí 254. La traducción es mía. Aurora Egido ha mostrado el paralelismo entre los Diálogos (Linguae latinae exercitatio, 1538) y la Institución de la mujer cristiana (1524) de Vives y la pedagogía de la cartilla del XVII que Lope dramatiza aquí: la repetición mnemotécnica del «b, a, n: ban» y la coordinación con el Padre nuestro y la doctrina cristiana correspondían exactamente a las cartillas que Vives había recomendado como método «sin gritos» para enseñar a las niñas a leer. Cf. Aurora Egido, «Vives y Lope. La dama boba aprende a leer», en Philologica. Homenaje al profesor Ricardo Senabre (Cáceres: Universidad de Extremadura, 1996), 193-207, especialmente 195-198 y 200-202.
  7. Sobre la convención escénica de la palmeta y la función didáctico-cómica de las escenas escolares en el corral, véase Ignacio Arellano, «La vida teatral en el Siglo de Oro», en Preludio a «La dama boba» de Lope de Vega (historia y crítica), ed. Javier Espejo Surós y Carlos Mata Induráin, BIADIG 54 (Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2020), 25-54.

Nota de cierre

Esta escena pide dos lecturas. La primera vez se ríe uno con Finea y de Finea. La segunda vez se descubre que el maestro era el ignorante: enseñaba la convención del signo a quien tenía perfecto derecho a desconfiar de ella. El verso «y el lugar donde se nace / saben andarle los ciegos» (v. 2489) tendrá que decirlo Finea más tarde para que comprendamos que la lección de Rufino no había fracasado. Había triunfado al revés: Finea aprendió, sí, pero a no aprender lo que el dómine pretendía. Esa será su verdadera fuerza.

ACTO I · ESCENA 5

1.5 El parto de la gata

Casa de Octavio, salón

romance asonancia -í-o-í-ovv. 411–490narración

Después de la lección imposible, Finea encuentra a Clara entusiasmada con noticias domésticas: la gata de la casa, llamada Romana, ha parido. Clara narra el episodio en romance, metro asociado por el Arte nuevo (v. 309) a las relaciones, es decir, los relatos largos. La pieza eleva al rango de epopeya doméstica un episodio absolutamente trivial. La forma noble enmarca el contenido ridículo, y el contraste produce comicidad pura.

La escena pide lectura atenta. Finea, que en la escena anterior fracasaba con la cartilla, escucha a Clara con la atención más rigurosa que la pieza le concede hasta el momento. Lo que la lección de Rufino no consiguió —que Finea atendiera al lenguaje— lo consigue Clara con un romance sobre gatos. La escena cómica enseña, sin enunciarlo, lo que el resto de la pieza desarrollará: el saber se aprende cuando interesa.

FINEA.¡Es mujer notable! CLARA.Escucha un momento: salía, por donde suele, el sol muy galán y rico, con la librea del rey colorado y amarillo; andaban los carretones quitándole el romadizo que da la noche a Madrid; aunque no sé quién me dijo que era la calle Mayor el soldado más antiguo, pues nunca el mayor de Flandes presentó tantos servicios; pregonaban agua ardiente, agua biznieta del vino, los hombres Carnestolendas, todos naranjas y gritos; dormían las rentas grandes, despertaban los oficios, tocaban los boticarios sus almireces a pino, cuando la gata de casa comenzó, con mil suspiros, a decir «¡Ay, ay, ay, ay! Que quiero parir, marido.» Levantose Hociquimocho y fue corriendo a decirlo a sus parientes y deudos; que deben de ser moriscos, porque el lenguaje que hablaban, en tiple de monacillos, si no es jerigonza entrellos, no es español ni latino. Vino una gata vïuda, con blanco y negro vestido —sospecho que era su agüela—, gorda y compuesta de hocico; y si lo que arrastra honra, como dicen los antiguos, tan honrada es por la cola como otros por sus oficios. Trújole cierta manteca, desayunose y previno en qué recibir el parto. Hubo temerarios gritos. No es burla. Parió seis gatos tan remendados y lindos, que pudieran, a ser pías, llevar el coche más rico. Regocijados, bajaron de los tejados vecinos, caballetes y terrados, todos los deudos y amigos: Lamicola, Arañizaldo, Marfuz, Marramao, Micilo, Tumbaollín, Mico, Miturrio, Rabicorto, Zapaquildo, unos vestidos de pardo, otros de blanco vestidos, y otros con forros de martas, en cueras y capotillos. De negro vino a la fiesta el gallardo Golosino; luto que mostraba entonces de su padre el gaticidio. Cuál la morcilla presenta; cuál el pez, cual el cabrito, cuál el gorrïón astuto, cuál el simple palomino. Trazando quedan agora, para mayor regocijo en el gatesco senado, correr gansos cinco a cinco. Ven presto, que si los oyes, dirás que parecen niños y darás a la parida el parabién de los hijos. FINEA.¡No me pudieras contar caso, para el gusto mío, de mayor contentamiento!

Nota de cierre

El romance se cierra con la fiesta de los gatitos recién paridos, y se cierra también la primera prueba pedagógica de la pieza. Finea ha demostrado que sabe escuchar cuando lo que le cuentan le interesa. La capacidad cognitiva no estaba ausente; estaba mal dirigida. Leída con el monólogo del Acto III en la mano, esta escena anticipa lo que aquel formulará: «hasta que en tus rayos vi» (v. 2053). La razón de Finea, eclipsada en el primer acto, empieza a salir de su eclipse aquí, en este romance gatuno. Sólo falta que llegue Laurencio.

ACTO I · ESCENA 6

1.6 La academia de Nise: el soneto culterano de Duardo

Casa de Octavio, sala de Nise (academia)

sonetoABBA ABBA CDC DCDvv. 525–538

La pieza monta una academia literaria dentro de la comedia, y vale recordar que las academias eran instituciones reales: clubes letrados donde los caballeros del Madrid de 1613 se reunían a recitar versos, defender posiciones poéticas y discutir doctrinas amorosas. La academia de Nise es ficticia, pero su modelo está en lugares como la Selvaje del conde de Saldaña o la Imitatoria del conde de Salinas. El propio Lope había frecuentado varias.

Esta escena tiene tres movimientos. Primero, los galanes Duardo y Feniso eligen a Nise como juez de un certamen poético, dirigiéndose a ella con la retórica hiperbólica de la academia (Sibila española, las cuatro Gracias). Segundo, Duardo recita su soneto culterano «La calidad elementar resiste» — el más célebre de la pieza, que Lope volverá a publicar y comentar en La Filomena (1621) y en La Circe (1624). Tercero, Nise confiesa que no entiende ni una palabra y, ya derrotada, abandona la lectura. La ironía es vertiginosa: la entendida no comprende el soneto que el galán le propone, mientras que en otra parte de la pieza la boba aprenderá en su carne lo que ese soneto enuncia.

LAURENCIO.A vos sola, que sois Sibila española, no Cumana ni Eritrea; a vos, por quien ya las Gracias son cuatro, y las Musas diez, es justo haceros jüez. NISE.Si ignorancias, si desgracias trujérades a juzgar, era justa la elección. FENISO.Vuestra rara discreción, imposible de alabar, fue justamente elegida. Oíd, señora, a Eduardo. NISE.¡Vaya el soneto! Ya aguardo, aunque de indigna, corrida. DUARDO.La calidad elementar resiste mi amor, que a la virtud celeste aspira y en las mentes angélicas se mira, donde la idea del calor consiste. No ya como elemento el fuego viste el alma, cuyo vuelo al sol admira, que de inferiores mundos se retira adonde el serafín ardiendo asiste. No puede elementar fuego abrasarme. La virtud celestial, que vivifica, envidia el verme a la suprema alzarme; que donde el fuego angélico me aplica, ¿cómo podrá mortal poder tocarme, que eterno y fin, contradición implica? NISE.Ni una palabra entendí. DUARDO.Pues en parte se leyera que más de alguno dijera por arrogancia: «Yo sí». La intención o el argumento es pintar a quien ya llega, libre del amor que ciega, con luz del entendimiento, a la alta contemplación de aquel puro amor sin fin, donde es fuego el serafín. NISE.Argumento y intención queda entendido. LAURENCIO.¡Profundos conceptos! NISE.¡Mucho le esconden! DUARDO.Tres fuegos, que corresponden, hermosa Nise, a tres mundos, dan fundamento a los otros. NISE.¡Bien los podéis declarar! DUARDO.Calidad elementar es el calor en nosotros, la celestial es virtud que calienta y que recrea, y la angélica es la idea del calor. NISE.Con inquietud escucho lo que no entiendo. [...] ¡Yo no escucho más, de no entenderte corrida! ¡Escribe fácil!
EXT-1

Los tres fuegos: la cosmología neoplatónica del soneto

El soneto de Duardo construye un cosmos de tres planos según la doctrina neoplatónica del Renacimiento florentino. La fórmula de los «tres fuegos» (v. 554) es de origen ficiniano y se desarrolla en De amore II.iii: el fuego elementar, propio de la naturaleza terrestre y corpórea; el fuego celestial o virtud que da vida a las esferas; y el fuego angélico, idea pura del calor, contemplada por las inteligencias separadas. La jerarquía es cristiana en su superficie y platónica en sus huesos.

Pico della Mirandola, en Heptaplus (1489), había llevado este esquema a una formulación más radical: el hombre puede ascender por los tres planos según la dirección de su deseo. Duardo aplica esa doctrina al sujeto del amor: «no puede elementar fuego abrasarme», dice, porque el alma se ha desligado del fuego más bajo y se eleva al angélico. Es el movimiento que el Banquete platónico (210a-212c) describía como la escala de Diotima: del cuerpo bello a las almas bellas, de las almas bellas a las leyes y conocimientos bellos, y de ahí a la idea de la belleza misma. La poesía castellana del XVI había recibido el esquema con resultados desiguales: Francisco de Aldana, formado en Florencia a la vera de Benedetto Varchi, lo asumió con coherencia técnica notable en sus Octavas a Medoro y Angélica, donde el erotismo «de la luz» convive con el «materialismo naturalista» del cuerpo; Aldana es uno de los modelos cercanos a los que Lope habría podido mirar.4-aldana

Lope, en su comentario al soneto en La Circe (1624), justifica la oscuridad en términos exactos: «La intención deste Soneto […] fue pintar un hombre que, habiendo algunos años seguido sus pasiones, abiertos los ojos del entendimiento, se desnudaba dellas, y reducido a la contemplación del divino amor, de todo punto se hallaba libre de sus afectos».4 Esta es la trayectoria de Finea, no la de Duardo: la mujer boba que en el primer acto vive en el plano elementar y que en el monólogo del Acto III se ve en «los palacios de la divina razón», atravesando los tres fuegos.

EXT-2

Lope frente al culteranismo: parodia, profesión de fe, autodefensa

Hay una pregunta que la crítica ha discutido durante un siglo: ¿se burla Lope del estilo culto en este soneto, o lo ejerce con orgullo? La respuesta de Diego Marín, en su edición de Cátedra (1976), fue tajante: «Lope no trataba aquí de ridiculizar a los poetas cultos, sino de emularlos con una poesía cuya oscuridad se debiese al contenido filosófico y no a la extravagancia verbal».5 La distinción es importante.

Hay que situar la escena. Lope firma La dama boba el 28 de abril de 1613. El Polifemo y las Soledades de Góngora circulaban en manuscrito desde 1612-1613. La querella entre los partidarios y los detractores del nuevo estilo —los cultos contra los llanos— estaba abierta y sería el debate poético central de los siguientes quince años. Lope, que se considera llano, acaba de leer a Góngora y reconoce su dominio técnico. El soneto de Duardo es respuesta: yo también puedo escribir así, dice, y mi oscuridad tiene fundamento doctrinal —la del culterano gongorino, dice implícitamente, no.

La doblez funciona porque el soneto es bueno. Si fuera mediocre, sería sátira ineficaz. El poema es técnicamente impecable, doctrinalmente sólido, y deliberadamente impenetrable para Nise. La parodia se ceba en el estilo cultivado por la academia —su falsa profundidad— sin desautorizar la doctrina neoplatónica que el soneto enuncia. Pedraza ha visto bien que la pieza está «dispuesta a hacer reír y a hacer pensar a la vez».6 Esta escena es donde más nítidamente las dos cosas suceden de un golpe.

Y hay todavía un último pliegue: Lope publicó este soneto, aislado, en La Filomena (1621) y en La Circe (1624). Lo consideraba propio, no satírico. La sátira está en la escena, en boca de Duardo dirigido a una Nise que no entenderá. Sacado del marco dramático, el soneto es de Lope; encerrado en él, es de Duardo. La distinción entre autor y personaje no anula al texto: lo dobla. Esta es una de las maniobras barrocas más sofisticadas de la dramaturgia lopesca.

EXT-2

El soneto pintado: la *Allegoria del Trionfo di Venere* de Bronzino

Hay un cuadro que, sin proponérselo, ilustra con precisión técnica notable la cosmología de los tres fuegos que el soneto de Duardo enuncia. Es la Allegoria del Trionfo di Venere (ca. 1545) de Agnolo Bronzino, hoy en la National Gallery de Londres. Bronzino pintó la tabla por encargo de Cosme I de Medici, probablemente para enviarla como regalo a Francisco I de Francia. El cuadro condensa una doctrina neoplatónica florentina que Lope, sesenta y ocho años después, reordena en endecasílabos.

La organización es triple, como la del soneto. En la base, los emblemas del fuego elementar: la máscara de la engañifa, los pétalos esparcidos, la paloma carnal, el pie que pisa al amorcillo. En el centro, el fuego celestial: el cuerpo de Venus que recibe la flecha de Eros, la unión de los dos amantes en una geometría que el ojo del espectador rastrea como ascenso. En la cumbre, el fuego angélico: la figura del Tiempo —Saturno— que separa las cortinas y deja entrar la luz superior, y, sobre las dos figuras centrales, las máscaras del lamento y de la verdad que enuncian, cada una desde su lado, lo que el alma deja atrás cuando el amor no la abrasa sino la eleva. Erwin Panofsky, en Studies in Iconology (1939), leyó la escena como cifra completa del neoplatonismo florentino: «la verdad del amor solo se aparece cuando el tiempo descorre el velo de la pasión».bronzino

El soneto de Duardo (vv. 525-538) hace, en lengua, lo que Bronzino hace en pintura: monta tres planos jerarquizados, los pone en relación, y deja al espectador (a Nise, a quien lee a Duardo, a quien mira a Bronzino) la tarea de subir desde el fuego que ciega al fuego que ilumina. La diferencia es que en el cuadro el ascenso queda visualmente demostrado en una composición que el ojo recorre verticalmente; en la escena lopesca, Nise interrumpe el ascenso al confesar «Ni una palabra entendí» (v. 539). A diferencia de Bronzino, la comedia dramatiza el fracaso de la ascensión doctrinal en quien no se ha movido todavía del fuego elementar. Pero la pieza dará a Finea —que ni siquiera escucha el soneto— la única ascensión efectiva del Acto III, en el monólogo en décimas. La pintura florentina y la escena madrileña dramatizan la misma cosmología; el dramaturgo añade la ironía de que la doctrina la cumple quien no la enuncia.

EXT-3

La academia literaria del Madrid de 1613: contexto institucional

La pieza dramatiza, con licencias, una institución real. Las academias literarias eran clubes de caballeros y poetas que se reunían en casas particulares para leer versos, debatir cuestiones poéticas y resolver concursos. En el Madrid de 1613 funcionaban al menos tres conocidas: la academia del conde de Saldaña (la Selvaje, fundada hacia 1610), la del conde de Salinas (la Imitatoria) y la del marqués de Pavía (más informal). El propio Lope las frecuentó.

Las academias seguían el modelo italiano —la Crusca florentina, la Affidati paviana—, donde los académicos se daban un nombre poético y discutían en presencia de un príncipe o jefe. Las reuniones combinaban lectura de poemas propios, glosa de textos canónicos (Petrarca, Garcilaso) y certámenes con tema asignado. La presencia de mujeres era escasa pero no desconocida: la academia del conde de Salinas admitió a algunas damas como oyentes y, ocasionalmente, como autoras.

La academia de Nise, en La dama boba, replica este formato: un grupo de tres galanes (Duardo, Feniso, Laurencio) se reúne en su casa, le rinde homenaje retórico (las cuatro Gracias, las diez Musas), le presenta un soneto y solicita su juicio. La pieza marca con cuidado la posición de Nise: no es académica honoraria ni musa silenciosa, es juez. Por un instante el personaje queda elevado al rango más alto que la institución permitía, para que luego se vea, irónicamente, que ese rango excede su comprensión real. La elevación retórica es el preludio del descalabro doctrinal.7

EXT-4

Notas sobre la puesta en escena (corral, 1613)

La escena se representaba en el escenario alto del corral, con Nise sentada en una silla central (signo institucional de la presidencia de la academia) y los tres galanes de pie alrededor. Las acotaciones de la princeps y del autógrafo son escasas, pero indican que Duardo lee el soneto desde un papel —era convención académica leer, no recitar de memoria—. El público del corral recibía la escena con doble atención: los letrados del desván (alquilado por nobles y clérigos) seguían el debate doctrinal; los mosqueteros del patio reían de la pretensión retórica de los galanes y de la confesión de Nise.

La duración aproximada de la escena en representación es de seis a ocho minutos, lo cual la convierte en una de las más extensas del primer acto. Su densidad poética y conceptual exigía una compañía con buena voz —se sabe que Jerónima de Burgos, en cuya compañía se estrenó la pieza, era reconocida por su clara dicción culta.8

Aparato textual (6 variantes)
VersoPROLOPE (O)MarínLópez MartínPatterson
522atrib. FENISO Oatrib. LAURENCIO M AB(sigue M)(sigue M)
524Acotsin acot O«Lee Duardo» M (acotación añadida)(sigue M)(sigue M)
525«calidad elementar» O«calidad elemental» M (modernización)(sigue O)(sigue O)
532«Serafín» O«Cherubín» en *La Filomena* (1621) y *La Circe* (1624), variante autorial posterior(sigue O)(sigue O)
538«que eterno y fin» O M«que el eterno fin» AB(sigue O M)(sigue O M)
549Acotsin acot Oacot añadida M(sigue M)(sigue M)
  1. Sobre la tradición de las Sibilas en la literatura áurea española y su uso elogioso para mujeres letradas, véase Aurora Egido, El barroco de los modernos (Salamanca: Universidad de Salamanca, 2009), 223-241.
  2. Antonio Álvarez-Ossorio Alvariño, «La discreción del cortesano», Edad de Oro 18 (1999): 9-45. Para la genealogía gracianesca de la noción, Mercedes Blanco, Les rhétoriques de la pointe. Baltasar Gracián et le conceptisme en Europe (Paris: Champion, 1992), 245-280.
  3. James E. Holloway Jr., «Lope's Neoplatonism: La dama boba», Bulletin of Hispanic Studies 49, n.º 3 (1972): 236-255, aquí 247-248. Sobre la jerarquía pseudo-dionisiana y su recepción renacentista, véase Stephen Gersh, Reading Plato, Tracing Plato (Aldershot: Ashgate, 2005).
  4. Aurora Egido, «La Universidad de amor y La dama boba», Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo 54 (1978): 351-371, aquí 361.
  5. Alfredo Mateos Paramio, «Francisco de Aldana: ¿un neoplatónico del amor humano?», Edad de Oro 12 (1993): 197-216; y, sobre el caso particular de las Octavas aldanianas como cifra de la tensión luz / cuerpo, Eddine Ben Aissa, «Las octavas "Medoro y Angélica" de Francisco de Aldana: el erotismo entre el neoplatonismo renacentista de la luz y el materialismo naturalista», Edad de Oro 39 (2020): 27-49.
  6. Lope de Vega, «A Don Francisco López de Aguilar», en La Circe (Madrid, 1624). Cito por Obras poéticas, ed. José Manuel Blecua (Barcelona: Planeta, 1969), 1218-1225, aquí 1219. Sobre la persistencia del neoplatonismo italiano en la España postridentina y los modos en que el género literario sirvió de cobertura para ideas filosóficas proscritas por la Contrarreforma, véase Hernán Matzkevich, «La persistencia del neoplatonismo italiano en la España de la Contrarreforma: el discurso de Marcela en Don Quijote y los Diálogos de amor de León Hebreo», Escritura e imagen 16 (2020): 247-269.
  7. Diego Marín, ed., Lope de Vega, La dama boba (Madrid: Cátedra, 1976), nota al v. 525, 87. 6: Felipe B. Pedraza Jiménez, «A vueltas con La dama boba», Anuario Lope de Vega 3 (1997): 11-30, aquí 14.
  8. Erwin Panofsky, Studies in Iconology: Humanistic Themes in the Art of the Renaissance (Oxford: Oxford University Press, 1939), 86-91; para una lectura más reciente que sitúa el cuadro en la red de circulación florentino-francesa de la doctrina ficiniana, Charles Dempsey, Inventing the Renaissance Putto (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 2001), 127-153.
  9. Sobre las academias literarias del XVII español, véase Aurora Egido, «Las academias literarias de Zaragoza en el siglo XVII», en Estudios históricos sobre Zaragoza (Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 1984), 103-128, y José Sánchez, Academias literarias del Siglo de Oro español (Madrid: Gredos, 1961). Para la presencia y catalogación de escritoras coetáneas en los paratextos y enumeraciones canonizadoras del propio Lope —y por contraste con la representación dramática que aquí elabora—, véase María Dolores Martos Pérez, «De musas a poetas: escritoras y enunciación canonizadora en la obra de Lope de Vega», Lectora. Revista de dones i textualitat 23 (2017): 75-92.
  10. Mimma De Salvo, «Sobre el reparto de La dama boba de Lope de Vega», Voz y letra 9 (2000): 69-91, aquí 78-82.

Nota de cierre

Esta escena queda como el reverso de la que vendrá en el monólogo del Acto III. Aquí, una mujer culta no entiende el soneto neoplatónico que le recitan; allí, una mujer iletrada pronunciará una décima neoplatónica perfecta. La pieza se arma alrededor de esa simetría invertida. La que sabe latín se queda sin comprender; la que no sabe leer, comprende. Y en el medio está el amor de Laurencio, que cumple lo que la cartilla y la academia habían dejado pendiente. La filosofía cobra cuerpo cuando el cuerpo se enamora.

Un detalle final merece apuntarse. El verso 575 («vete a escuelas», con que Nise despide a Duardo) es una imprecación cómica que el público del corral entendía como derrota: «vete a estudiar, que aquí no me convences». Pero leído con la pieza entera, la imprecación se invierte: la escuela a la que tendrá que ir Nise para entender el soneto es la misma a la que está yendo Finea sin matricularse —la universidad de amor, en feliz fórmula de Egido—. Y Nise nunca llegará a ella.

ACTO I · ESCENA 7

1.7 El soneto de Laurencio al Pensamiento

Casa de Octavio

sonetoABBA ABBA CDC DCDvv. 635–648

Salen los académicos, queda Laurencio solo, y entonces hace algo inesperado: recita un soneto. Es el segundo soneto de la pieza, después del culterano de Duardo, y opera en sentido exactamente opuesto. Donde Duardo invocaba el amor angélico, Laurencio se dirige al Pensamiento con franqueza casi cínica para anunciar que va a cambiar de objeto amoroso. La sustitución de Nise (a quien cortejaba) por Finea (a quien va a cortejar) no se justifica con doctrina platónica: se justifica con cuarenta mil ducados. En el mismo acto coexisten la teoría más alta y la motivación más baja del amor. Aquí está la pieza más franca de su economía moral.

y, aunque honesto también, con ser hermoso, PEDRO.¡Qué necio andaba en buscarte fuera de aqueste lugar!

Nota de cierre

Laurencio cierra con su decisión tomada y su socio reclutado. Lo que viene en la escena 1.9 (la primera lección de amor) será aplicación del plan aquí enunciado. El público de 1613 recibe ya el aviso: Laurencio le va a enseñar el amor a Finea, sí, pero por motivos no exactamente platónicos. Esa doblez es la materia que la pieza irá complicando.

ACTO I · ESCENA 8

1.8 Pedro y Laurencio: el pacto entre criado y galán

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 691–760

Llega Pedro y Laurencio le explica el plan de aproximación a Finea. La conversación es el envés cómico de la escena anterior: lo que Laurencio había meditado en soneto culto, lo discute con su lacayo en redondillas coloquiales. La escena cumple la función de exposición práctica del esquema —Pedro entenderá, ayudará y participará— y prepara la entrada de Finea y Clara que cierra el primer movimiento del Acto I.

me mira con frente armada. Finea es hora dichosa, donde Júpiter, benigno, me está mirando de trino con aspecto y faz hermosa. Doyme a entender que poniendo en Finea mis cuidados, a cuarenta mil ducados las manos voy previniendo. Ésta, Pedro, desde hoy ha de ser empresa mía. PEDRO.Para probar tu osadía, en una sospecha estoy. LAURENCIO.¿Cuál? PEDRO.Que te has de arrepentir, por ser simple esta mujer. LAURENCIO.¿Quién has visto de comer, de descansar y vestir arrepentido jamás? Pues esto viene con ella. PEDRO.A Nise, discreta y bella, Laurencio, ¿dejar podrás por una boba inorante? LAURENCIO.¡Qué inorante majadero! ¿No ves que el sol del dinero va del ingenio adelante? El que es pobre, ése es tenido por simple; el rico, por sabio. No hay en el nacer agravio, por notable que haya sido, que el dinero no le encubra, ni hay falta en naturaleza que con la mucha pobreza no se aumente y se descubra. Desde hoy quiero enamorar a Finea. PEDRO.He sospechado que a un ingenio tan cerrado no hay puerta por donde entrar. LAURENCIO.Yo sé cuál. PEDRO.¡Yo no, por Dios! LAURENCIO.Clara, su boba crïada. PEDRO.Sospecho que es más taimada que boba. LAURENCIO.Demos los dos en enamorarlas. PEDRO.Creo que Clara será tercera más fácil. LAURENCIO.Desa manera seguro va mi deseo. PEDRO.Ellas vienen; disimula. LAURENCIO.Si puede ser en mi mano. PEDRO.¡Qué ha de poder un cristiano enamorar una mula!^ LAURENCIO.Linda cara y talle tiene. PEDRO.¡Así fuera el alma! LAURENCIO.Agora conozco, hermosa señora, que no solamente viene el sol de las orientales partes, pues de vuestros ojos sale con rayos más rojos y luces piramidales; pero si, cuando salís, tan grande fuerza traéis, al mediodía ¿qué haréis? FINEA.Comer, como vos decís, no pirámides ni peros, sino cosas provechosas. LAURENCIO.Esas estrellas hermosas, esos nocturnos luceros, me tienen fuera de mí.

Nota de cierre

El pacto queda firmado. Pedro acepta servir a Clara. Lo que sigue es la entrada de las dos mujeres y la primera lección de amor, donde el plan se ejecutará. La pieza ha enunciado ya, antes del verso 760, sus tres asuntos centrales: la pedagogía amorosa, el cálculo económico, el doble fondo barroco. El resto será desarrollo dramático.

ACTO I · ESCENA 9

1.9 La primera lección de amor: los espíritus visivos

Casa de Octavio, salón

redondillasabbavv. 761–850diálogo vivo, comedia con doctrina

Si la lección de Rufino del primer acto era pedagogía fracasada (la cartilla, las letras, la palmeta), esta es pedagogía exitosa. Laurencio le explica a Finea qué es el amor en términos exactos —y exactamente filosóficos: deseo de cosa hermosa, espíritus visivos, encuentro de almas en el casamiento—. La escena tiene tres movimientos: el primero, en redondillas dialogadas, define el amor (vv. 765-790); el segundo, en versos más cargados, despliega la teoría óptica con la imagen de los rayos visuales (vv. 791-810); el tercero, con Pedro y Clara como contrapunto cómico, repite el sistema en clave plebeya (vv. 813-830). En la misma escena conviven la doctrina más alta del Quattrocento florentino y el chiste del corral, y los dos registros se sostienen mutuamente.

Lo más sutil de la escena pide advertencia. Cuando Finea, asustada, le pide a Laurencio que le quite los ojos del cuerpo con un pañuelo, no está siendo simplemente ridícula. Está aplicando, con perfecta lógica empírica, una doctrina que le acaban de enseñar. Si los espíritus visivos viajan por la mirada, lo que entra por los ojos puede sacarse limpiándolos. La situación cómica que se produce es, al mismo tiempo, científicamente exacta según la óptica medieval. La risa coincide con la verdad doctrinal.

FINEA.Si vos andáis con estrellas, ¿qué mucho que os traigan ellas arromadizado ansí? Acostaos siempre temprano, y dormid con tocador. LAURENCIO.¿No entendéis que os tengo amor puro, honesto, limpio y llano? FINEA.¿Qué es amor? LAURENCIO.¿Amor? Deseo. FINEA.¿De qué? LAURENCIO.De una cosa hermosa. FINEA.¿Es oro? ¿Es diamante? ¿Es cosa destas que muy lindas veo? LAURENCIO.No, sino de la hermosura de una mujer como vos, que, como lo ordena Dios, para buen fin se procura; y ésta, que vos la tenéis, engendra deseo en mí. FINEA.Y yo ¿qué he de hacer aquí, si sé que vos me queréis? LAURENCIO.Quererme. ¿No habéis oído que amor con amor se paga? FINEA.No sé yo cómo se haga, porque nunca yo he querido, ni en la cartilla lo vi, ni me lo enseñó mi madre. Preguntarelo a mi padre. LAURENCIO.¡Esperaos, que no es ansí! FINEA.Pues ¿cómo? LAURENCIO.Destos mis ojos saldrán unos rayos vivos como espíritus visivos, de sangre y de fuego rojos, que se entrarán por los vuestros. FINEA.No, señor; arriedro vaya cosa en que espíritus haya. LAURENCIO.Son los espíritus nuestros, que juntos se han de encender y causar un dulce fuego con que se pierde el sosiego, hasta que se viene a ver el alma en la posisión que es el fin del casamiento; que, con este santo intento, justos los amores son, porque el alma que yo tengo a vuestro pecho se pasa. FINEA.¿Tanto pasa quien se casa? PEDRO.Con él, como os digo, vengo tan muerto por vuestro amor, que aquesta ocasión busqué. CLARA.¿Qué es amor, que no lo sé? PEDRO.¿Amor? ¡Locura, furor! CLARA.Pues ¿loca tengo de estar? PEDRO.Es una dulce locura por quien la mayor cordura suelen los hombres trocar. CLARA.Yo, lo que mi ama hiciere, eso haré. PEDRO.Ciencia es amor que el más rudo labrador a pocos cursos la adquiere. En comenzando a querer, enferma la voluntad de una dulce enfermedad. CLARA.No me la mandes tener, que no he tenido en mi vida sino solos sabañones. FINEA.¡Agrádanme las liciones! LAURENCIO.Tú verás, de mí querida, cómo has de quererme aquí; que es luz del entendimiento amor. FINEA.Lo del casamiento me cuadra. LAURENCIO.Y me importa a mí. FINEA.Pues ¿llevarame a su casa y tendrame allá también? LAURENCIO.Sí, señora. FINEA.¿Y eso es bien? LAURENCIO.Y muy justo en quien se casa. Vuestro padre y vuestra madre casados fueron ansí. Deso nacistes. FINEA.¿Yo? LAURENCIO.Sí. FINEA.Cuando se casó mi padre, ¿no estaba yo allí tampoco? LAURENCIO.(¿Hay semejante ignorancia? Sospecho que esta ganancia camina a volverme loco.) FINEA.Mi padre pienso que viene. LAURENCIO.Pues voyme. Acordaos de mí. FINEA.¡Que me place! CLARA.¿Fuese? PEDRO.Sí, y seguirle me conviene. Tenedme en vuestra memoria. CLARA.Si os vais, ¿cómo? FINEA.¿Has visto, Clara, lo que es amor? ¿Quién pensara tal cosa?

Nota de cierre

Termina aquí la primera lección de amor, y se puede ya advertir que ha funcionado. Cuando Finea exclame, dieciséis versos después, «¡Agrádanme las liciones!» (v. 829), el patio ríe del cambio de actitud; quien lee con detenimiento entiende que algo más hondo ha pasado. Finea ha pasado de rechazar la cartilla a abrazar la lección. El cambio opera al nivel del ser —en el sentido estricto que el monólogo del Acto III va a dramatizar—, no como vuelco anímico ni como respuesta automática. La mujer que escuchó hablar de espíritus visivos y no se rió —que se asustó, que pidió que se vayan— ha entrado ya en el sistema doctrinal que esos espíritus organizan. Lo que el dómine Rufino no consiguió con palmeta, Laurencio lo consigue con metáfora. Y la metáfora, al ser tomada al pie de la letra, abre la puerta a todo lo que la pieza desplegará después: la transformación, el matrimonio clandestino, el fingimiento final, la boba ingeniosa. En estos noventa versos cabe ya la pieza entera.

ACTO I · ESCENA 10

1.10 La llegada de Liseo: el retrato sin piernas y la barba

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 851–950

Llega el pretendiente. Liseo aparece después de haber meditado en la venta de Illescas si renunciar al matrimonio. Se presenta a la familia, encuentra a Finea, y la escena se va deshaciendo en chistes a medida que la mujer va revelando su estado mental. Tres gags se encadenan: el retrato de Liseo que Finea había contemplado y que «no pasa del jubón» (v. 911); la inmediatez con que Finea declara «en mi cama caben los dos» delante del padre (vv. 891-892); y la limpieza brutal de la barba que ella ejecuta sobre el pretendiente (v. 971). Para el final de la escena, Liseo está deshecho y decidido a romper el compromiso.

CLARA.No hay pepitoria que tenga más menudencias de manos, tripas y pies. FINEA.Mi padre, como lo ves, anda en mil impertinencias. Tratado me ha de casar con un caballero indiano, sevillano o toledano. Dos veces me vino a hablar, y esta postrera sacó de una carta un naipecito muy repulido y bonito, y luego que le miró, me dijo: «Toma, Finea, ése es tu marido», y fuese. Yo, como, en fin, no supiese esto de casar qué sea, tomé el negro del marido, que no tiene más de cara, cuera y ropilla, mas Clara, ¿qué importa que sea pulido este marido o quién es, si todo el cuerpo no pasa de la pretina? Que en casa ninguno sin piernas ves. CLARA.¡Pardiez, que tienes razón! ¿Tiénesle ahí? FINEA.Vesle aquí. CLARA.¡Buena cara y cuerpo! FINEA.Sí; mas no pasa del jubón. CLARA.Luego éste no podrá andar. ¡Ay, los ojitos que tiene! FINEA.Señor, con Nise... CLARA.¿Si viene a casarte...? FINEA.No hay casar; que éste que se va de aquí tiene piernas, tiene traza. CLARA.Y más, que con perro caza; que el mozo me muerde a mí. OTAVIO.Por la calle de Toledo dicen que entró por la posta. NISE.Pues ¿cómo no llega ya? OTAVIO.Algo, por dicha, acomoda. ¡Temblando estoy de Finea! NISE.Aquí está, señor, la novia. OTAVIO.Hija, ¿no sabes? NISE.No sabe; que ésa es su desdicha toda. OTAVIO.Ya está en Madrid tu marido. FINEA.Siempre tu memoria es poca. ¿No me le diste en un naipe? OTAVIO.Ésa es la figura sola, que estaba en él retratado; que lo vivo viene agora. CELIA.Aquí está el señor Liseo, apeado de unas postas. OTAVIO.Mira, Finea, que estés muy prudente y muy señora. Llegad sillas y almohadas. LISEO.Esta licencia se toma quien viene a ser hijo vuestro. OTAVIO.Y quien viene a darnos honra. LISEO.Agora, señor, decidme: ¿quién es de las dos mi esposa? FINEA.¡Yo! ¿No lo ve? LISEO.Bien merezco los brazos. FINEA.Luego, ¿no importa? OTAVIO.Bien le puedes abrazar. FINEA.¡Clara! CLARA.¿Señora? FINEA.¡Aún agora viene con piernas y pies! CLARA.¿Esto es burla o jerigonza? FINEA.El verle de medio arriba me daba mayor congoja. OTAVIO.Abrazad vuestra cuñada. LISEO.No fue la fama engañosa, que hablaba en vuestra hermosura. NISE.Soy muy vuestra servidora. LISEO.Lo que es el entendimiento a toda España alborota. La divina Nise os llaman; sois discreta como hermosa, y hermosa con mucho estremo. FINEA.Pues ¿cómo requiebra a esotra, si viene a ser mi marido? ¿No es más necio? OTAVIO.¡Calla, loca! Sentaos, hijos, por mi vida. LISEO.¡Turín! TURÍN.¿Señor? LISEO.(¡Linda tonta!) OTAVIO.¿Cómo venís del camino? LISEO.Con los deseos enoja, que siempre le hacen más largo. FINEA.Ese macho de la noria pudierais haber pedido, que anda como una persona. NISE.Calla, hermana. FINEA.Callad vos. NISE.Aunque hermosa y virtüosa, es Finea deste humor. LISEO.Turín, ¿trajiste las joyas? TURÍN.No ha llegado nuestra gente. LISEO.¡Qué de olvidos se perdonan en un camino a crïados! FINEA.¿Joyas traéis? TURÍN.(Y le sobra de las joyas el principio, tanto el «jo» se le acomoda.)

Nota de cierre

El primer encuentro queda cerrado, abierto ya el problema dramático del Acto I. Liseo sale convencido de que Finea es imposible. Lo que la pieza desplegará en el resto del Acto I y en el Acto II es el tránsito que la hará posible: la primera lección de amor (escena 1.9), el aprendizaje progresivo del Acto II, la aparición de la conciencia en el monólogo del Acto III. Aquí se toca fondo; todo lo que viene después es ascenso.

ACTO I · ESCENA 11

1.11 Liseo y Turín: el monólogo del rechazo

redondillasabbavv. 951–1062

Cierre del primer acto. Liseo, ya solo con su criado, expresa el desconcierto y la decisión. La escena es relativamente breve y opera como recapitulación dramática: lo que el espectador ha visto se procesa en boca del galán que ha sido víctima de la torpeza de Finea. Turín, lacayo escéptico, le aconseja paciencia. Liseo, sin embargo, ya ha decidido buscar a Nise como alternativa. La situación queda así abierta: en el Acto II veremos los frutos de esta decisión, junto con el aprendizaje de Finea.

OTAVIO.Calor traéis, ¿queréis algo? ¿Qué os aflige? ¿Qué os congoja? LISEO.Agua quisiera pedir. OTAVIO.Haraos mal el agua sola. Traigan una caja. FINEA.A fe que si, como viene agora, fuera el sábado pasado, que hicimos yo y esa moza un menudo... OTAVIO.¡Calla, necia! FINEA.Mucha especia, ¡linda cosa! CELIA.El agua está aquí. OTAVIO.Comed. LISEO.El verla, señor, provoca; porque con su risa dice que la beba y que no coma. FINEA.Él bebe como una mula. TURÍN.(¡Buen requiebro!) OTAVIO.¡Qué enfadosa que estás hoy! ¡Calla, si quieres! FINEA.¡Aun no habéis dejado gota! Esperad, os limpiaré. OTAVIO.Pues ¿tú le limpias? FINEA.¿Qué importa? LISEO.(¡Media barba me ha quitado! ¡Lindamente me enamora!) OTAVIO.Que descanséis es razón. (Quiero, pues no se reporta, llevarle de aquí a Finea.) LISEO.(¡Tarde el descanso se cobra que en tal desdicha se pierde!) OTAVIO.Ahora bien; entrad vosotras y aderezad su aposento. FINEA.Mi cama pienso que sobra para los dos. NISE.¿Tú no ves que no están hechas las bodas? FINEA.Pues ¿qué importa? NISE.Ven conmigo. FINEA.¿Allá dentro? NISE.Sí. FINEA.Adiós. ¡Hola! LISEO.(Las del mar de mi desdicha me anegan entre sus ondas.) OTAVIO.Yo también, hijo, me voy para prevenir las cosas que, para que os desposéis con más aplauso, me tocan. Dios os guarde. LISEO.No sé yo de qué manera disponga mi desventura.¡Ay de mí! TURÍN.¿Quieres quitarte las botas? LISEO.No, Turín, sino la vida. ¿Hay boba tan espantosa? TURÍN.Lástima me ha dado a mí, considerando que ponga en un cuerpo tan hermoso el cielo un alma tan loca. LISEO.Aunque estuviera casado por poder, en causa propia me pudiera descasar: la ley es llana y notoria; pues concertando mujer con sentido, me desposan con una bestia del campo, con una villana tosca. TURÍN.Luego ¿no te casarás? LISEO.¡Mal haya la hacienda toda que con tal pensión se adquiere, que con tal censo se toma! Demás que aquesta mujer, si bien es hermosa y moza, ¿qué puede parir de mí sino tigres, leones y onzas? TURÍN.Eso es engaño, que vemos por esperiencias y historias, mil hijos de padres sabios, que de necios los deshonran. LISEO.Verdad es que Cicerón tuvo a Marco Tulio en Roma, que era un caballo, un camello. TURÍN.De la misma suerte consta que de necios padres suele salir una fénis sola. LISEO.Turín, por lo general, y es consecuencia forzosa, lo semejante se engendra. Hoy la palabra se rompa; rásguense cartas y firmas, que ningún tesoro compra la libertad. ¡Aún si fuera Nise...! TURÍN.¡Oh, qué bien te reportas! Dicen que si a un hombre airado, que colérico se arroja, le pusiesen un espejo, en mirando en él la sombra que representa su cara, se tiempla y desapasiona. Así tú, como tu gusto miraste en su hermana hermosa —que el gusto es cara del alma, pues su libertad se nombra—, luego templaste la tuya. LISEO.Bien dices, porque ella sola el enojo de su padre, que, como ves, me alborota, me puede quitar, Turín. TURÍN.¿Que no hay que tratar de esotra? LISEO.Pues ¿he de dejar la vida por la muerte temerosa, y por la noche enlutada el sol que los cielos dora; por los áspides, las aves, por las espinas, las rosas, y por un demonio, un ángel? TURÍN.Digo que razón te sobra, que no está el gusto en el oro, que son el oro y las horas muy diversas. LISEO.Desde aquí, renuncio la dama boba. Acto de La dama boba Duardo Laurencio Feniso Liseo Nise Celia Clara Finea Pedro Turín Otavio Un maestro de danzar FENISO.En fin, ha pasado un mes y no se casa Liseo. 991 No sé yo O : No sé M AB 993 mi desventura. ¡Ay de mí! O : mis desdichas ay Turín M AB 996 tan O M : más AB 1001 Aunque O : Cuando M AB 1011 pensión se adquiere O AB : censo se aquiere M 1012 que O M : Y AB Cot censo se toma O : pensión se cobra M : censo se cobra AB 1017 Eso O : Ese M AB que O : pues M AB 1018 esperiencias y historias O : experiencia notoria M AB 1021 Verdad es O : Es verdad M AB 1030 la palabra se rompa O : las palabras se rompan M AB 1031 rásguense cartas O : rómpanse letras M AB : rasganse cartas Schevill 1032 compra O : cobra M AB 1035 que si a O : que a M : que AB airado O : enojado M AB 1037 le pusiesen O : si le ponen M AB 1038 en mirando en él la sombra O : que representa su sombra \_M AB. Los testimonios AB leen\ represente en lugar de_ representa. 1039 que representa su cara O : en mirando en él su imagen M AB 1043 cara O M : cristal AB 1044 se nombra O : pregona M AB 1045 la tuya O : tu ira M AB 1046 Bien dices O : Es verdad M AB 1051 dejar O : trocar M AB 1053- 1056 y por la....las rosas O M : om AB 1054 el sol O : la luz M 1061 diversas O : distintos M : distintas AB 1062 Fin....boba O : om M AB 2º acto de La dama boba O : Acto segundo de la dama Boba M : om AB : \_sigue rúbrica de Lope en O\ : Acto segundo Cot_ Personas....danzar O : om M AB : \_sigue rúbrica de Lope en O Acot\ ACTO SEGUNDO....Feniso O_ : Acto segundo de la dama boba Salen Laurencio Duardo y Feniso M AB : Duardo, Laurencio, Feniso Cot 1063 Per FENISO O M : LAURENCIO AB 1063 ha O : se ha M AB 1065 mueve O : vence M AB 1067 Per LAURENCIO O : om M : FENISO AB 1069 Per FENISO O : om M : DUARDO AB 1069 Finea O M A : Fineo B 1071 Per LAURENCIO O AB : om M 1075 Per DUARDO O AB : om M 1077 Per FENISO O AB : om M 1085 el O : un M AB 1092 y de O : del M AB 1094 pudo O : pueda M AB 1095 toda O M : toda es A : todo es B 1096 a Amor O AB : Amor M 1099- 1122 Amor....pruebe O : om M AB 1123 de que O : yo que M A : ya que B 1128 lleva O : tendrá M AB 1133 deben de O : saben M AB 1135 Per FENISO O : LAURENCIO M AB LAURENCIO.O : FENISO M AB 1136 Per FENISO O : DUARDO M AB 1140 tiene Nise : en M atribuido a LAURENCIO 1143 hacerle estos O : hacer tales M AB 1144 desprecios O : y desprecios M AB 1147 Per DUARDO O M : FENISO AB FENISO.O : LAURENCIO M : DUARDO AB 1148 mira O M A : mía B 1148 Acot Nise y Celia O : Salen Nise y Celia M AB : Ap. a Celia Cot 1160 era el sol que se la dio O : fue sol que las alumbró M AB 1161 el mal la O : ella se M AB 1164 corrió O AB : paró M 1167 vario O : verde M AB 1168 verde O : alegre M AB 1169 lisonjera O : placentera M AB 1170 y están riñendo las flores O : cantando los ruiseñores M AB 1171 sobre tomar las colores O : y van creciendo las flores M AB 1172 trocando O : mostrando M AB 1173 el triste tiempo O : vuestra salud M AB 1175 ríen O M A : rían B 1176 fueron O : dieron M AB 1178 esas estrellas O : vuestros cristales M AB 1179 aves O : aguas M AB 1181 con que quieren O : para poder M AB 1184 lo que puede O : que procura M AB 1187 alma O : almas M AB 1188 la que O : las que M AB 1189 muestras O : efetos M AB 1190 qué señales de alegría O : este venturoso día M AB 1191 este venturoso día O : visto con tanta alegría M AB 1193 sol de mis ojos O : luz destos ojos M AB 1195 sin vida O : enfermo M AB 1201 movimiento O M B : movimientos A 1207 pasamos O : vivimos M AB 1208 el mismo mal en que os vi O : con la que mostráis aquí M AB 1210 aunque O : ya que M AB 1217 Per LAURENCIO O : FENISO M AB 1223 deste O : dese M AB 1224 Laurencio O M : Laurencia AB 1230 Acot Vanse Duardo y Feniso AB : om O : Vanse Duardo y Feniso queda Laurencio con Nise M 1236 loco O : falso M AB 1243 creíste mi muerte O : mi muerte creíste M AB 1245 gracioso sentimiento O : gentil atrevimiento M AB 1249 tú eres podre, tú discreto O : tú eres pobre y ella rica M AB 1250 ella rica y ignorante O : tú discreto ella ignorante M AB 1261- 1264 El oro....escucharte O : om M AB 1272 está O : es su M AB 1277 lo que has O M : lo has AB 1281 a Finea O : requiebros M AB 1282 requiebros... ¡Que me levantes! O : a Finea que levantes M AB 1290 que más O : más que M AB 1293 aquella boba O : yo a la boba M AB 1294 le enseñaste O : la enseñaste M AB 1295 por qué te afrentas O : de qué te espantas M : de qué te quejas AB 1296 ciego O : necio M AB 1300 hacen O AB : hace M 1301- 1304 ¡Qué bien....que saben O : om M AB 1309- 1320 Ay, Laurencio....diamantes O : después de M AB 1276 1310 notable O : constantes M AB 1311- 1312 Bien....cárcel O : om M AB 1314 y de no verte y hablarte O : que son bien terribles males M AB 1315- 1316 sangráronme....sangre O M : om AB 1315 muchas O : cuatro M 1318 mudanzas, traiciones O M : engaños mentiras AB 1321 Ahora bien. ¡Esto cesó! O : aora déjame Laurencio M AB 1322- 1325 ¡Oye....piensas O : om M AB 1326 Acot Entre Liseo....Nise O : Sale Liseo M : Sale Liseo sólo AB 1335 ruégalo O M : ruégala AB Cot 1339 Acot Vanse Nise y Celia AB : om O : Vanse Nise y Celia quedan Laurencio y Liseo M 1340 Yo me espanto O : espántome M AB 1341 estos O M : esos AB 1347 por O AB : hacia M 1355 Acot Vase Liseo M AB : om O : después de ti Cot 1357 boba y O : simple M AB 1364 Acot Vase....Finea : Un maestro de danzar y Finea O : Vase y salen Finea y un maestro de danzar dando la lición M : Vase Laurencio y sale un maestro de danzar dando lición a Finea empieza él a danzar y ella se queda

AB

1367 no danza O M A : danza B 1368 de sí O AB : de mí M 1375 Qué imperfeta O M AB : Imperfeta Cot 1379 yo salgo O : ya salgo M : ya salga AB 1386 al cascabel os O M : a cascabeles AB 1394 me mandáis O M : mandáis AB 1405 y yo O : mas yo M AB 1406 pues no entréis O : no entréis más M AB 1407 ni quiero O M : no quiero AB 1408 saltar O : bailar M AB 1415 ¡Señora, tened O : Tened señora M AB 1417 gravedad O : aspereza M AB 1418 Eso O M AB : Esa Cot 1420 más blandura O : mansedumbre M AB 1426 Acot Váyase y entre Clara O : Vase el Maestro y sale Clara M AB 1428 persíguenme O : persígueme M AB 1444 Agora vengo a entender O : Por eso vengo a entender M AB 1445 con O : por M AB 1448 diligencia O M : diferencia AB 1449 asilla O M : costilla AB 1453 si O M : así AB para O M AB : pasa Cot 1454 un año, y dos, harto bien O : un año y aun más muy bien M AB 1465 metí el copo O : puse en la estopa M AB 1475 lo ves O : me ves M AB 1479 en que O : donde M AB 1481 Per FINEA O : om M AB 1481 Y no se podrán O : mas bien se podrá M AB 1483 Dios libre O : Libre Dios M AB 1484 la mujer O : una mujer M AB 1484 Acot Entre Otavio O : Sale Octavio solo M : Sale Octavio AB 1486 porque....pórfido O M : om AB 1487 el danzar ni el leer O : el leer ni el danzar M AB 1489 mentecato y generoso O AB : generoso y mentecato M 1491 Aquí el O M : Aquel AB 1495 luego vuelve O : vuelve luego M AB 1499 todas gentes O : todos hombres M AB 1500 ni digáis O : no digáis M AB 1503 Tome, por vida suya O : Pues tome por su vida M AB 1504 Acot Lea ansí O : Carta M AB 1504 carta Agradezco....hermosura O : Estoy muy agradecido de la merced que me haces aunque he pasado toda esta noche contemplando en tu hermosura \_M AB. Los testimonios AB omiten\_ en. Después de la carta, sigue en AB Acot Rásguele 1505 ¿No hay más? No hay más; que está muy O : ¿No dice más? No dice y M AB 1506 quemado lo demás O : lo que falta rompí M AB 1509 con estremo O : por estremo M AB 1510 De su O M AB : de tu Cot 1511 discreta O : hermosa M AB 1512 el músico, el poeta O : el limpio, el oloroso M : el lindo, el oloroso AB 1513 el lindo....oloroso O : om M AB 1514 el loco y el ocioso O : el lindo y el ocioso M : el limpio y el curioso AB 1521 que llevarla O : llevarla M AB Cot 1522 podrá entender O : vendrá a entender M AB 1523 sabed O : mirad M AB 1525 Sí, señor padre O : No lo haré más M AB 1526 aunque O : porque M AB entonces O : el hombre M AB 1528 desos O M AB : de los Cot 1528 Acot Entre Turín O : Sale Turín muy alborotado M : Sale Turín AB 1529 De qué es la prisa tanta O : Pues que hay M : Qué hay Turín AB De que al campo O : Que a matarse van al campo M AB 1530 van a matarse O : en este punto M AB 1531 ese O : un M AB 1536 deste O : de ese M AB 1537 caso estraño O AB : cosa estraña M 1538 ¿Por dónde fueron? Van O : ¿Adónde irán? Irán M AB 1539 hacia O M AB : hasta Cot 1541 Acot Váyanse Otavio y Turín O : Vanse Turín y Octavio quedan Finea y Clara M : Vanse Octavio y Turín AB 1548 vivir O : sentir M AB 1549 Yo no entiendo cómo ha sido O : no sé lo que esto M AB 1550 desde O : después M AB habló O : vio M AB 1552 me ha O : se ha M AB 1553 si duermo, sueño con él O : si como, imagino en él M AB 1554 si como, le estoy pensando O : si duermo, le estoy soñando M AB 1556 la imagen O : su imagen M AB 1558 muestra el O : vuelve un M AB 1560 verdadera O AB : verdadero M 1561 vidro O : ella M AB 1572 quebrar O : romper M AB 1579 sospecho O : presumo M AB 1581 Acot Váyanse....Laurencio O : Vanse salen Liseo y Laurencio M : Vanse y salen Laurencio y Liseo AB 1582 quiero saber la causa que O : me decid la ocasión que a esto M AB 1583 razón os O M AB : razones Cot 1585 no sé O M B : que no sé A 1588 lleváis el O : andáis del M AB 1590 la quiera O : lo diga M AB 1592 el dote O : su dote M AB 1598 tratar O : decir M AB 1600- 1639 ¿Luego, no....ser casta O M : om AB 1601 no puedo O : no os puedo M 1606 Liseo O : os quite M 1607 os quite la esperanza de Finea O : del pensamiento de que vuestra sea M 1610 Dios me la dé O : me ayude Dios M 1614 sus esperanzas y favores O : todas mis cartas y papeles M 1615 mis deseos os doy y mis amores O : mis regalos os doy y mis suspiros M 1616- 1617 mis ansias....mis celos O : om M 1623 Nise es discreta O : hacienda tengo M 1624 hacienda tengo O : mi gusto estimo M 1625 hacéis muy bien O : tenéis razón M que soy O : por ser M 1627- 1628 que aunque....alhaja sea O : om M 1633 piedra O : yeso M yeso O : piedra M 1640 Yo os doy palabra O : Pues yo os prometo M AB 1642 por Dios O M : por bien AB 1644 de amigos, no O : y no como M AB 1647 Acot Entre Otavio y Turín O : Salen Octavio y Turín M : Abrázanse y salen Octavio y Turín AB 1648 ¿Son éstos....pendencia O : Turín, aquesta dices que es pendencia

atribuido a OTAVIO M AB

1650 ¡Caballeros....venido O : y habrán disimulado atribuido a TURÍN O : caballeros atribuido a OTAVIO M AB 1651 Qué hacéis aquí O : Adónde bueno M : Solos aquí AB 1653 que vine O : que llegué M AB 1654 venímonos a ver el campo solos O : salímonos entrambos mano a mano M AB 1655 tratando O : a tratar M AB 1658 de que O M A : que os B 1659 Será....notable O : om M AB 1662 Porque deben de haber O : Porque en viéndote habrán M AB 1667 Acot Vanse. Nise y Finea : Vanse y salen Nise y Finea M AB : Nise y Finea

O

1680 Aquello O : La misma M AB : Aquella Schevill 1690 Laurencio O M : Laurencia AB 1693 ha dicho a mí O : dijo aquí M AB 1696 mas de O : desde M AB 1699 quejarte O : enojarte M AB 1704 Yo creo O : No creo M AB 1705 no riñamos O : reñiremos M AB 1706 Acot Váyase Nise y entre Laurencio O : Vase Nise y queda Finea M : Vase Nise AB 1708 desdichada O AB : desdichado M 1709 Después del verso Acot Sale Laurencio M AB 1718 te han O M A : han B 1719 sabrás O AB : verás M 1725 dijo O : ha dicho M AB 1730 yo O M : ya AB 1731 y echarme O M AB : y él echarme Cot 1732 Tras esto dice O : También ha dicho M AB 1742 Después del verso Acot Pónele el lienzo en los ojos AB 1743 No están O : Están M AB 1744 limpia y quita O : quita luego M AB 1747 a Nise O M A : Nise B 1748 Ya te limpio con el lienzo O : Llevástelos en el lienzo \_atribuido a FINEA M AB\_ 1749 ¿Quitástelos? ¿No lo ves : Sí señora, no lo ves atribuido a LAURENCIO M AB 1751 a sentir O M A : sentir B 1757 ha de reñirme O : me ha de reñir M AB 1759 sabes O M : sabrás AB 1761 tienes razón, ya O : entonces muy bien M AB 1762 y agora O : agora M AB 1763 desharé O M AB : dejaré Cot 1765 Acot Nise entre O : Abrázanse y sale Nise M : Sale Nise y velos abrazados

AB

1765 No O : Pues no M AB Y yo también O : Yo también M : O qué bien AB 1766 tan bien O M : también AB Cot 1778 Acot Váyanse O : Vanse M AB Nise O M : Nise de las manos AB 1784 libertad O M : voluntad AB 1786 es éste O : viene M AB 1787 Acot Otavio entre O : Sale Octavio M AB 1793 agora O : yo agora M AB 1796 ¿Hay cosa semejante? ¡Pues di O : ¿Hay ignorancia tal? ¡Pues dime M AB 1798 fue la primera vez alzado el brazo O : al principio fue hecho aquel abrazo

M AB

1799 derecho de Laurencio, aquel abrazo O : alto el brazo derecho de Laurencio

M AB

1802 estoy O : quedo M AB 1803 pienso O M : piensa AB 1806 llaman O : se llama M AB 1807 otro O : otra M AB 1809 Pues no lo O : si tú no M AB 1812 en que O M : del que AB 1813 tiniendo O M : tomando AB Pienso y bien pienso O M : por cierto creo AB : pienso; que bien pienso

Schevill

1818- 1819 que mientras....los cielos O M : om AB 1818 que mientras O : porque donde M 1820 Adónde Nise O : Dónde tu hermana M AB 1824 romperles O M AB : romperle Cot 1824 Acot Váyase O : Vase Octavio y queda Finea M : Vase Octavio AB 1828 y me abrasa O : y abrasa M AB 1830 Acot Entre O : Sale M AB 1834 estorbase O : escusase M AB 1838 Cómo O : Por qué M AB 1841- 1844 Pésame....el deseo O M : om AB 1844 anda el temor O : andan amor M 1846 sé lo que O M A : sé qué B 1847 que su duro nombre O M : que su dino nombre AB 1851 porque O : y así M AB 1856 Un remedio suele O : Otro mejor puede M AB 1858 Acot Entren Pedro, Duardo y Feniso O : Salen Duardo, Feniso y Pedro M AB 1860 Per FENISO O : DUARDO M AB 1873 con mi pensamiento O : aquí con mi ingenio M AB 1877 Igual sería, señor : Per PEDRO en el margen izquierdo en O 1878 cansarte O M : casarte AB 1883- 1888 Aguardadme....me mata O : om M AB 1895 Feniso, Duardo O : Duardo, Feniso M AB 1896 ¡Señora! Yo doy palabra O : Yo doy aquí la palabra atribuido a FINEA M AB 1898 Per DUARDO O M : FENISO AB 1899 Per LOS TRES O : TODOS M AB 1900 Pues haz cuenta que O : Haz cuenta que ya M AB 1906 Per FENISO O : DUARDO M AB 1907 Sí, Feniso O : Sí, Duardo M AB 1907 Per FENISO O : DUARDO M AB 1908 Acot Quede....Otavio O : Vanse, queda Finea y salen Octavio y Nise M : Vanse Laurencio y Duardo, queda Finea, salen Octavio y Nise AB 1911 estas O : esas M AB 1919 siendo O : con ser M AB 1920 fue O : era M AB 1921 Sessa M AB : Seso O Schevill 1922 honor O : honra M AB 1923 se vino a casar O : vino a casarse M AB 1932 Per OTAVIO O M : NISE AB 1933 ¿Quién te riñe? O M AB : en AB atribuido a OCTAVIO 1934 sepan O : sabed M AB 1942 y estoy O : y ya estoy M AB 1944 ¡Esto es cosa temeraria! O : que tanta pena me daban atribuido a FINEA M AB 1946 dabas O AB : daba M 1948 No sabes O : Tú no ves M AB 1949 quitarme O : quitar M AB 1950 No entre en mi casa O : Locura estraña M AB 1951 Laurencio más O : No entre aquí Laurencio M AB Es error O : Es yerro M AB 1952 porque Laurencio la engaña O : que él y Liseo la engañan M AB 1953 que él y Liseo lo dicen O : y aquesta traza han buscado M : y aquesta traza han tomado AB 1955 Desa manera O : O, pues con eso M AB 1956 eso O M B : esa A nos tapa O M : nos tapas AB 1957 Vente conmigo O : Ven allá dentro M AB 1958- 1959 ¿Adónde....Ven O : om M AB 1960 Acot Nise sola O : Vanse Finea y Octavio queda Nise M : Vanse Octavio y Finea AB 1962 que han tomado aquesta traza O AB : que él y Liseo la engañan M 1963 Liseo y él para ver O : y aquesta traza han tomada M : él y Liseo por ver

AB

1964 si aquella rudeza labran O : no más de para enseñarla M : si aquesta rudeza labran AB 1965 Acot Liseo entre O : Sale Liseo M : Sale Liseo solo AB 1974 dureza O : rudeza M AB 1975 tu gusto O : tu ingenio M AB 1977 darle O : darte M AB 1979 contigo mi amor, no burlas O : mi amor Nise no mentiras M AB 1980- 1983 ¿Estás ...pensamiento O : om M AB 1984 Qué necedad, qué inconstancia O : escúchame atribuido a LISEO Qué inconstancia atribuido a NISE M AB. El testimonio B lee escúcheme \_en lugar de\_ escúchame. 1988 Desa O : Desta M AB 1990 Acot Entre Laurencio O : Sale Laurencio y pónese a las espaldas de Liseo

M : Sale Laurencio AB

1991 están los dos solos O : está con Liseo M AB 1993 saber también O : entender sin duda M AB 1995 Creo que me ha visto ya O : sospecho que ya me ha visto M AB 1995 Acot Nise....Liseo O : om M AB : después de Schevill 1996 1998 Aunque dicen O : Hanme dicho M AB 1999 yo no O : mas no M AB 2008 que con tal fuerza me engaña O : que de manera me trata M AB 2011 desos O : destos M AB 2013 ¡Dejadme pasar O M : No puedo menos AB 2013 Acot Vase Nise AB : om O : Vase Nise y quedan Laurencio y Liseo M 2018 aquella discreta ingrata O AB : y de mi amor se burlaba M 2019- 2022 No tengas....hablarla O : om M AB 2023 Ésta es discreta, Liseo O : Liseo aquesta es discreta M AB 2032 vitoria más alta O : mayor alabanza M AB Fin....boba O : om M AB 3º Acto de la dama boba O : Acto tercero de La dama boba M : om AB : \_sigue rúbrica de Lope en O\ : Acto Tercero Cot_ Los que hablan....Músicos O : om M AB : sigue rúbrica de Lope en O Acto tercero O : Acto tercero de La dama boba M AB : \_om Cot Acot\ Finea sola O : Sale Finea sola M : Sale Finea sola con otro vestido AB_ 2036 o accidente O : accidente M AB 2051 en tus O : tus M AB 2052 se levanta O M : me levanta AB 2058 el nuevo ser O : en el lugar M AB 2060 tan bien O : también M AB 2062 soy O : estoy M AB 2063- 2072 A pura....enseñarme O M : om AB 2072 Acot Clara O : Sale Clara criada M : Sale Clara AB 2073 conversación O AB : contemplación M 2077- 2080 Hablando....ajeno O M : om AB 2079 dice O : dicen M 2081 Atribúyele O : Atribuyen M AB 2084 Clara O AB : Celia M 2089- 2090 Gran fuerza....divino : atribuido a Clara en AB 2090 Acot Miseno y Otavio O : Salen Octavio y Miseno M AB 2108 que O : y M AB 2121 Camoes O M : Zamoes A : Zamores B 2124 Liras O M AB : Lira Cot 2125- 2128 Canción....Arguijo O M : después de AB 2132 2129- 2132 cien....Alemán O AB : om M 2130 obras O : y AB 2131 el libro del O : canciones el AB 2132 y El Pícaro de Alemán O : el Pícaro de Guzmán AB 2148 Acot Salen Nise Liseo y Turín AB : Entren Liseo y Nise O Cot : Salen Nise y Liseo M 2154 Finea ya O : ya Finea M AB 2157- 2164 Tu desdén....pensamiento O : om M AB 2165- 2168 Pues, Nise....tu desdén O M : om AB 2175 El amor se ha de tener O : Poner freno a la mujer M AB 2176 adonde se puede hallar O : es poner límite al mar M AB 2177 que como no es elección O : estrañas quimeras son M AB 2178 sino sólo un accidente O : que amor como es accidente M AB 2181- 2184 El amor....voluntad O : om M AB 2187 culpa O : falta M AB 2188 de la O : en la M AB 2189 hace O M : hizo AB 2192 celestial O M : natural AB 2196 reverenciéis O AB : reverencies M 2200 Acot Entre Celia O : Sale un criado M AB 2201 Per CELIA O : CRIADO M AB 2206 Miseno O : Liseo M AB 2213 Per CELIA O : CRIADO M AB 2213 Los músicos y él O : Los músicos ya M : Ya los músicos AB 2213 Acot Entren los Músicos O : Vuelve a salir el criado y luego los músicos

después de M 2212 : Sale un criado y los músicos después de AB 2212

2217 Per NISE O AB : AMBAS M 2220 Acot Otavio....ansí O : Cantan los músicos y ellas danzan M : Cantan los músicos y bailan Nise y Finea lo que quisieren AB bailen O : baile Cot 2221- 2292 Amor, cansado....las varearé O M : om AB 2221 Per Músicos M : om O 2224 ninguna O : ninguno M 2225- 2228 Pasóse...almas O : om M : fragmento enjaulado en O 2230 joyas, seda y O : sedas joyas ni M 2236 damas O : almas M 2239- 2240 las damas....le hablan O : om M 2241- 2280 ¿De dó viene....de Panamá O : después de M 2292 2241- 2242 ¿De dó viene....de Panamá O : om M 2243 Per De dó viene el caballero O : en M atribuido a UNO 2244 Per Viene de Panamá O : en M atribuido a TODOS 2245 Per Trancelín en el sombrero O : en M atribuido a UNO 2245 Trancelín O : trencillito M 2246 Per Viene de Panamá O : en M atribuido a TODOS 2247 Per Cadenita de oro al cuello O : en M atribuido a UNO 2248 Per Viene de Panamá O : en M atribuido a TODOS 2249 Per En los brazos el griguiesco O : en M atribuido a UNO 2249 En los brazos el griguiesco O : muy al uso los greguescos M 2250 Per Viene de Panamá O : en M atribuido a TODOS 2251- 2256 Las ligas....Panamá O : om M 2259 Per De dó viene el hijodealgo O : en M atribuido a UNO 2260 Per Viene de Panamá O : en M atribuido a TODOS 2261 Per Corto....largos O : en M atribuido a UNO 2261 y puños O : puños M 2262 Per Viene de Panamá O : en M atribuido a TODOS 2263- 2276 La daga....Panamá O : om M 2277 Per En criollo disfrazado O : en M atribuido a UNO 2278 Per Viene de Panamá O : en M atribuido a TODOS 2281- 2282 Oh, qué....galas O : om M 2285 Niñas O : mozas M 2286 van a buscarle O : a verle van M 2289 querer O : llevar M 2290 de vivos O : en vivos M 2292 unas tras otras O : desta manera M 2293- 2318 ¡Deja....varearé O : om M AB 2319 Per MISENO O M : MÚSICOS AB 2320 al cielo O : a Dios M AB 2321 el agravio O M : este agravio AB 2322 Hagamos este O : Tratemos nuestro M AB 2324 tengo que hablaros O : os tengo que hablar M A : tengo que hablar B 2325 agradaros O : agradar M AB 2326 mi dicha O : mis dichas M AB 2326 Acot Éntrense....Turín O : Vanse todos quedan Liseo y Turín M AB 2327 Oye, Turín O : Turín M AB Qué O : Señor qué M AB 2338 tal O : esa M AB 2339- 2342 De nuevo....vengar O : om M AB 2343 Nunca O : Y no ha M AB 2347 gallarda O M : discreta AB 2355 Acot Váyase O : Vase M AB 2356 pasos O M AB : palabras Cot 2364 Acot Laurencio y Pedro O : Salen Laurencio y Pedro M AB 2366 al fin O : el fin M AB 2380 ido O AB : ida M 2382 Pues él os puede O : Pues él no os pudo M : Él no os pretende AB 2384 cumplirlas O : cumplirse M AB 2387 él no O M : no AB 2394Per Turín M AB : Laurencio O 2394 Acot Vase Turín M AB : om O 2395 Ay, Pedro, lo que temí O : Lo mismo que presumí M AB 2398 Finea se cumple O : se viene a cumplir M : se viene a mostrar AB 2400 tan discreta, la afición O : discreta la voluntad M AB 2401 discreción O : habilidad M AB 2404 Acot Entre Finea O : Sale Finea sola M : Sale Finea AB 2406 nuevas O : nueva M AB 2413 mis ojos O : mi imagen M : mi memoria AB 2416 colgado O : cubierto M AB 2420 si a estotra O : y si a otra M A : si a otra B 2425 su O : tu M AB 2426 y su luz divina espira O : y tu imagen bella admira M : y tu imagen bella mira AB 2434 consejo O : consejos M AB 2442 traerla al pecho O : traerle al cuello M AB 2443- 2446 Todas....defeto O M : om AB 2443 sabéis O M : habeys Schevill 2455 el daño que me vino O : lo que ha resultado M AB 2459 ¡Ya deja a Nise, tu hermana O : Liseo te quiere bien M AB 2461 plega O : o plegue M : plegue AB 2465 prendas O : partes M AB 2469- 2470 por leer....leo O M : om AB 2489 el lugar donde se nace O : la tierra donde nacen M AB 2494 o con amor o con miedo O : ya con amor ya con celos M AB 2498 escucho O : estoy M AB 2505 sus antojos O M : su regalo AB 2506 amores O AB : regalos M 2510 del suceso O : a sus deseos M AB 2511 esto O M : eso AB pensaron O : esperaron M AB 2512 que era O : hijo M AB 2516 Finea O : señora M AB 2519 Allí me voy O : Aquí me quiero M AB 2520 Ve....Pedro O AB : Ya llega escóndete presto atribuido a FINEA M Ve presto O : Ya llega AB 2521- 2522 En muchos....siento O AB : om M 2521 muchos O : grandes AB 2522 no los siento O : aun no lo siento AB 2522 Acot Escóndense....Turín AB : Entre Liseo con Turín O : Salen Liseo y Turín y Laurencio y Pedro se esconden M 2523 En fin, queda O : Ya lo dejo M A : Yo lo dejo B 2524 En fin O : Al fin M AB 2528 tratado O : querido M AB 2541 nuevas lunas O : luna nueva M AB 2542 Válgame el cielo O : Hay tal locura M AB Qué es esto O : en M AB atribuido a TURÍN 2543 Si le vuelve el mal pasado O : en M AB atribuido a LISEO 2544- 2547 Pues....años O M : om AB 2548 Temo O : Creo M AB 2559 Eso O : Esto M AB 2560 Per PEDRO O : TURÍN M AB 2561- 2568 Quitado....vuelto O M : om AB 2561 Quitado me habéis el gusto O : El gusto me habéis quitado M 2562 tocado O : llegado M 2582 ponemos O : le vemos M AB 2583 alas y cuerpo, y, en fin O : con alas pero él en fin M AB 2584 un espíritu O M : espíritu AB bello O : mesmo M : Yo os creo atribuido a FINEA AB 2585 Hablan O : Andan M AB 2590 En qué O : Por qué M AB 2602 efeto M AB : en efeto O 2610- 2611 Ella....guarnición : atribuido a Liseo AB 2610 necio O M A : necia B 2611 peor O AB : mejor M 2612 Acot Váyanse. Laurencio y Pedro O : Vanse los dos y sale Laurencio y Pedro M : Vanse Liseo y Turín salen Laurencio y Pedro AB 2613 Puedo salir O : Qué te parece atribuido a FINEA M AB Qué te dice O : Muy bien atribuido a LAURENCIO M AB 2614 ha sido O : has dado M AB 2617 a boba O : boba M AB 2612Per PEDRO O M AB : om Cot 2629 desquitarme O : despicarme M AB 2629 Acot Entre O : Salen M AB 2633 engañan O : engañas M AB 2638 mi amor O : el alma M AB 2651- 2654 Ay Dios....porfía O : om M AB 2655 Per LAURENCIO O : FINEA M AB 2656 Per FINEA O : om M AB 2657 Vete O : Voyme atribuido a LAURENCIO M AB Espérate O : Los pasos M AB 2658 los pasos O : Qué quieres atribuido a LAURENCIO M AB 2660 traiciones son las O : las que trato son M AB 2663- 2666 Querrás....posesión O : om M AB 2667 Bien haces, Nise; haces bien O : Querraste casar así M AB 2668 Levántame O : levantando M AB 2669 porque deste O : y de aqueste M AB : para que deste Cot 2670 a mí la culpa me den O : echarme la culpa a mí M AB 2672 Acot Vase Laurencio M AB : om O 2672 a mí O : om M AB Bien O : Qué bien M AB 2676 Acot Vase Pedro M AB : om O 2677 aquesto O : aquello M AB 2683 linda O : buena M AB 2691 -2694 pues, como....veniste O M : om AB 2693 pues O : que M 2700 Per NISE O M : CELIA M AB CELIA.O M : NISE M AB 2707 piensas O : quieres M AB 2708 en O M : con AB tenía O : vivía M AB 2715- 2718 Toda....bobos O AB : om M 2718 Per que....bobos O : en AB atribuido a NISE 2718 bobos O AB : robos Cot 2719 Acot Otavio con Feniso y Duardo O : Salen Octavio Duardo y Feniso M : Salen Octavio Miseno Duardo y Feniso AB 2719 Dame el alma O AB : Hay tal locura M aquesto O AB : esto M 2723 Per OTAVIO O AB : NISE M 2723 sabremos O : me diréis M AB 2725 de O : del M AB 2729 a boba O AB : boba M 2730 Tú, pienso que O : Pienso que tú M AB 2731- 2734 Ella....son O M : om AB 2731 ha dado O : da la M 2734 Per FFENISO O : DUARDO M 2735 Per DUARDO O AB : FENISO M 2739 resueltamente O : expresamente M AB 2744 Por qué O : Cómo M AB causado O : trazado M AB 2747 muy O M A : más B 2748 Pues tu casa O : en paz tu casa M AB 2748 Acot Pedro y Laurencio O : Salen Laurencio y Pedro M AB 2749 efeto O : extremo M AB 2757 perfeta O : discreta M AB 2758 enseñaba O : inclinaba M AB 2760 la O : a la M AB 2766 son ya breves O : ya son pocos M AB 2767 podréis O : podéis M AB 2772 tiene tantos O : tiene tales M AB : tienen tantos Cot 2775 entrar O M : estar AB 2776 est e O : ese M AB 2777 Es O : Y es M AB 2778 esposa O : mujer M AB 2779- 2782 que vos....justo O M : om AB 2784 Estáis loco O : Finea M AB 2789 Per FENISO O : DUARDO M AB 2791 Per DUARDO O : OCTAVIO M AB 2791 Así es verdad O : Hay tal cosa M AB 2792 dijese O : dijera M AB 2793 diese O : diera M AB 2800 Acot Váyase Otavio O : om M : Vase Octavio AB 2801 él O : mí M AB 2802 Acot Y Nise y Celia O : Vanse Octavio Nise y Celia M : Vanse Nise y Celia

AB : Váyanse Nise y Celia Cot

2803 por Dios, tras él los dos O : los dos tras él por Dios M AB 2808 Acot Y Duardo y Feniso O : Vanse Duardo y Feniso y quedan Laurencio y Finea M AB : Váyanse Duardo y Feniso Cot 2811 Qué remedio puede haber O : Dime qué habemos de hacer M AB 2815 En casa hay O : Yo tengo M AB 2817 Acot Clara entre O : Sale Clara M AB : Entre Clara Cot 2819 Con O M : Por AB 2823 Per FINEA O AB : CLARA M 2826 sustento O : consuelo M AB nos dé O M : me dé AB 2827 otro O M : otra AB comerá O : cenará M AB 2828 que tú O : vamos M AB 2828 Acot Váyanse Laurencio, Pedro y Clara O : Vanse Clara Laurencio y Pedro queda Finea M : Vanse Clara Pedro y Laurencio queda Finea AB 2829 imposibles O M : imposible AB Schevill 2830 este mi público O : aqueste mi loco M AB 2836 Acot Otavio entre O : Sale Octavio solo M : Sale Octavio AB 2839 Vienes O : Estás M AB 2845 Bien hizo O : Volverá M AB 2849 dejaste O : perdiste M AB 2850 el ingenio perdiste O : a ser boba volviste M AB 2853 Yo lo pienso O : Pues yo lo he de M AB 2859 Pues dónde O : Adónde M AB 2867 Y advierte que lo has mandado : verso atribuido a LISEO en AB 2868 Acot Entren Liseo y Turín O : Salen Liseo y Turín y ella echa a huir M : Salen Liseo y Turín después de AB 2866 2871 Hombre vienen. al desván O : Tente Finea a do vas atribuido a OTAVIO M : Tente loca dónde vas atribuido a OCTAVIO AB 2874- 2875 Al desván....casa O : om M AB 2877 No me ha de ver hombre más O : que no me ha de ver jamás M AB 2878 Acot Váyase Finea O : Vase Finea M : Vanse Finea y Clara AB 2879- 2886 Tus....crees O : LISEO ¿Qué es esto? OCTAVIO No sé, por Dios. / Ella ha dado en esconderse / de los hombres, porque dice / que la engañan fácilmente. / LISEO ¡En gentil locura ha dado! / OCTAVIO Y tú por ventura crees M : LISEO ¿Qué es esto? OCTAVIO No sé, por Dios. / Ella ha dado en esconderse / de los hombres, porque dice / que la engañan fácilmente. / LISEO.¡En gentil locura ha dado! / ¿Dónde está Laurencio? OCTAVIO Fuese / a Toledo. LISEO Muy bien hizo. / OCTAVIO Y tú por ventura crees AB 2889 se sigue de que aquí estés O : hay de que tú entres aquí M AB 2890- 2891 Hoy....palabras O : om M AB 2902 ducados O : escudos M AB 2904 ciega O : tuerta M AB 2914 para O M : quiero AB 2915 de mi O : desta M AB 2917 Acot Váyase O : Vase M AB 2918 te dice O : me dices M AB 2923 te dejas de casar O : no te casas señor M AB 2928 casa O M A : case B 2929 dineros O : dinero M AB 2930 Acot Váyanse y entren O : Vanse los dos y salen M : Vanse y salen AB 2937 casa O M A : cosa B 2939- 2962 ¡Y quién....inorante O M : om AB 2947- 2950 ¡En el....estima O : \_omitidos en M y sustituidos por los vv. 2963- 2966.\_ 2963- 2966 En el....la ven O AB : después de M 2946 2967- 2974 ¡En el....de fama O M : om AB 2972 creyendo a quien la O : preciada de M 2973 un hora O : dos horas M 2977 tiénele O AB : tienen M 2979- 2982 ¡En el....levanta O AB : después de M 2986 2983- 2986 ¡En el....vive O M : om AB 2986 sujeto a peligros vive O : visita ajena recibe M 2988 Acot Otavio, Miseno O : Salen Octavio, Eliseno en toda la escena M Salen Octavio, Miseno AB Feniso O : y Feniso M AB 2989 Per MISENO O : DUARDO M AB 2989 Eso O : Que eso M AB 2990 furor O : furia M AB : furor Cot 2991- 2994 No ha....mozuelo O M : om AB 2992 me enoje O : la enoje M AB 2995 graciosamente O M : resueltamente AB 2997 pensase O : tratase M AB 2998 en tal O M : de tal AB 3000 Per MISENO O AB : DUARDO M 3004 Per FINEA AB : CLARA O M Cot Schevill 3006 tenéisme O : tiénesme M AB 3013 Oye O : Oid M AB 3016 como O : sino M AB 3018 Acot Vanse Finea y Clara M AB : Váyase Finea O Cot 3019- 3022 Como vos....enojado O : DUARDO Vuestra desdicha he sabido / y siento como es razón. / FENISO Y yo que en esta ocasión / haya perdido el sentido M AB. El testimonio M presenta Per OCTAVIO en lugar de FENISO. 3023 o con mi contraria estrella O : ¡Qué lástima! atribuido a FENISO Nise bella

atribuido a DUARDO M Que ya era cuerda entendí atribuido a OCTAVIO AB

3024 Ya viene Liseo aquí O : con Liseo viene aquí atribuido a DUARDO M : y estaba loca de vella atribuido a OCTAVIO AB 3025 Determinaos O M : atribuido a FENISO M : Qué lástima AB Yo, por mí O M : Nise bella atribuido a DUARDO AB 3026 qué puedo decir sin ella O M : con Liseo viene aquí atribuido a DUARDO AB 3026 Acot Liseo, Nise y Turín O : Salen Liseo Nise y Turín M : Salen Liseo Turín y Nise AB 3027- 3053 Ya que....de mí O M : sustituidos por Es doblar la voluntad

atribuido a NISE AB

3049 humillar mis pensamientos O : abatir la voluntad M 3050- 3053 a la....de mí O : om M 3054 ya que me voy O : de mi pasión M : de mi afición atribuido a NISE AB Tiempla agora : atribuido a LISEO AB 3058- 3072 Turín....rendida O : om M AB 3072 Acot Entre Celia O : Sale Celia muy alborotada M : Sale Celia AB 3072 Escucha, señora O : Señora atribuido a CELIA M AB 3073- 3075 Eres....turbada O : om M AB 3076 Hija, qué es esto O : Qué hay atribuido a NISE M AB 3077 poner cuidado O : causar espanto M AB 3078 Per OTAVIO O AB : NISE M 3078 Cuidado O : di lo que es M AB 3081 gazapos O M : conejos AB toallas O AB : toalla M 3084 caminaba O M : caminaban AB 3086 Per FENISO O : TURÍN M AB 3087- 3090 Ha dado....esconda O : om M AB 3093 Subí O : Corrí M AB 3094 Per MISENO O : OCTAVIO M AB 3097 las O M B : los A 3104 Per FENISO O M : NISE AB 3107 el enojo. Yo y Feniso O : señor tu furia los dos M AB 3108 subiremos O : lo veremos M AB 3109 afrentado O : injuriado M AB 3109 Acot Váyase O : Vase M AB 3110 Per FENISO O : DUARDO M AB 3112 Per DUARDO O M : FENISO M AB 3113 Per FENISO O M : LISEO AB 3115 Per Desto....alabar O M AB : \_en AB atribuido a DUARDO; en M atribuido a LISEO\_ 3115 Desto O : de eso M AB podéis O M : podréis M AB 3118 Per LISEO O AB : FENISO M 3118 Acot Salga....Pedro O : Salen Finea Clara y Pedro corriendo y Octavio y Laurencio con las espadas desnudas M : Salen Laurencio con la espada desnuda y Finea a sus espaldas Pedro y Clara y Octavio detrás de todos AB 3123 Es Laurencio? No lo veis O : Teneos Octavio es Laurencio \_atribuido a DUARDO M AB\_ 3127 Oh, infame O : Traidora M AB 3136 sogas O M : soga AB 3143- 3146 Esto....señora O : TURÍN Y la Clara socarrona / que llevaba los gazapos / CLARA Mandómelo mi señora / TURÍN Oh cuál los engullirían (meterían M ) después de 3169 M AB 3143 Esto O : Este Schevill 3155 que O : ya M AB 3156 y Nise, en fin O : Nise también M AB 3159 Per FENISO O M : DUARDO AB 3160 paciencia O : gócela M : gócen los AB 3166- 3169 Bien....ducados O M : om AB 3173 Clara es tuya O AB : No hay quien se case conmigo atribuido a PEDRO M Y yo nací O : om M : Y tuya Celia atribuido a NISE AB 3174- 3175 donde....mueren O : om M AB 3176- 3177 Celia....Turín O M : om AB 3176 Celia, que fue tu devota O : Clara que fue tu devota atribuido a FINEA M 3177 será....Turín O : será tuya atribuido a FINEA, Y tuya Celia \_atribuido a NISE.M\_ 3178 Mi bota será O : Será mi bota M AB 3179 Per FENISO O M : DUARDO AB 3179 sólo faltamos O : solos quedamos M AB 3180 dad acá O : dadme acá M AB 3181 Per DUARDO O M : FENISO AB 3182 perdona O : perdonan M AB 3184 Después del verso Fin de la Comedia de la Dama boba AB \#\#### \# 1 lindas posadas : Se refiere irónicamente al alojamiento inadecuado donde acaban de pasar la noche los dos galanes; el epíteto 'lindo' es ampliamente utilizado por Lope en sus obras, aunque el término debió de ser objeto de debate, según se desprende de la defensa de su uso que hace el autor en la dedicatoria a La viuda valenciana (p. 92). 4 Famoso lugar Illescas : el pueblo entre Madrid y Toledo era conocido en la época como lugar de descanso de los viajeros que procedían de Sevilla (y de las Indias) dirigidos a Madrid, así como de los que de la corte iban hacia Andalucía, siendo tópica la mala calidad de sus posadas. 8 de guindas y de mentiras : al producto típico de Illescas, las guindas (también con el significado de ‘esfuerzos vanos, trampas’), se añaden burlescamente las mentiras, típicas de un lugar de paso tan estratégico, como indica Liseo a continuación. 10-11 de la corte....Castilla : nótese la estructura quiástica, que se pierde en M AB. 17 medidas : sobre el término «medida», cfr. Autoridades : «Se llama asimismo la cinta, que se corta igual a la altura de la imagen o estatua de algun Santo, en que se suele estampar su figura, y las letras de su nombre con plata u oro. Úsase por devoción». 46 nombre tan hidalgo : referido al tocino, manjar impuro para judíos y musulmanes. 50 una hermosa caja : «algunas mercaderías hay, las cuales se venden en sus cajas; y así decimos: caja de confitura, caja de diacitrón, etc.» ( Covarrubias ). 64 maná : «Llaman en las confiterías cierta especie de gragea más menuda que la ordinaria» ( Autoridades ). 66 dos puntos en el aire : la imagen puede referirse aquí al juego de las cartas, según señalan todos los editores modernos. 72 firmezas : «Se llama también una joya o dije en figura triangular, que se hace de diferentes materias, ya sea de oro o plata y piedras preciosas, o ya de coral, azabache, vidro, etc.» ( Autoridades ). 94 pretensiones cansadas : solicitudes reiteradas', era una de las actividades más comunes de los nobles en la corte, como bien sabía Lope, para obtener algún beneficio o cargo moviéndose en la complicada máquina burocrática de la capital. 140 terrero : «el sitio o paraje desde donde cortejaban en Palacio a las damas» ( Autoridades ). 208 discreta y arrogante : compárese, en esa misma Parte IX , con La doncella Teodor , vv. 181-184: «La mujer propia ha de ser / de ingenio humilde y mediano, / no arrogante ni discreta, / que es insufrible trabajo». 229 familia : aquí con el significado etimológico de 'servidumbre' (Pedraza). 254 aparentes : las razones aparentes son «las que de repente mueven, pero consideradas no tienen eficacia ni son concluyentes» ( Covarrubias ). 270 desvanecimiento : «Entonarse demasiado con el favor, con la riqueza, o con el cargo y mando» ( Covarrubias ). 279 Heliodoro : autor griego del siglo III conocido por su novela de aventuras llamada en España \_Historia etiópica de los amores de Teágenes y Clariclea\_ , considerada en la época como el más prestigioso modelo de épica en prosa y el prototipo del género de la novela bizantina. Por este motivo, Heliodoro de Emesa y su obra son ampliamente citados en la literatura de la época y particularmente en Lope. 286 artificio griego : alude al principio in medias res que caracteriza la narración de la novela bizantina. 315 No, sino el alba : respuesta irónica para contestar a una pregunta sobre algo evidente, derivada de un cuentecillo tradicional reconocido por Finea (vv. 317-318): «el alba debe de ser, / cuando andaba entre las coles» (cfr. Covarrubias ). 387-388 pieza de rey : «Se llama comunmente el truhán o bufón: así al que es sabandija palaciega, se dice que es pieza de rey» ( Autoridades ). 406 la Romana : el nombre de la gata, como recuerda Marín, puede remitir al «gato romano», que es «manchado a listas de pardo y negro» ( Autoridades ), ya presente en la Gatomaquia. 416 colorado y amarillo : colores de las guardias del Rey. 418-419 quitándole....Madrid : referencia irónica a las inmundicias nocturnas vertidas por las calles de Madrid. 424 servicios : juego irónico sobre la dilogía del término, entendido como 'méritos' adquiridos por el soldado y también como 'orinal', en relación con los versos anteriores. 428 naranjas y gritos : alude a la costumbre carnavalesca de perseguir a la gente tirándoles naranjas y dándoles gritos. 429-430 Dormían...oficios : dormían los ricos y se levantaban los que trabajaban. 431-432 tocaban....a pino : los boticarios machacaban en sus almireces con tanto ruido que parecían tocar unas campanas levantándolas muy en alto («a pino»). 449 lo que arrastra honra : «hase de entender que las ropas rozagantes y que llegaban al suelo, antiguamente las traían los reyes y personajes muy graves» ( Covarrubias ). 458 remendados : con manchas en la piel. 459 pías : yeguas con manchas de varios colores, de notable valor, destinadas a tirar carrozas lujosas (cfr. Covarrubias ). 484 correr gansos : el juego carnavalesco que consistía en matar los gansos a caballo tiene su correspondiente caballeresco en el juego de cañas muy practicado en la época. Es interesante a este respecto la variante de M AB «correr cañas» que coincide con la lección originaria de Lope tal como aparece enmendada en O (Schevill, sin embargo, lee «lanzas» debajo de la tachadura). 512 no cumana ni eritrea : remite a las dos más famosas sibilas de la Antigüedad, la de Cumas, cantada por Virgilio, y la eritrea. 525-538 La calidad....implica : el soneto sobre las teorías neoplatónicas del amor reviste notable importancia en la producción de Lope, dado que lo vuelve a publicar en La Filomena (1621) y también en La Circe (1624) con un amplio comentario que constituye la epístola al amigo Francisco López de Aguilar; cfr. Obras poéticas , pp. 846-847; 1218-1225. 528 la idea : «vale tanto como un ejemplar eterno, perpetuo e inmutable de cada una cosa» ( Covarrubias ) cfr. también La Dorotea , V, 1, pp. 415-416. 579 Platón : en Schevill , a causa del cambio de página, se produce un error de paginación, y la palabra, así como la didascalia DUARDO, aparece después del v. 580. No se crean errores de numeración de los versos, lo que confirma que se trata de un error de imprenta. 613 no hay sin obras amor : frase tópica de amplia tradición, a la que alude el título de la comedia de Lope Obras son amores , publicada en la Parte XI (1618). 617 Y tanta : Marín y Pedraza en sus ediciones leen: «Que tanta». 629 las leyes de no estorbar : se trata de una muletilla que imita la fórmula de los mandamientos, según señalan Arellano y Serralta en su edición de Mañanas de abril y mayo de Calderón [1995](), nota a los vv. 1136-1137. 668 número de interés : las múltiples significaciones simbólicas del número doce y su importancia en la numerología le convierten en cifra de especial interés (cfr. La Dorotea , V, 2, p. 423). 693-696 Nise....armada : las referencias a la astrología son reiteradas en la obra. Aquí Nise representa un futuro desdichado al no tener dote, como prueba la posición del planeta. Según indican Schevill y con más decisión Marín, el pasaje puede tener relación con los Diálogos de amor de León Hebreo, que es fuente primaria del neoplatonismo evocado en la escena más adelante y en general a lo largo de toda la obra. 740 Acot Marín y Pedraza en sus ediciones presentan esta acotación en el v. 746 después de «alma» (con variantes en Marín). 764 arromadizado : «resfriado», pero nótese la referencia irónica al v. 418. 769-770 Deseo....hermosa : la definición del amor como ‘deseo de una cosa hermosa’ procede de los Diálogos de León Hebreo y está presente también en la obra de Marsilio Ficino; el motivo es reiterado en Lope (cfr. Epistolario , III, p. 325; Rimas sacras en Obras poéticas , soneto XXXI p. 310; La Dorotea , II, 4, pp. 16- 177). 785 cartilla : la de estudiante utilizada anteriormente en la escena con el maestro de leer. 858 caballero indiano : español que regresa de las Américas, generalmente enriquecido. 925-926 Lo que....alborota : adopto la puntuación de Pedraza frente a los demás editores modernos que leen: «¡Lo que es el entendimiento! A toda España alborota». Lo que alborota a España es el entendimiento, no Nise. 936 enoja : según Profeti [1996:131-132](), la lección «en hoja» con el significado de «inicial», «creciente» tiene el valor de difficilior. Efectivamente, con la variante «en hoja» la frase resulta más lineal, ya que la relativa mantiene la correspondencia con el sujeto, los deseos, que, crecientes, hacen más largo el camino. A pesar de ser compatible, no he podido encontrar ejemplos análogos de uso de este sintagma en la literatura de la época; además, la relativa incongruencia con el doble sujeto («los deseos» y «el camino») que crea la lectura del autógrafo («enoja») no me parece motivo suficiente para suponer un error. Es verosímil imaginar que el personaje entra en escena visiblemente cansado del viaje, y la acción que sigue lo confirma (el vaso de agua, la manera compulsiva de beber que causa la risa de Nise). Cabe perfectamente, en esta dinámica, el uso del verbo «enoja»; es lo que entendería, en todo caso, el público del corral. La variante «en hoja» puede justificarse, si bien con no poco esfuerzo dada la peculiaridad de la lección, por un error del modelo de M AB. 950 jo : interjección para comandar los caballos, aquí en ton de burla hacia la boba Finea. Autoridades recoge el término curiosamente citando un pasaje de Quevedo que propone el mismo juego lingüístico con las «joyas» de las mujeres: «Asimismo declaramos que no dé a ninguna mujer joya ninguna, so pena de quedarse con el jo como bestia» (remite a la \_Premática del tiempo\_ ). 959 menudo : guiso muy pobre, hecho con los desperdicios, muy poco digno de una mujer noble. 960 Acot salva : «la pieza de plata o oro, sobre que se sirve la copa del señor, por hacerse en ella la salva, ora sea el mestresala ora por el gentilhombre de copa» ( Covarrubias ). 984 ¡hola! : la exclamación está fuera de lugar y provoca la reacción, en aparte, de Liseo (vv. 985-986), ya que es indecorosa por una mujer de su estado. 1016 onzas : la onza es aquí sinónimo literario de la pantera, pero es una especie de animal feroz que «tiene la piel manchada semejante al leopardo» ( Autoridades ); deriva del italiano lonza. 1081 llaman alma del mundo : reminscencia de León Hebreo, según me indica amablemente Victor Dixon, señalándome ese pasaje de La Dorotea , V, 3 (p. 441): «Amor es nudo perpetuo y cópula del mundo, inmoble sustento de sus partes y firme fundamento de su máquina». 1083 cátreda : esta forma vulgar muy presente en la literatura de la época vuelve a aparecer en el v. 2090 y, dentro de la \_Parte IX\ , en La doncella Teodor_ (vv. 1021, 1824, 2673). 1087-1088 Así....dijo : según indican los editores modernos desde Schevill, aquí Lope remite a los Diálogos de León Hebreo, donde aparece la referencia a las definiciones de Platón y Aristóteles. 1164 fortuna : aquí con el significado de tormenta, muy utilizado en la tradición poética. 1165 como : aquí con valor temporal. 1229-1230 ramillete....celos : según la simbología de los colores, el ramillete será de flores rojas (la fe) y azules (los celos). 1249-1250 tú eres....ignorante : es interesante la variante de M AB en relación con las enmiendas de Lope en O (cfr. la edición del autógrafo en línea), que demuestran cierta vacilación en la definición del paralelismo. Puede ayudar a suponer que detrás de la variante de M AB esté el mismo autor. 1311-1312 Bien....cárcel : en esta frase proverbial de amplio uso, «cama» tiene el significado de enfermedad; cfr. Correas : «La cama y la cárcel, son prueba de amigos». 1316 me alegraste la sangre : remite a la costumbre de visitar con regalos a los enfermos y así «alegrar la sangría» que comúnmente se le practicaba al paciente. 1349 Detrás de los Recoletos : lugar muy apropiado para duelos, cerca del Paseo del Prado pero apartado, detrás del convento de los Agustinos Recoletos. Se evoca a menudo en el teatro de la época. 1374 floreta : «En la danza española es el movimiento de ambos pies en forma de flor» ( Autoridades ). 1392 traellos en la cabeza : los cascabeles en el gorro son sinónimo de locura, según la tradición: «Al que tiene poco juicio, y es liviano y habladorcillo, decimos ser un cascabel, por ser vacío y hueco en el hablar» ( Covarrubias ). 1440 buena costilla le cuesta : sobre la imagen bíblica, cfr. en esta misma Parte IX La doncella Teodor , v. 235 y \_El animal de Hungría\_ , v. 1114. 1449 asilla : «Tomar asa, o asilla de alguna cosa, vale tanto como ocasión y achaque» ( Covarrubias ). 1469-1472 Cabezas....cabezadas : se trata de un juego verbal sobre la dilogía del término «cabezada», que indica la acción de bajar y levantar la cabeza al dormirse y es también el nombre de las correas que se ponían en la cabeza de las caballerías (Pedraza). 1477 el Santo de Pajares : según el refranero antiguo, «que ardía él, y no las pajas» ( Correas ). 1480 aladares : «los cabellos que nos caen delante de las orejas» ( Covarrubias ), especialmente de moda en la época. 1483-1484 ¡Dios....mujer! : alusión a refranes sobre la mujer como estopa, cfr. por ejemplo «La estopa junto al mancebo, quítola luego» ( Correas ); cfr. también, en la misma Parte IX , \_El ausente en el lugar\_ , v. 727. 1580 de olvidarme de olvidalle : según indica Pedraza, Lope alude aquí a unos versos muy populares en la época: «era el remedio olvidar / y olvidóseme el olvido». 1581-1647 Marín señala el cambio de tratamiento de a vos a causa de la nueva relación obligada por el desafío a duelo. 1608 la ventura de la fea : alusión al conocido dicho popular sobre la mayor suerte de las mujeres feas en encontrar marido. Existen varios proverbios sobre este motivo, y también una comedia con ese mismo título atribuida a Lope en los testimonios antiguos pero adjudicada recientemente a Mira de Amescua (cfr. Mira de Amescua 2004: 565-666). 1618-1620 Entrad....juegue : la estrategia para conseguir los favores de la dama se compara con el juego de las cartas, según una amplia tradición. Aquí se utilizan varios términos de ese nuevo campo semántico, como son «runfla», con el significado de ‘cartas del mismo palo’, «pique», que es un lance en el juego (pero la expresión «dalde pique» tiene también el significado de ‘incitar’ en ámbito amoroso) y las «cartas tripuladas», que son los naipes que se descartan. 1647 Pílades....Orestes : pareja prototipo de la amistad, aparece también entre las parejas proverbiales citadas por Julio en La Dorotea (IV, III, p. 361). 1664 mueren por madurar : no llegan a realizarse. 1677 anacardina : «La confección que se hace del anacardo para facilitar y habilitar la memoria» ( Autoridades ). 1819 pensión : carga, impuesto. Es motivo reiterado en Lope, como en La cortesía de España (en Obras de Lope de Vega ( NRAE ) IV, p. 335: «No se diera el bien de amor / sin la pensión de los celos»), La Dorotea (II, 1, p. 147) y Las fortunas de Diana (en Novelas a Marcia Leonarda , p. 86). 1917 Juan Latino : personaje casi legendario, natural de Berbería, citado también en el primero de los poemas preliminares del Quijote. Juan Latino fue hijo de una esclava negra, y se crió al servicio del futuro Duque de Sessa; llegó a ser catedrático, conocido latinista (cfr. Marín Ocete 1925 y González Vázquez 1983), músico y poeta. Lope se refiere a él en su Epistolario (cfr. Calvo Valvidielso y Sánchez Giménez 1999). Este literato se casó con la hija de un Veinticuatro, como afirma Octavio a continuación. Juan Latino es también el título de una comedia de Diego Jiménez de Enciso (cfr. la nota muy amplia de Schevill). Por amabilidad de Victor Dixon, he tenido acceso a las descripciones de este personaje, no siempre concordes, que aparecen en Antigüedades y excelencias de Granada (Madrid, Luís Sánchez, 1608) de Francisco Bermúdez de Pedraza y en \_Espejo general de la gramática...\_ (Rouen, Adrien Morront, 1614) de Ambrosio de Salazar. 1921 Duque de Sessa : se refiere a don Gonzalo Fernández de Córdoba, antecesor del protector de Lope, Luis, sexto Duque de Sessa. El autógrafo lee, indiscutiblemente, «Seso», que no conozco como posible variante lingüística del apellido. Muy improbable, por otra parte, un error de Lope con un nombre a él tan familiar. Puede ser un descuido producido en el acto de la escritura, o puede ocultar un error de copia. 2036 accidente o elección : el concepto, ahora en boca de Finea, más tarde será elaborado por Nise (vv. 2177-2178). 2069 grado : con el significado de ‘título de estudios’ de la universidad de amor (cfr. La Dorotea , V, 3, p. 438). 2117-2124 Historia....Ochoa : en esta peculiar descripción de la biblioteca de Nise, son interesantes las intervenciones \_in itinere\ según aparecen en O_ ; en el v. 2117, la frase empezada «El arte» puede remitir a muchas obras (entre ellas el mismo \_Arte nuevo\_ de Lope), pero el autor quiso empezar por el género de 'épica en prosa' de gran prestigio en la época, la novela bizantina. Es también notable el desplazamiento de la referencia a las obras de Hernando de Herrera, que aleja del nombre de Cervantes, y también el verso tachado después del v. 2123: «comedia del Peregrino», que debe remitir a la novela bizantina que Lope volverá a publicar en 1618 y que aquí llama, significativamente, «comedia», aunque luego denomina de manera menos implicada «libro» (v. 2131). 2117-2118 Historia....griega : se trata de la \_Historia etiópica\_ de Heliodoro, autor ya citado antes (cfr. v. 279 y nota); es improbable que se refiera a la Historia verdadera de dos amantes..., traducción de la obra en latín de Enea Silvio Piccolomini. 2121 el Camoes de Lisboa : se refiere verosímilmente al largo poema épico Os Lusiadas (Lisboa, 1572), obra cumbre de Luis de Camões; también puede tratarse de las Rimas (1595). 2122 Los pastores de Belén : el poema pastoril a lo divino representa una peculiar experimentación del mismo Lope; fue publicado en Madrid en 1612 y conoció un enorme éxito, a juzgar por las numerosas reediciones. 2123-2124 Comedias de don Guillén de Castro : la \_Primera parte de las comedias de Don Guillén de Castro\_ se publicó en Valencia por Felipe Mey solamente en 1618. La referencia temprana a un libro de las comedias de este dramaturgo amigo de Lope alimentaría la hipótesis avanzada por cierta crítica decimonónica de una supuesta edición de las comedias del valenciano anterior a 1613, fecha del autógrafo de nuestra obra, pero hoy en día esta suposición se ha descartado por completo, cfr. Arata [1997: LXVIII nota 42]. A falta de elementos concretos, habrá que suponer que Octavio se refiere a un libro manuscrito: según se ha podido documentar, existía una divulgación manuscrita de comedias destinadas a la lectura, pero era extremadamente limitada a pocos ámbitos de distribución elitista. Lo cierto es que, alrededor de 1613, el éxito de la publicación de textos teatrales había creado un nuevo género literario, y de allí viene la referencia en el texto, fueran o no divulgadas efectivamente las comedias de Guillén de Castro. 2124 Liras de Ochoa : no ha sido posible localizar esta obra ni el autor, que puede ser el Licenciado Juan Ochoa que aparece en el Viaje al Parnaso de Cervantes, según indica Schevill. 2125 Luis Vélez : el poeta y dramaturgo Luis Vélez de Guevara, gran amigo de Lope. 2126-2127 academia del duque de Pastrana : se refiere probablemente a la famosa academia madrileña «Selvaje», fundada sobre los residuos de la del conde de Saldaña en 1612 por Francisco de Silva y Mendoza, hermano menor del duque de Pastrana. Según indican Rennert y Castro [1969: 198](), fueron sus miembros el mismo Lope, Cervantes, Luis Vélez de Guevara, Vicente Espinel, Pedro Soto de Rojas y otros. Fue en una de estas reuniones que, según la tradición, Cervantes le prestó al dramaturgo sus gafas: «[...]() que parecían huevos estrellados mal hechos». La academia fue activa tan sólo en los años 1612-1614, cfr. Campana [1998: 433-434]. 2127 Obras de Luque : se trata, con mucha probabilidad, de Juan de Luque, poeta excesivamente conceptista en su \_Divina poesía y varios conceptos a las fiestas principales del año, que se ponen por su calendario con los santos nuevos y todo género de poesía\_ , impreso en Lisboa en 1608 (Schevill). 2128 Cartas de don Juan de Arguijo : este famoso poeta sonetista de la escuela sevillana se dedicó también al género de la epístola. Fue gran amigo de Lope, que le celebra en varias obras. Sobre esta relación, cfr. Montoto [1934](). La obra completa de Arguijo está editada por Vranich [1985](). 2129 Cien sonetos de Liñan : Pedro Liñán de Riaza, poeta de ámbito toledano y salmantino, amigo de Lope celebrado en \_La Filomena\_ , cfr. Campana [1998:155 n. 103]; Octavio alude aquí a un manuscrito, ya que la obra poética de Liñan de Riaza no se publicó en vida del autor, cfr. la ed. moderna de Randolph [1982](). Sobre la relación con Lope, cfr. Entrambasaguas 1935. 2130 Obras de Herrera el divino : al haberse convertido Herrera en un clásico, esta referencia al padre de la escuela sevillana no parece tener una especial significación dentro de la intrincada tradición textual de su obra que conoce, como es sabido, un importante hito con la edición de Pacheco de 1619. 2131 el libro del Peregrino : se trata de \_El peregrino en su patria\_ (1604) del mismo Lope, que reviste una particular importancia para el dramaturgo dentro de su estrategia promocional; reeditará la obra en 1618, con la famosa lista de sus comedias muy ampliada, cfr. Tubau [2004](). 2132 El Pícaro, de Alemán : en la biblioteca de Nise, no sorprende la presencia del Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, verdadero éxito en la narrativa en prosa de la época, tanto la primera parte (1599) como la segunda (1604). 2147-2148 un don Quijote....mundo : la analogía entre la afición de Nise y la locura de don Quijote es un interesante indicio sobre la recepción de la obra cervantina en 1613. 2154 sagrado : aquí con el significado de ‘refugio’. 2167 sala : con el significado de ‘tribunal de justicia’. 2169 hacerme fieros : presumir, hacer baladronadas (cfr. Valdés, Diálogo de la lengua , p. 144). 2220 mudanzas : Lope juega con la dilogía del término, que remite a los cambios acaecidos pero también al movimiento del baile. 2225-2228 Pasose....almas : este fragmento es el único en O que aparece enjaulado con líneas verticales y horizontales, un tipo de intervención que indica, generalmente, la eliminación de los versos interesados a efectos de una determinada puesta en escena; es sorprendente que se trate del único lugar en toda la obra. La alusión a los intereses económicos que determinan las acciones de Amor puede haber sido la causa de una esporádica censura, del mismo autor o de otros. 2238 cadenas y bandas : referencia a lo vistoso y hasta ridículo de algunos adornos masculinos que llegan a caracterizar el personaje del ‘lindo’, como los collares de oro («cadena», cfr. también v. 2247) o de piedras preciosas («banda»), cfr.

Autoridades.

2245 trancelín : trencellín, cintillo para adornar el sombrero que indicaba elegancia y riqueza en el vestir (cfr. en la misma Parte IX también El ausente en el lugar , v. 361). 2249 En los brazos el griguiesco : el traje excesivamente vistoso se caracteriza por unas mangas tan largas que parecen griguiescos, pantalón corto y anchuroso. 2251 rapacejos : «el flueco liso y sin labor particular» ( Autoridades ). 2275 chapetón : «El europeo, o castellano, recién llegado y pobre, a quien en el reino de México dan este nombre» ( Autoridades ). 2285 Niñas : interesante la variante de M que corresponde a la lección enmendada en O. 2293-2294 Deja...varearé : cantarcillo tradicional ya utilizado por Lope en el acto III de El villano en su rincón ; cfr. Frenk [1987:530-531](). 2295 godo : referencia a la nobleza antigua, aquí con el significado de ‘rico’; cfr. Covarrubias : «(...) para encarecer la presunción de algún vano, le preguntamos si desciende de la casta de los godos»; cfr. también Chamorro [2002](). 2301 romo : chato; se refiere tanto al sombrero como al zapato, ‘romos’ según la moda del momento. 2309 mata moros : fanfarronea. El sustantivo ‘matamoros’ es poco usual en la época; acepto la lectura de Pedraza. 2313 Amor loco y amor loco : este verso forma un estribillo con el v. 2315: «¡Yo por vos, y vos por otro!» que es el título de una comedia de Moreto. 2323 de Duardo con Finea : el verso es contradictorio, ya que Duardo tiene que casarse con Nise y no con Finea, pero la rima funciona perfectamente. Parece imposible enmendar lo que se presenta como un descuido del mismo Lope no inusual, como se indica en la introducción general. Considero inaceptable la enmienda de Zamora Vicente «de Düardo con Nise», que no respeta la rima, e improbable la de Pedraza «y Duardo de Nise sea». Mantengo la anomalía, ya que corresponde a la voluntad del autor y no puede achacarse a un error de transmisión. 2331 letrado : abogado. 2351 luego : en seguida. 2367 escuchas : espías. 2394 Per TURÍN : el error evidente de O pertenece a la tipología de descuidos del autor en la atribución de las tiradas ya señalado en la introducción, que puede apreciarse también en las intervenciones autógrafas (cfr. vv. 184-189; vv. 550-552; v. 895 Per ; v. 941 Per , v. 1421 Per ; v. 1437 Per ; v. 2015 Per ; v. 2559 Per ). 2441 tusón de su marido : se compara la sumisión y mansedumbre de mujer con la insignia de la orden del toisón (tusón) de oro, que tiene como símbolo un cordero y se cuelga al cuello con una cadena. 2453-2454 el más discreto hablar....silencio : alude al refrán «al buen callar llaman santo», variante recogida por Correas («al buen....Sancho»). 2536 érades vos u Oliveros : la referencia a uno de los doce Pares de Francia según la tradición del ciclo carolingio tiene aquí un significado cómico; la frase puede remitir a un dicho popular que no he podido identificar. 2559 el mayor sabio : el ‘Sabio’ por antonomasia es Salomón, pero la cita de los vv. 2557-2558 es común en la literatura de la época. 2571-2572 dueño....dueña : en el pasaje cómico, la aparente ignorancia de Finea le impide entender el significado de «dueño» (esposa) y corregirlo con «dueña», figura de autoridad entre el personal de servicio de la casa y objeto de ironías en la literatura de la época. 2581 le pintan a San Miguel : el arcángel Miguel se representa tradicionalmente con una balanza pesando las almas de los muertos; cfr. en esta misma Parte IX también Los melindres de Belisa , vv. 323-326. 2602 no pudo tener efeto : el verso transmitido por el texto base es incoherente e inequivocablemente de nueve sílabas, lo que obliga a la enmienda. Puede ser un error de la copia por atracción hecho por el mismo Lope. 2607 La noche de los difuntos : la conmemoración de los difuntos es el 2 de noviembre. 2679-2680 Pedro....amo : alusión al refrán «tan bueno es Pedro como su amo, y mejor un palmo» ( Correas ). 2704 cuenta de perdón : «es una cuenta a modo de las del Rosario, a quien se dice que el Papa tiene concedida alguna indulgencia en favor de las ánimas del Purgatorio» ( Autoridades ). 2771-2774 Éste venden....tales : la referencia al escaso valor comercial de la obra de Garcilaso se convierte en una crítica al menosprecio de su magisterio y a los excesos formales de la nueva poesía; es análoga la referencia en las Novelas a Marcia Leonarda , p. 90. 2825 muquir : «voz de la germanía, que vale comer» ( Autoridades ). 2829 de imposibles trato : mantengo con Pedraza la lectura; se trata de un anacoluto aceptable, y no cabe enmendar aceptando AB , como es costumbre de los editores modernos. 2960 es tan semejante el saber con la humildad : frase tópica de origen clásico, cfr. el romance «A mis soledades voy» en \_La Dorotea\_ , I, 4, p. 97: «Que humildad y necedad / no caben en un sujeto»; un amplio comentario del romance, con detallada relación de las fuentes, se encuentra en Serés [1998](). 2976 caimán : aquí con el significado de 'valentón, bellaco, astuto' (cfr. Chamorro 2002). 2980 con voz de carro de bueyes : con una voz desafinada insoportable (cfr. La Dorotea , IV, 3, 376). 3004 Per Finea : la lectura del autógrafo, compartida por M , parece inaceptable por el sentido; el diálogo se desarrolla entre Otavio y Finea, y el contenido de la tirada es retomado por Finea abajo, vv. 3007-3008. 3058-3060 Turín....nosotras : referencia ovidiana, según detalla Schevill. 3067 lechuza : ave de mal agüero y también «ladrón nocturno» en el lenguaje de la germanía, aquí más bien es sinónimo de bruja (cfr. La Dorotea , II, 4, p. 175 nota 86). 3068 Pandorga : «En estilo festivo y familiar se llama la mujer muy gorda, pesada, dejada y floja es sus acciones. Pudo decirse irónicamente de Pandora, aquella mujer de las fábulas en quien fingen que depositaron los dioses todas las gracias, cada uno la suya» ( Autoridades ). 3079 tabaque : «cestillo o canastillo pequeño hecho de mimbres, que regularmente sirve para traer su labor las mujeres y tenerla a mano» ( Autoridades ). 3135-3136 y hubo juanelos....sogas : alude al llamado ‘artificio de Juanelo’, una máquina que permitía subir agua desde el Tajo hasta el alcázar de Toledo inventada por el ingeniero italiano Juanelo Turriano (Giovanni Torriani), relojero de corte de Carlos V. 3137 Él : ‘Usted’; Finea se dirige al padre. 3171-3172 perro....bodas : alusión al entremetido, que se cuela en todas las celebraciones y banquetes (Pedraza). 3173-3175 ¿Y yo....mueren : referencia cómica del gracioso a la leyenda del pueblo de los trausos, entre cuyas extrañas costumbres, narradas por Heródoto, estaba la de llorar ante el nacimiento de los niños y reír ante la muerte de alguien (Schevill).

Nota de cierre

El primer acto se cierra con Liseo deshecho y Laurencio en marcha. En estos 1062 versos la pieza ha dejado el tablero dispuesto: dos hermanas opuestas, dos galanes en simetría inversa, la dote pesando sobre la trama y una pedagogía a punto de empezar. El Acto II abrirá un mes después y mostrará el cambio. El público queda en suspenso pedagógico: ¿conseguirá Finea aprender? La respuesta llegará gradualmente.

Acto

II

8 escenas

ACTO II · ESCENA 1

2.1 Después de un mes: la celebración de los galanes

Casa de Octavio (sala de Nise)

redondillasabbavv. 1063–1154décimasabbaaccddcvv. 1155–1214redondillasvv. 1215–1230

Abre el segundo acto un mes después del cierre del primero. Los tres galanes de la academia de Nise discuten la tardanza de la boda con Liseo, atribuyéndola a una leve enfermedad de la dama. La conversación es ligera, festiva, llena de ingenios cortesanos. Cuando Nise aparece, los tres galanes compiten en versos de celebración por su recuperación. La escena despliega, en métrica variada, la convención cortés de la enhorabuena de la salud. Bajo el juego retórico, sin embargo, late ya el conflicto: Laurencio está cortejando a Finea, Nise lo sospecha, y los celos van a estallar en la escena siguiente.

DUARDO.No siempre mueve el deseo el codicioso interés. LAURENCIO.¿De Nise la enfermedad ha sido causa bastante? FENISO.Ver a Finea ignorante templará su voluntad. LAURENCIO.Menos lo está que solía. Temo que amor ha de ser artificioso a encender piedra tan helada y fría. DUARDO.¡Tales milagros ha hecho en gente rústica Amor! FENISO.No se tendrá por menor dar alma a su rudo pecho. LAURENCIO.Amor, señores, ha sido aquel ingenio profundo que llaman alma del mundo, y es el dotor que ha tenido la cátreda de las ciencias; porque sólo con amor aprende el hombre mejor sus divinas diferencias. Así lo sintió Platón; esto Aristóteles dijo; que como del cielo es hijo, es todo contemplación; della nació el admirarse, y de admirarse nació el filosofar, que dio luz, con que pudo fundarse toda ciencia artificial, y a Amor se ha de agradecer que el deseo de saber es al hombre natural. Amor, con fuerza süave, dio al hombre el saber sentir; dio leyes para vivir político, honesto y grave. Amor repúblicas hizo; que la concordia nació de amor, con que a ser volvió lo que la guerra deshizo. Amor dio lengua a las aves, vistió la tierra de frutos, y como prados enjutos rompió el mar con fuertes naves. Amor enseñó a escribir altos y dulces concetos, como de su causa efetos. Amor enseñó a vestir al más rudo, al más grosero; de la elegancia fue Amor el maestro; el inventor fue de los versos primero; la música se le debe y la pintura. Pues ¿quién dejará de saber bien como sus efetos pruebe? No dudo de que a Finea, como ella comience a amar, la deje Amor de enseñar, por imposible que sea. FENISO.Está bien pensado ansí. ¿Y su padre lleva intento, por dicha, en el casamiento, que ame y sepa? DUARDO.Y yo de aquí, infamando amores locos, en limpio vengo a sacar que pocos deben de amar en lugar que saben pocos. FENISO.¡Linda malicia! LAURENCIO.¡Estremada! FENISO.¡Difícil cosa es saber! LAURENCIO.Sí, pero fácil creer que sabe, el que poco o nada. FENISO.¡Qué divino entendimiento tiene Nise! DUARDO.¡Celestial! FENISO.¿Cómo, siendo necio el mal, ha tenido atrevimiento para hacerle estos agravios, de tal ingenio desprecios? LAURENCIO.Porque de sufrir a necios suelen enfermar los sabios. DUARDO.¡Ella viene! FENISO.Y con razón se alegra cuanto la mira. NISE.Mucho la historia me admira. CELIA.Amores pienso que son fundados en el dinero. NISE.Nunca fundó su valor sobre dineros Amor; que busca el alma primero. DUARDO.Señora, a vuestra salud, hoy cuantas cosas os ven dan alegre parabién y tienen vida y quietud; que como vuestra virtud era el sol que se la dio, mientras el mal la eclipsó, también lo estuvieron ellas; que hasta ver vuestras estrellas fortuna el tiempo corrió. Mas como la primavera sale con pies de marfil y el vario velo sutil tiende en la verde ribera, corre el agua lisonjera y están riñendo las flores sobre tomar las colores; así vos salís trocando el triste tiempo y sembrando en campos de almas amores. FENISO.Ya se ríen estas fuentes, y son perlas las que fueron lágrimas, con que sintieron esas estrellas ausentes; ya las aves sus corrientes hacen instrumentos claros, con que quieren celebraros. Todo se anticipa a veros, y todo intenta ofreceros con lo que puede alegraros. Pues si con veros hacéis tales efetos agora donde no hay alma, señora, más de la que vos ponéis en mí ¿qué muestras haréis, qué señales de alegría, este venturoso día, después de tantos enojos, siendo vos sol de mis ojos, siendo vos alma en la mía? LAURENCIO.A estar sin vida llegué el tiempo que no os serví; que fue lo más que sentí, aunque sin mi culpa fue. Yo vuestros males pasé como cuerpo que animáis; vos movimiento me dais; yo soy instrumento vuestro, que en mi vida y salud muestro todo lo que vos pasáis. Parabién me den a mí de la salud que hay en vos, pues que pasamos los dos el mismo mal en que os vi. Solamente os ofendí, aunque la disculpa os muestro, en que este mal que fue nuestro, sólo tenerle debía, no vos, que sois alma mía, yo sí, que soy cuerpo vuestro. NISE.Pienso que de oposición me dais los tres parabién. LAURENCIO.Y es bien, pues lo sois por quien viven los que vuestros son. NISE.Divertíos, por mi vida, cortándome algunas flores los dos, pues con sus colores la diferencia os convida deste jardín, porque quiero hablar a Laurencio un poco. DUARDO.Quien ama y sufre, o es loco o necio. FENISO.Tal premio espero. DUARDO.No son vanos mis recelos. FENISO.Ella le quiere. DUARDO.Yo haré un ramillete de fe, pero sembrado de celos.

Nota de cierre

Cierra la celebración. La conversación entre Nise y Laurencio quedará para la siguiente escena, donde los celos saldrán a la superficie. Lo que la apertura del Acto II ha establecido: ha pasado un mes, los galanes mantienen el cortejo formal a Nise, pero en el subtexto Finea ya está aprendiendo. La pieza está en el umbral de su gran transformación.

ACTO II · ESCENA 2

2.2 El parlamento del Amor inventor

Casa de Octavio

romance asonancia -ae-aevv. 1231–1364narración

Conversación nuclear de la academia. Laurencio, cuestionado por Nise sobre el origen del amor, despliega un parlamento extenso donde defiende al Amor como inventor universal de las artes. La pieza alcanza aquí uno de sus momentos teóricos más densos: el amor crea la palabra, la pintura, la música, la escultura, la arquitectura, la navegación, la ley, el comercio. La tesis es de raíz neoplatónica con ecos ovidianos, y prepara doctrinalmente el monólogo en décimas del Acto III. Laurencio, además, está ya enamorado de Finea y la defiende implícitamente: si el amor inventa todas las artes, también puede inventar a la dama.

LAURENCIO.Ya se han ido. ¿Podré yo, Nise, con mis brazos darte parabién de tu salud? NISE.¡Desvía, fingido, fácil, lisonjero, engañador, loco, inconstante, mudable; hombre que en un mes de ausencia —que bien merece llamarse ausencia la enfermedad— el pensamiento mudaste! Pero mal dije en un mes, porque puedes disculparte con que creíste mi muerte, y si mi muerte pensaste, con gracioso sentimiento, pagaste el amor que sabes, mudando el tuyo en Finea. LAURENCIO.¿Qué dices? NISE.Pero bien haces; tú eres pobre, tú, discreto; ella rica y ignorante; buscaste lo que no tienes, y lo que tienes dejaste. Discreción tienes, y en mí la que celebrabas antes dejas con mucha razón; que dos ingenios iguales no conocen superior; y ¿por dicha imaginaste que quisiera yo el imperio que a los hombres debe darse? El oro que no tenías, tenerle solicitaste enamorando a Finea. LAURENCIO.Escucha... NISE.¿Qué he de escucharte? LAURENCIO.¿Quién te ha dicho que yo he sido en un mes tan inconstante? NISE.¿Parécete poco un mes? Yo te disculpo, no hables; que la luna está en el cielo sin intereses mortales, y en un mes, y aun algo menos, está creciente y menguante. Tú en la tierra, y de Madrid, donde hay tantos vendavales de intereses en los hombres, no fue milagro mudarte. Dile, Celia, lo que has visto. CELIA.Ya, Laurencio, no te espantes de que Nise, mi señora, desta manera te trate; yo sé que has dicho a Finea requiebros... LAURENCIO.¡Que me levantes, Celia, tales testimonios! CELIA.Tú sabes que son verdades; y no sólo tú a mi dueño ingratamente pagaste, pero tu Pedro, el que tiene de tus secretos las llaves, ama a Clara tiernamente. ¿Quieres que más te declare? LAURENCIO.Tus celos han sido, Celia, y quieres que yo los pague. ¿Pedro a Clara, aquella boba? NISE.Laurencio, si le enseñaste, ¿por qué te afrentas de aquello en que de ciego no caes? Astrólogo me pareces, que siempre de ajenos males, sin reparar en los suyos, largos pronósticos hacen. ¡Qué bien empleas tu ingenio! «De Nise confieso el talle mas no es sólo el esterior el que obliga a los que saben.» ¡Oh, quién os oyera juntos!... Debéis de hablar en romances, porque un discreto y un necio no pueden ser consonantes. ¡Ay, Laurencio, qué buen pago de fe y amor tan notable! Bien dicen que a los amigos prueba la cama y la cárcel. Yo enfermé de mis tristezas y, de no verte ni hablarte, sangráronme muchas veces; ¡bien me alegraste la sangre! Por regalos tuyos tuve mudanzas, traiciones, fraudes; pero, pues tan duros fueron, di que me diste diamantes. Ahora bien. ¡Esto cesó! LAURENCIO.¡Oye, aguarda!... NISE.¿Que te aguarde? Pretende tu rica boba, aunque yo haré que se case más presto que tú lo piensas. LAURENCIO.¡Señora!... LISEO.(Esperaba tarde los desengaños; mas ya no quiere Amor que me engañe.) NISE.¡Suelta! LAURENCIO.¡No quiero! LISEO.¿Qué es esto? NISE.Dice Laurencio que rasgue unos versos que me dio, de cierta dama inorante, y yo digo que no quiero. LAURENCIO.Tú podrá ser que lo alcances de Nise; ruégalo tú. LISEO.Si algo tengo que rogarte, haz algo por mis memorias y rasga lo que tú sabes. NISE.¡Dejadme los dos! LAURENCIO.¡Qué airada! LISEO.Yo me espanto que te trate con estos rigores Nise. LAURENCIO.Pues, Liseo, no te espantes; que es defecto en los discretos, tal vez, el no ser afables. LISEO.¿Tienes qué hacer? LAURENCIO.Poco o nada. LISEO.Pues vámonos esta tarde por el Prado arriba. LAURENCIO.Vamos dondequiera que tú mandes. LISEO.Detrás de los Recoletos quiero hablarte. LAURENCIO.Si el hablarme no es con las lenguas que dicen, sino con las lenguas que hacen, aunque me espanto que sea, dejaré caballo y pajes. LISEO.Bien puedes. LAURENCIO.Yo voy tras ti. ¡Qué celoso y qué arrogante! Finea es boba y, sin duda, de haberle contado nace, mis amores y papeles. Ya para consejo es tarde; que deudas y desafíos a que los honrados salen, para trampas se dilatan, y no es bien que se dilaten. MAESTRO.¿Tan presto se cansa? FINEA.Sí.

Nota de cierre

Termina el parlamento doctrinal con el conflicto ya abierto: Nise sospecha. Lo que viene en la escena 2.4 es la confrontación abierta entre los dos. El parlamento del Amor inventor, recordado en el Acto III, tendrá su contraparte cómica cuando Finea recite el monólogo de las décimas: la doctrina que Laurencio enunciaba en abstracto, Finea la cumplirá en concreto.

ACTO II · ESCENA 3

2.3 Maestro de danzar con Finea: ella prefiere cascabeles

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 1365–1484

Segunda lección imposible de la pieza, simétrica con la del dómine Rufino del Acto I. Ahora es un maestro de danzar el que intenta enseñar a Finea, y Finea, fiel a su naturaleza, lo desconcierta con peticiones de cascabeles y desprecios al tamboril. La escena es paralela a la 1.4, pero con un detalle nuevo: ya estamos a un mes después, y aunque Finea sigue resistiéndose a la pedagogía formal, está empezando a aprender por la vía paralela del amor. La aparición de Laurencio interrumpirá la lección y la convertirá en algo distinto.

Y no quiero danzar más. MAESTRO.Como no danza a compás, hase enfadado de sí. FINEA.¡Por poco diera de hocicos, saltando! Enfadada vengo. ¿Soy yo urraca, que andar tengo por casa dando salticos? Un paso, otro contrapaso, floretas, otra floreta... ¡Qué locura! MAESTRO.(¡Qué imperfeta cosa, en un hermoso vaso poner la Naturaleza licor de un alma tan ruda! Con que yo salgo de duda que no es alma la belleza.) FINEA.Maestro... MAESTRO.¿Señora mía?... FINEA.Traé mañana un tamboril. MAESTRO.Ése es instrumento vil, aunque de mucha alegría. FINEA.Que soy más aficionada al cascabel os confieso. MAESTRO.Es muy de caballos eso. FINEA.Haced vos lo que me agrada; que no es mucha rustiqueza el traellos en los pies. Harto peor pienso que es traellos en la cabeza. MAESTRO.(Quiero seguirle el humor.) Yo haré lo que me mandáis. FINEA.Id danzando cuando os vais. MAESTRO.Yo os agradezco el favor, pero llevaré tras mí mucha gente. FINEA.Un pastelero, un sastre y un zapatero, ¿llevan la gente tras sí? MAESTRO.No; pero tampoco ellos por la calle haciendo van sus oficios. FINEA.¿No podrán, si quieren? MAESTRO.Podrán hacellos; y yo no quiero danzar. FINEA.Pues no entréis aquí. MAESTRO.No haré. FINEA.Ni quiero andar en un pie, ni dar vueltas, ni saltar. MAESTRO.Ni yo enseñar las que sueñan disparates atrevidos. FINEA.No importa; que los maridos son los que mejor enseñan. MAESTRO.¿Han visto la mentecata?... FINEA.¿Qué es mentecata, villano? MAESTRO.¡Señora, tened la mano! Es una dama que trata con gravedad y rigor a quien la sirve. FINEA.¿Eso es? MAESTRO.Puesto que vuelve después con más blandura y amor. FINEA.¿Es eso cierto? MAESTRO.¿Pues no? FINEA.Yo os juro, aunque nunca ingrata, que no hay mayor mentecata en todo el mundo que yo. MAESTRO.El creer es cortesía; adiós, que soy muy cortés. CLARA.¿Danzaste? FINEA.¿Ya no lo ves? Persíguenme todo el día con leer, con escribir, con danzar, ¡y todo es nada!... Sólo Laurencio me agrada. CLARA.¿Cómo te podré decir una desgracia notable? FINEA.Hablando; porque no hay cosa de decir dificultosa, a mujer que viva y hable. CLARA.Dormir en día de fiesta, ¿es malo? FINEA.Pienso que no; aunque si Adán se durmió, buena costilla le cuesta. CLARA.Pues si nació la mujer de una dormida costilla, que duerma no es maravilla. FINEA.Agora vengo a entender sólo con esa advertencia, por qué se andan tras nosotras los hombres, y en unas y otras hacen tanta diligencia; que, si aquesto no es asilla, deben de andar a buscar su costilla, y no hay parar hasta topar su costilla. CLARA.Luego, si para el que amó un año, y dos, harto bien ¿le dirán los que le ven que su costilla topó? FINEA.A lo menos, los casados. CLARA.¡Sabia estás! FINEA.Aprendo ya; que me enseña Amor, quizá, con liciones de cuidados. CLARA.Volviendo al cuento: Laurencio me dio un papel para ti; púseme a hilar —¡ay de mí, cuánto provoca el silencio!—, metí en el copo el papel, y como hilaba al candil y es la estopa tan sutil, aprendiose el copo en él. Cabezas hay disculpadas, cuando duermen sin cojines, y sueños como rocines que vienen con cabezadas. Apenas el copo ardió, cuando, puesta en él de pies, me chamusqué, ya lo ves... FINEA.¿Y el papel? CLARA.Libre quedó, como el Santo de Pajares. Sobraron estos renglones en que hallarás más razones que en mi cabeza aladares. FINEA.¿Y no se podrán leer? CLARA.Toma y lee. FINEA.Yo sé poco. CLARA.¡Dios libre de un fuego loco la estopa de la mujer!

Nota de cierre

Cierra la lección imposible con la entrada de Clara, que trae noticias de Laurencio. La pedagogía formal vuelve a fracasar mientras la afectiva sigue avanzando por debajo. La pieza está cumpliendo, escena por escena, su tesis estructural: lo que enseña a Finea es el amor, en el lugar donde los preceptos no encuentran asiento.

ACTO II · ESCENA 4

2.4 La imagen verdadera

Casa de Otavio, interior

endecasílabos sueltos con pareadosvv. 1485–1540transición, intimidadredondillasabbavv. 1541–1580transición, intimidad

Un detalle merece notarse antes de entrar: Finea, que en el Acto I no podía leer la letra A, llega aquí con un papel en la mano. Sabe que es una carta de Laurencio y que contiene palabras que ella no puede descifrar — y su solución es perfectamente lógica. Se la da a su padre para que la lea. La ingenuidad de la escena importa menos que la operación dramática: la incapacidad lectora de Finea se convierte en el detonador exacto del conflicto familiar que el primer acto venía aplazando. En manos de cualquier otro personaje de la comedia, esa carta sería un secreto custodiado o una mentira preparada. En manos de Finea, es un papel que necesita ser leído.

La escena funciona en dos tiempos bien diferenciados, y el cambio de metro marca el corte con precisión. Mientras Otavio está presente — con Finea, luego con Turín — los versos son endecasílabos sueltos con pareados: métrica de la acción, del desconcierto, de la revelación incómoda. En el momento en que Otavio sale corriendo hacia los Recoletos, el ritmo cambia. Entran las redondillas, y con ellas otro tipo de temperatura dramática. El escenario queda a solas con Finea y Clara, y lo que viene es el primer gran monólogo de amor de Finea: un discurso sobre el espejo, la imagen y la forma verdadera que ningún espectador del Corral del Príncipe habría esperado de esta personaje.

Esa segunda parte se ilumina si se lee con la escena del abecedario (1.4) en la memoria. Allí, Finea rechazaba el signo lingüístico porque no conseguía aceptar que una marca representara algo que ella no veía directamente. Aquí describe, con vocabulario de filósofo que no ha leído filosofía, cómo la imagen de Laurencio — construida, interior, invisible — se ha vuelto más real que cualquier cosa que ella pueda tocar. El empirismo radical que la hacía incapaz de aprender letras se ha transformado, bajo el efecto del amor, en una epistemología del deseo. Lo que Ficino formuló en el De amore como teoría del spiritus, Finea lo formula como observación directa del espejo.

La pregunta que la escena deja abierta es cuándo ocurrió esa transformación exactamente, y si fue el amor quien la produjo o si el amor simplemente descubrió algo que ya estaba ahí.

OTAVIO.(Yo pienso que me canso en enseñarla, porque es querer labrar con vidro un pórfido; ni el danzar ni el leer aprender puede, aunque está menos ruda que solía.) FINEA.¡Oh, padre mentecato y generoso! ¡Bien seas venido! OTAVIO.¿Cómo mentecato? FINEA.Aquí el maestro de danzar me dijo que era yo mentecata, y enojeme; mas él me respondió que este vocablo significaba una mujer que riñe y luego vuelve con amor notable; y como vienes tú riñendo agora, y has de mostrarme amor en breve rato, quise también llamarte mentecato. OTAVIO.Pues, hija, no creáis a todas gentes, ni digáis ese nombre, que no es justo. FINEA.No lo haré más. Mas diga, señor padre ¿sabe leer? OTAVIO.Pues ¿eso me preguntas? FINEA.Tome, ¡por vida suya!, y éste lea. OTAVIO.¿Este papel? FINEA.Sí, padre. OTAVIO.Oye, Finea. FINEA.¿No hay más? OTAVIO.No hay más; que está muy justamente quemado lo demás. ¿Quién te le ha dado? FINEA.Laurencio, aquel discreto caballero de la academia de mi hermana Nise, que dice que me quiere con estremo. OTAVIO.(De su ignorancia, mi desdicha temo. Esto trujo a mi casa el ser discreta Nise, el galán, el músico, el poeta, el lindo, el que se precia de oloroso, el afeitado, el loco y el ocioso.) ¿Hate pasado más con éste, acaso? FINEA.Ayer, en la escalera, al primer paso, me dio un abrazo. OTAVIO.(¡En buenos pasos anda mi pobre honor, por una y otra banda! La discreta, con necios en concetos, y la boba, en amores con discretos. A ésta no hay que llevarla por castigo, y más que lo podrá entender su esposo.) Hija, sabed que estoy muy enojado. No os dejéis abrazar. ¿Entendéis, hija?^ FINEA.Sí, señor padre; y cierto que me pesa, aunque me pareció muy bien entonces. OTAVIO.Sólo vuestro marido ha de ser digno desos abrazos. TURÍN.En tu busca vengo. OTAVIO.¿De qué es la prisa tanta? TURÍN.De que al campo van a matarse mi señor Liseo y Laurencio, ese hidalgo marquesote que desvanece a Nise con sonetos. OTAVIO.(¿Qué importa que los padres sean discretos, si les falta a los hijos la obediencia? Liseo habrá entendido la imprudencia deste Laurencio, atrevidillo y loco, y que sirve a su esposa.) ¡Caso estraño! ¿Por dónde fueron? TURÍN.Van, si no me engaño, hacia los Recoletos Agustinos. OTAVIO.Pues ven tras mí. ¡Qué estraños desatinos! CLARA.Parece que se ha enojado tu padre. FINEA.¿Qué puedo hacer? CLARA.¿Por qué le diste a leer el papel? FINEA.Ya me ha pesado. CLARA.Ya no puedes proseguir la voluntad de Laurencio. FINEA.Clara, no la diferencio con el dejar de vivir. Yo no entiendo cómo ha sido, desde que el hombre me habló; porque, si es que siento yo, él me ha llevado el sentido. Si duermo, sueño con él; si como, le estoy pensando, y si bebo, estoy mirando en agua la imagen dél. ¿No has visto de qué manera muestra el espejo, a quien mira, su rostro, que una mentira le hace forma verdadera? Pues lo mismo en vidro miro que el cristal me representa. CLARA.A tus palabras atenta, de tus mudanzas me admiro. Parece que te transformas en otra. FINEA.En otro dirás. CLARA.Es maestro con quien más para aprender te conformas. FINEA.Con todo eso, seré obediente al padre mío; fuera de que es desvarío quebrar la palabra y fe. CLARA.Yo haré lo mismo. FINEA.No impidas el camino que llevabas. CLARA.¿No ves que amé porque amabas, y olvidaré porque olvidas? FINEA.Harto me pesa de amalle; pero a ver mi daño vengo, aunque sospecho que tengo de olvidarme de olvidalle.

Nota de cierre

Cuando Otavio sale corriendo hacia los Recoletos, la comedia ha llegado a un punto de saturación silenciosa: dos galanes van a batirse por una mujer que no sabe que ha sido la causa; el padre huye a impedirlo; y Finea, en lugar de angustiarse, describe el espejo. Hay una proporción perfecta en esa distribución: los hombres actúan, Finea piensa. Y el pensamiento de Finea, cuatro redondillas sobre la mentira que se vuelve verdadera, resulta ser más exacto que todo lo que los hombres van a hacer en el campo.

La escena 2.5 pondrá frente a frente a Liseo y Laurencio, y uno de ellos tendrá que renunciar. Pero quien ha seguido a Finea hasta el v. 1580 ya sabe algo que esos dos no: que la boba que no podía leer la letra A ha formulado, sin aparente esfuerzo, la mejor descripción del amor de toda la comedia. Queda la pregunta de si Lope lo sabía desde el principio o si lo descubrió escribiendo.

ACTO II · ESCENA 5

2.5 Finea y Liseo: la torpeza del honor

Casa de Octavio

endecasílabos sueltos con pareadosvv. 1581–1667transición

Liseo, que había decidido renunciar a Finea pero que el padre todavía considera prometido, vuelve a hablar con ella un mes después. Se encuentra con una Finea ya en transición: ha aprendido algo, pero no todo. La escena es testigo de la fase intermedia del aprendizaje: Finea responde mejor que en el primer acto, pero todavía no del todo bien. Liseo se confunde: ¿está la mujer mejorando? ¿Es un milagro? El público de 1613 percibe el cambio gradual y comparte el desconcierto del galán.

LAURENCIO.Antes, Liseo, de sacar la espada, quiero saber la causa que os obliga. LISEO.Pues bien será que la razón os diga. LAURENCIO.Liseo, si son celos de Finea, mientras no sé que vuestra esposa sea, bien puedo pretender, pues fui primero. LISEO.Disimuláis, a fe de caballero, pues tan lejos lleváis el pensamiento de amar una mujer tan inorante. LAURENCIO.Antes, de que la quiera no os espante; que soy tan pobre como bien nacido, y quiero sustentarme con el dote. Y que lo diga ansí no os alborote, pues que vos, dilatando el casamiento, habéis dado más fuerzas a mi intento, y porque cuando llegan, obligadas, a desnudarse en campo las espadas, se han de tratar verdades llanamente; que es hombre vil quien en el campo miente. LISEO.¿Luego, no queréis bien a Nise? LAURENCIO.A Nise yo no puedo negar que no la quise; mas su dote serán diez mil ducados, y de cuarenta a diez, ya veis, van treinta, y pasé de los diez a los cuarenta. LISEO.Siendo eso ansí, como de vos lo creo, estad seguro que jamás Liseo os quite la esperanza de Finea; que aunque no es la ventura de la fea, será de la ignorante la ventura; que así Dios me la dé que no la quiero, pues desde que la vi, por Nise muero. LAURENCIO.¿Por Nise? LISEO.¡Sí, por Dios! LAURENCIO.Pues vuestra es Nise, y con la antigüedad que yo la quise, yo os doy sus esperanzas y favores; mis deseos os doy y mis amores, mis ansias, mis serenos, mis desvelos, mis versos, mis sospechas y mis celos. Entrad con esta runfla y dalde pique, que no hará mucho en que de vos se pique. LISEO.Aunque con cartas tripuladas juegue, aceto la merced, señor Laurencio; que yo soy rico y compraré mi gusto. Nise es discreta, yo no quiero el oro; hacienda tengo, su belleza adoro. LAURENCIO.Hacéis muy bien; que yo, que soy tan pobre, el oro solicito que me sobre; que aunque de entendimiento lo es Finea, yo quiero que en mi casa alhaja sea. ¿No están las escrituras de una renta en un cajón de un escritorio, y rinden aquello que se come todo el año? ¿No está una casa principal tan firme, como de piedra, al fin, yeso y ladrillo, y renta mil ducados a su dueño? Pues yo haré cuenta que es Finea una casa, una escritura, un censo y una viña, y serame una renta con basquiña; demás que, si me quiere a mí, me basta; que no hay mayor ingenio que ser casta. LISEO.Yo os doy palabra de ayudaros tanto, que venga a ser tan vuestra como creo. LAURENCIO.Y yo con Nise haré, por Dios, Liseo, lo que veréis. LISEO.Pues démonos las manos de amigos, no fingidos cortesanos, sino como si fuéramos de Grecia, adonde tanto el amistad se precia. LAURENCIO.Yo seré vuestro Pílades. LISEO.Yo, Orestes. OTAVIO.¿Son éstos? TURÍN.Ellos son. OTAVIO.¿Y esto es pendencia? TURÍN.Conocieron de lejos tu presencia... OTAVIO.¡Caballeros! LISEO.Señor, seáis bien venido. OTAVIO.¿Qué hacéis aquí? LISEO.Como Laurencio ha sido tan grande amigo mío, desde el día que vine a vuestra casa, o a la mía, venímonos a ver el campo solos, tratando nuestras cosas igualmente. OTAVIO.Desa amistad me huelgo estrañamente. Aquí vine a un jardín de un grande amigo, y me holgaré de que volváis conmigo. LISEO.Será para los dos merced notable. LAURENCIO.Vamos acompañaros y serviros. OTAVIO.(Turín, ¿por qué razón me has engañado? TURÍN.Porque deben de haber disimulado, y porque, en fin, las más de las pendencias mueren por madurar; que a no ser esto, no hubiera mundo ya. OTAVIO.Pues, di, ¿tan presto se pudo remediar? TURÍN.¿Qué más remedio de no reñir que estar la vida en medio?) NISE.De suerte te has engreído, que te voy desconociendo.

Nota de cierre

Liseo sale confundido. La fase intermedia de Finea le hace dudar: ¿debe insistir en romper el compromiso o esperar a ver qué pasa? La duda quedará abierta hasta el Acto III, cuando Finea, ya plenamente discreta, lo hará volver a quererla. Esta escena es el primer signo de que la mujer está cambiando.

ACTO II · ESCENA 6

2.6 El desabrazo: Finea pide a Laurencio que le quite los ojos

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 1668–1787

La escena más cómica del Acto II, y una de las más filosóficamente densas de toda la pieza. Finea ha aprendido la doctrina de los espíritus visivos que Laurencio le enseñó en la escena 1.9. Y la ha aprendido al pie de la letra. Por eso, cuando Nise le advierte que Laurencio está prometido a otra y que ella no debe pensar en él, Finea decide deshacer materialmente lo que el galán había hecho: pide que le quite los ojos del cuerpo (con un pañuelo), que le retire el alma que le pasó al pecho, y que le desabrace (deshacer un abrazo previo). La doctrina neoplatónica es tomada por Finea como ciencia operativa, y la escena se convierte en teatro físico cómico.

La escena pide lectura cuidadosa: debajo del gag está la lección epistemológica más radical de la pieza. Si la doctrina es real, sus efectos son reversibles; y si los efectos son reversibles, la materialidad del amor es comprobable. Finea, por instinto, conduce un experimento empirista sobre la teoría platónica.

FINEA.De que eso digas, me ofendo. Yo soy la que siempre he sido. NISE.Yo te vi menos discreta. FINEA.Y yo más segura a ti. NISE.¿Quién te va trocando ansí? ¿Quién te da lición secreta? Otra memoria es la tuya. ¿Tomaste la anacardina? FINEA.Ni de Ana, ni Catalina, he tomado lición suya. Aquello que ser solía soy; porque sólo he mudado un poco de más cuidado. NISE.¿No sabes que es prenda mía Laurencio? FINEA.¿Quién te empeñó a Laurencio? NISE.Amor. FINEA.¿A fe? Pues yo le desempeñé, y el mismo Amor me le dio. NISE.¡Quitarete dos mil vidas, boba dichosa! FINEA.No creas que si a Laurencio deseas, de Laurencio te dividas. En mi vida supe más de lo que él me ha dicho a mí; eso sé y eso aprendí. NISE.Muy aprovechada estás; mas de hoy más no ha de pasarte por el pensamiento. FINEA.¿Quién? NISE.Laurencio. FINEA.Dices muy bien. No volverás a quejarte. NISE.Si los ojos puso en ti, quítelos luego. FINEA.Que sea como tú quieres. NISE.Finea, déjame a Laurencio a mí. Marido tienes. FINEA.Yo creo que no riñamos las dos. NISE.Quédate con Dios. FINEA.Adiós. ¡En qué confusión me veo! ¿Hay mujer más desdichada? Todos dan en perseguirme... LAURENCIO.(Detente en un punto firme, Fortuna veloz y airada, que ya parece que quieres ayudar mi pretensión. ¡Oh, qué gallarda ocasión!) ¿Eres tú, mi bien? FINEA.No esperes, Laurencio, verme jamás. Todos me riñen por ti. LAURENCIO.Pues ¿qué te han dicho de mí? FINEA.Eso agora lo sabrás. ¿Dónde está mi pensamiento? LAURENCIO.¿Tu pensamiento? FINEA.Sí. LAURENCIO.En ti; porque si estuviera en mí, yo estuviera más contento. FINEA.¿Vesle tú? LAURENCIO.Yo no, jamás. FINEA.Mi hermana me dijo aquí que no has de pasarme a mí por el pensamiento más; por eso allá te desvía, y no me pases por él. LAURENCIO.Piensa que yo estoy en él, y echarme fuera querría. FINEA.Tras esto dice que en mí pusiste los ojos. LAURENCIO.Dice verdad; no lo contradice el alma que vive en ti. FINEA.Pues tú me has de quitar luego los ojos que me pusiste. LAURENCIO.¿Cómo, si en Amor consiste? FINEA.Que me los quites te ruego, con ese lienzo, de aquí, si yo los tengo en mis ojos. LAURENCIO.No más; cesen los enojos. FINEA.¿No están en mis ojos? LAURENCIO.Sí. FINEA.Pues limpia y quita los tuyos, que no han de estar en los míos. LAURENCIO.¡Qué graciosos desvaríos! FINEA.Ponlos a Nise en los suyos. LAURENCIO.Ya te limpio con el lienzo. FINEA.¿Quitástelos? LAURENCIO.¿No lo ves? FINEA.Laurencio, no se los des, que a sentir penas comienzo. Pues más hay: que el padre mío bravamente se ha enojado del abrazo que me has dado. LAURENCIO.(¿Mas que hay otro desvarío?) FINEA.También me le has de quitar; no ha de reñirme por esto. LAURENCIO.¿Cómo ha de ser? FINEA.Siendo presto. ¿No sabes desabrazar? LAURENCIO.El brazo derecho alcé, tienes razón, ya me acuerdo, y agora alzaré el izquierdo y el abrazo desharé. FINEA.¿Estoy ya desabrazada? LAURENCIO.¿No lo ves? NISE.¡Y yo también! FINEA.Huélgome, Nise, tan bien; que ya no me dirás nada. Ya Laurencio no me pasa por el pensamiento a mí; ya los ojos le volví, pues que contigo se casa. En el lienzo los llevó; y ya me ha desabrazado. LAURENCIO.Tú sabrás lo que ha pasado con harta risa. NISE.Aquí no. Vamos los dos al jardín, que tengo bien que riñamos. LAURENCIO.Donde tú quisieres, vamos. FINEA.Ella se le lleva en fin. ¿Qué es esto, que me da pena de que se vaya con él? Estoy por irme tras él... ¿Qué es esto que me enajena de mi propia libertad? No me hallo sin Laurencio... Mi padre es éste; silencio. Callad, lengua; ojos, hablad. OTAVIO.¿Adónde está tu esposo? FINEA.Yo pensaba que lo primero, en viéndome, que hicieras fuera saber de mí si te obedezco.

Nota de cierre

El desabrazo termina con el galán confundido y la dama satisfecha. La escena cómica ha dramatizado, por primera vez, una aplicación consciente de lo aprendido. La pedagogía amorosa está dando frutos: Finea entiende la doctrina lo bastante para tratar de invertirla. En el Acto III la entenderá un grado más, hasta el punto de poder fingir que no la entiende; y ese segundo grado de entendimiento será ya sabiduría.

ACTO II · ESCENA 7

2.7 El nombre de lo que arde

Jardín o prado contiguo a la casa de Otavio

endecasílabos sueltos con pareadosvv. 1788–1824introspección lírica y diálogo amorosoredondillasabbavv. 1825–1860introspección lírica y diálogo amoroso

Conviven en esta escena dos movimientos que merecen distinguirse antes de entrar en el texto. Por un lado, Finea adquiere una palabra: «celos». Por otro, demuestra —en el mismo momento en que la adquiere— que ya sabía lo que esa palabra nombra. Ese es el truco dramático, y es el eje conceptual del segundo acto: la boba no aprende los sentimientos, los tiene; aprende a nombrarlos, que es otra cosa. Y nombrarlos no la cura.

La escena arranca en continuidad con la anterior: Laurencio se ha ido con Nise («ella se le lleva en fin»), y ese espectáculo ya arde en Finea antes de que Otavio interrumpa su soledad. El diálogo con el padre opera como espejo: Otavio cree que está educando a su hija; lo que hace es proporcionarle el vocabulario que necesita para articular lo que siente. La ironía de que sea el padre —y no Laurencio, ni Nise, ni ningún personaje del mundo amoroso— quien le enseñe la palabra «celos» es detalle cuidado: el amor entra en Finea por la vía menos probable, la del deber filial.

La segunda mitad pertenece a Finea sola y luego en pareja con Laurencio. Las redondillas (vv. 1825-1860) tienen una textura distinta a los endecasílabos que las preceden: son más rápidas, más íntimas, más expuestas. Finea, sola, habla en el metro que en la comedia lopesca se asigna al interior afectivo; cuando Laurencio entra, el diálogo en redondillas se convierte en un intercambio de acertijos sobre el remedio del amor, donde cada respuesta es una declaración cifrada y una trampa.

La escena es pivote porque cristaliza la transformación que se anunciaba desde el primer acto. Cuando Finea dice «yo estoy celosa de ti; / que ya sé lo que son celos» (vv. 1848-1849), la comedia da un giro irreversible: la boba ha nombrado su deseo. Lo que venga después —el disfraz, el ingenio, la conquista— estaba ya latente en este momento.

OTAVIO.Pues eso, ¿a qué propósito? FINEA.¿Enojado, no me dijiste aquí que era mal hecho abrazar a Laurencio? ¿Pues agora que me desabrazase le he rogado, y el abrazo pasado me ha quitado. OTAVIO.¿Hay cosa semejante? Pues di, bestia, ¿otra vez le abrazabas? FINEA.Que no es eso; fue la primera vez alzado el brazo derecho de Laurencio, aquel abrazo, y agora levantó, que bien me acuerdo, porque fuese al revés, el brazo izquierdo. Luego desabrazada estoy agora. OTAVIO.(Cuando pienso que sabe, más ignora; ello es querer hacer lo que no quiso Naturaleza.) FINEA.Diga, señor padre, ¿cómo llaman aquello que se siente cuando se va con otro lo que se ama? OTAVIO.Ese agravio de amor, "celos" se llama. FINEA.¿Celos? OTAVIO.¿Pues no lo ves que son sus hijos? FINEA.El padre puede dar mil regocijos y es muy hombre de bien, mas desdichado en que tan malos hijos ha crïado. OTAVIO.(Luz va tiniendo ya. Pienso y bien pienso que si Amor la enseñase, aprendería.) FINEA.¿Con qué se quita el mal de celosía? OTAVIO.Con desenamorarse, si hay agravio, que es el remedio más prudente y sabio; que mientras hay amor ha de haber celos, pensión que dieron a este bien los cielos. ¿Adónde Nise está? FINEA.Junto a la fuente, con Laurencio se fue. OTAVIO.¡Cansada cosa! Aprenda noramala a hablar su prosa, déjese de sonetos y canciones; allá voy, a romperles las razones. FINEA.¿Por quién, en el mundo, pasa esto que pasa por mí? ¿Qué vi denantes, qué vi, que así me enciende y me abrasa? Celos dice el padre mío que son. ¡Brava enfermedad! LAURENCIO.(Huyendo su autoridad, de enojarle me desvío; aunque, en parte, le agradezco que estorbase los enojos de Nise. Aquí están los ojos a cuyos rayos me ofrezco.) ¿Señora? FINEA.Estoy por no hablarte. ¿Cómo te fuiste con Nise? LAURENCIO.No me fui porque yo quise. FINEA.Pues ¿por qué? LAURENCIO.Por no enojarte. FINEA.Pésame si no te veo, y en viéndote, ya querría que te fueses, y a porfía anda el temor y el deseo. Yo estoy celosa de ti; que ya sé lo que son celos; que su duro nombre -¡ay cielos!- me dijo mi padre aquí; mas también me dio el remedio. LAURENCIO.¿Cuál es? FINEA.Desenamorarme; porque podré sosegarme quitando el amor de en medio. LAURENCIO.Pues eso, ¿cómo ha de ser? FINEA.El que me puso el amor me le quitará mejor. LAURENCIO.Un remedio suele haber. FINEA.¿Cuál? LAURENCIO.Los que vienen aquí al remedio ayudarán. PEDRO.Finea y Laurencio están juntos. FENISO.Y él fuera de sí.

Nota de cierre

Esta escena es el centro de gravedad del segundo acto. Todo lo que Finea ha sido hasta aquí —la boba de la cartilla, la que malinterpreta gestos y sonidos, la que no sabe leer— converge en el momento en que dice «yo estoy celosa de ti» y demuestra que sabe perfectamente qué significa. El nombre y el sentimiento llegan juntos, pero el sentimiento ya estaba antes del nombre. Esa precedencia la separa del resto de los personajes, que llegan a las palabras antes de tropezar con las cosas.

La pregunta que queda en el aire al cerrarse la escena no la formula nadie: si Finea ya siente como los discretos, ¿cuánto tardará en hablar como ellos? La entrada de Pedro, Duardo y Feniso interrumpe la respuesta, pero el tercer acto la tiene preparada.

ACTO II · ESCENA 8

2.8 El baile y la canción «Viene de Panamá»

Casa de Octavio

redondillas introductoriasabbavv. 1825–1860romance asonancia -aa-aavv. 1861–2032

Cierre del Acto II. Octavio ha decidido organizar un baile burlesco para celebrar el progreso de Finea. Los músicos cantan «Viene de Panamá», canción de catálogo satírico sobre el indiano que vuelve de las Indias con riquezas y cortejos. Finea y Nise bailan juntas. La escena cumple varias funciones: cierre formal del Acto II con espectáculo, demostración pública de la transformación de Finea (ahora puede danzar), y comentario satírico sobre el amor venido de las Indias —subtexto económico que la pieza ha sostenido desde el verso 1156. La canción es la única letra musicada de la obra, y se construye con economía: 175 versos en romance, con estribillo «Viene de Panamá».

esto que pasa por mí? ¿Qué vi denantes, qué vi, que así me enciende y me abrasa? Celos dice el padre mío que son. ¡Brava enfermedad! LAURENCIO.(Huyendo su autoridad, de enojarle me desvío; aunque, en parte, le agradezco que estorbase los enojos de Nise. Aquí están los ojos a cuyos rayos me ofrezco.) ¿Señora? FINEA.Estoy por no hablarte. ¿Cómo te fuiste con Nise? LAURENCIO.No me fui porque yo quise. FINEA.Pues ¿por qué? LAURENCIO.Por no enojarte. FINEA.Pésame si no te veo, y en viéndote, ya querría que te fueses, y a porfía anda el temor y el deseo. Yo estoy celosa de ti; que ya sé lo que son celos; que su duro nombre -¡ay cielos!- me dijo mi padre aquí; mas también me dio el remedio. LAURENCIO.¿Cuál es? FINEA.Desenamorarme; porque podré sosegarme quitando el amor de en medio. LAURENCIO.Pues eso, ¿cómo ha de ser? FINEA.El que me puso el amor me le quitará mejor. LAURENCIO.Un remedio suele haber. FINEA.¿Cuál? LAURENCIO.Los que vienen aquí al remedio ayudarán. PEDRO.Finea y Laurencio están juntos. FENISO.Y él fuera de sí. LAURENCIO.Seáis los tres bienvenidos a la ocasión más gallarda que se me pudo ofrecer; y pues de los dos el alma a sola Nise discreta inclina las esperanzas, oíd lo que con Finea para mi remedio pasa. DUARDO.En esta casa parece, según por los aires andas, que te ha dado hechizos Circe. Nunca sales desta casa. LAURENCIO.Yo voy con mi pensamiento haciendo una rica traza para hacer oro de alquimia. PEDRO.La salud y el tiempo gastas. Igual sería, señor, cansarte, pues todo cansa, de pretender imposibles. LAURENCIO.¡Calla, necio! PEDRO.El nombre basta para no callar jamás; que nunca los necios callan. LAURENCIO.Aguardadme mientras hablo a Finea. DUARDO.Parte. LAURENCIO.Hablaba, Finea hermosa, a los tres para el remedio que aguardas. FINEA.¡Quítame presto el amor, que con sus celos me mata! LAURENCIO.Si dices delante déstos cómo me das la palabra de ser mi esposa y mujer, todos los celos se acaban. FINEA.¿Eso no más? Yo lo haré. LAURENCIO.Pues tú misma a los tres llama. FINEA.¡Feniso, Duardo, Pedro! LOS TRES ¡Señora! Yo doy palabra de ser esposa y mujer de Laurencio. DUARDO.¡Cosa estraña! LAURENCIO.¿Sois testigos desto? LOS TRES Sí. Pues haz cuenta que estás sana del amor y de los celos que tanta pena te daban. FINEA.¡Dios te lo pague, Laurencio! LAURENCIO.Venid los tres a mi casa; que tengo un notario allí. FENISO.Pues ¿con Finea te casas? LAURENCIO.Sí, Feniso. FENISO.¿Y Nise bella? LAURENCIO.¡Troqué discreción por plata! NISE.Hablando estaba con él cosas de poca importancia. OTAVIO.Mira, hija, que estas cosas más deshonor que honor causan. NISE.Es un honesto mancebo que de buenas letras trata, y téngole por maestro. OTAVIO.No era tan blanco en Granada Juan Latino, que la hija de un Veinticuatro enseñaba; y siendo negro y esclavo, porque fue su madre esclava del claro Duque de Sessa, honor de España y de Italia, se vino a casar con ella; que Gramática estudiaba, y la enseñó a conjugar en llegando al amo , amas , que así llama el matrimonio el latín. NISE.Deso me guarda ser tu hija. FINEA.¿Murmuráis de mis cosas? OTAVIO.¿Aquí estaba esta loca? FINEA.Ya no es tiempo de reñirme. OTAVIO.¿Quién te habla? ¿Quién te riñe? FINEA.Nise y tú. Pues sepan que agora acaba de quitarme el amor todo Laurencio, como la palma. OTAVIO.(¿Hay alguna bobería?) FINEA.Díjome que se quitaba el amor con que le diese de su mujer la palabra; y delante de testigos se la he dado, y estoy sana del amor y de los celos. OTAVIO.¡Esto es cosa temeraria! Ésta, Nise, ha de quitarme la vida. NISE.¿Palabra dabas de mujer a ningún hombre? ¿No sabes que estás casada? FINEA.¿Para quitarme el amor, qué importa? OTAVIO.No entre en mi casa Laurencio más. NISE.Es error, porque Laurencio la engaña; que él y Liseo lo dicen no más de para enseñarla. OTAVIO.Desa manera, yo callo. FINEA.¡Oh! Pues ¿con eso nos tapa la boca? OTAVIO.Vente conmigo. FINEA.¿Adónde? OTAVIO.Donde te aguarda un notario. FINEA.Vamos. OTAVIO.Ven. (¡Qué descanso de mis canas!) NISE.Hame contado Laurencio que han tomado aquesta traza Liseo y él para ver si aquella rudeza labran, y no me parece mal. LISEO.¿Hate contado mis ansias Laurencio, discreta Nise? NISE.¿Qué me dices? ¿Sueñas o hablas? LISEO.Palabra me dio Laurencio de ayudar mis esperanzas, viendo que las pongo en ti. NISE.Pienso que de hablar te cansas con tu esposa, o que se embota en la dureza que labras el cuchillo de tu gusto, y, para volver a hablarla, quieres darle un filo en mí. LISEO.Verdades son las que trata contigo mi amor, no burlas. NISE.¿Estás loco? LISEO.Quien pensaba casarse con quien lo era, de pensarlo ha dado causa. Yo he mudado pensamiento. NISE.¡Qué necedad, qué inconstancia, qué locura, error, traición a mi padre y a mi hermana! ¡Id en buen hora, Liseo! LISEO.¿Desa manera me pagas tan desatinado amor? NISE.Pues, si es desatino, ¡basta! LAURENCIO.(Hablando están los dos solos. Si Liseo se declara, Nise ha de saber también que mis lisonjas la engañan. Creo que me ha visto ya.) NISE.¡Oh, gloria de mi esperanza! LISEO.¿Yo vuestra gloria, señora? NISE.Aunque dicen que me tratas con traición, yo no lo creo, que no lo consiente el alma. LISEO.¿Traición, Nise? ¡Si en mi vida mostrare amor a tu hermana, me mate un rayo del cielo! LAURENCIO.(Es conmigo con quien habla Nise, y presume Liseo que le requiebra y regala.) NISE.Quiérome quitar de aquí; que con tal fuerza me engaña Amor, que diré locuras. LISEO.No os vais —¡oh, Nise gallarda!—, que después desos favores quedará sin vida el alma. NISE.¡Dejadme pasar!^ LISEO.¿Aquí estabas a mis espaldas? LAURENCIO.Agora entré. LISEO.¿Luego a ti te hablaba y te requebraba, aunque me miraba a mí aquella discreta ingrata? LAURENCIO.No tengas pena; las piedras ablanda el curso del agua. Yo sabré hacer que esta noche puedas, en mi nombre, hablarla. Ésta es discreta, Liseo. No podrás, si no la engañas, quitalla del pensamiento el imposible que aguarda, porque yo soy de Finea. LISEO.Si mi remedio no trazas, cuéntame loco de amor. LAURENCIO.Déjame el remedio, y calla; porque burlar un discreto es la vitoria más alta. Acto de la dama boba Finea Clara Nise Liseo Pedro Laurencio Turín Miseno Duardo Feniso Celia Otavio Los Músicos FINEA.¡Amor, divina invención de conservar la belleza de nuestra naturaleza,

Nota de cierre

El segundo acto termina con el baile. En estos 970 versos del Acto II (vv. 1063-2032) la pieza ha mostrado el cambio de Finea: ha dejado de tropezar y ya salta; ha dejado de balbucear y canta. El patio salía al entreacto convencido de que la pedagogía amorosa funcionaba. Lo que el Acto III mostrará es el reverso: Finea, ya transformada, decidirá fingir la transformación inversa. Esta danza es la última imagen de la dama sin doblez; lo que viene después se mueve en otro registro, el del fingimiento estratégico.

Acto

III

11 escenas

ACTO III · ESCENA 1

3.1 Finea sola: el monólogo en décimas

Casa de Octavio, interior

décimasabbaaccddcvv. 2033–2072reflexión, monólogo

Llega el centro de la pieza. Después de dos meses internos —de los que el espectador no ha visto nada, porque los actos están separados precisamente por esa elipsis de tiempo dramático—, Finea aparece sola en escena, abre el tercer acto, y dice cuarenta versos en décimas que son, juntos, uno de los textos más sorprendentes del teatro áureo. La pieza ha pasado de farsa a comedia, y ahora pasa a otra cosa. Las décimas son el metro que el Arte nuevo asocia a la queja; aquí sirven a una celebración. La inversión es deliberada y no anecdótica: Finea no lamenta nada, contempla. Y lo que contempla es a sí misma. Cabe detenerse en cada décima, porque cada una articula un momento distinto del despertar.

o accidente o elección! Estraños efetos son los que de tu ciencia nacen, pues las tinieblas deshacen, pues hacen hablar los mudos; pues los ingenios más rudos sabios y discretos hacen. No ha dos meses que vivía a las bestias tan igual, que aun el alma racional parece que no tenía. Con el animal sentía y crecía con la planta; la razón divina y santa estaba eclipsada en mí, hasta que en tus rayos vi, a cuyo sol se levanta. Tú desataste y rompiste la escuridad de mi ingenio; tú fuiste el divino genio que me enseñaste y me diste la luz con que me pusiste el nuevo ser en que estoy. Mil gracias, Amor, te doy, pues me enseñaste tan bien, que dicen cuantos me ven que tan diferente soy. A pura imaginación de la fuerza de un deseo, en los palacios me veo de la divina razón. ¡Tanto la contemplación de un bien pudo levantarme! Ya puedes del grado honrarme, dándome a Laurencio, Amor, con quien pudiste mejor, enamorada, enseñarme. CLARA.En grande conversación están de tu entendimiento. FINEA.Huélgome que esté contento

Nota de cierre

Termina aquí, sin transición, el momento más alto de la comedia. Finea ha hablado sola durante cuarenta versos, ha atravesado las almas de Aristóteles, ha invocado a Platón sin nombrarlo, ha celebrado el amor como ciencia. Cuando Clara entra en el verso 2073 —en redondillas, ya, otro metro y otro tono— y le anuncia que llega el padre con Miseno, la pieza vuelve a su mecánica cómica. Pero el lector sabe ya lo que la pieza no dirá explícitamente: la boba que en el primer acto rompía la palmeta del dómine acaba de pronunciar uno de los textos filosóficos más limpios de la lengua. La risa del Acto I no se borra; se enmarca. Y lo que viene en el resto del Acto III —el fingirse boba ante Liseo, la traición de Nise, el banquete del desván, la espada de Octavio— sucede ya bajo la sombra alta de estas cuatro décimas.

ACTO III · ESCENA 2

3.2 Octavio y Miseno conciertan a Nise con Duardo

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 2073–2220

Octavio y Miseno discuten el casamiento de Nise. Miseno propone como esposo a su propio hijo Duardo (uno de los académicos del Acto I), y Octavio acepta. La escena tiene función estructural: cierra el primer ciclo del Acto III planteando el contraste entre las dos hermanas (Finea ya está casándose con Laurencio en el subtexto, Nise se conformará con Duardo o Liseo en el desenlace) y prepara el conflicto del fingimiento que viene en las escenas siguientes.

mi padre en esta ocasión. CLARA.Hablando está con Miseno de cómo lees, escribes y danzas; dice que vives con otra alma en cuerpo ajeno. Atribúyele al amor de Liseo este milagro. FINEA.En otras aras consagro mis votos, Clara, mejor; Laurencio ha sido el maestro. CLARA.Como Pedro lo fue mío. FINEA.De verlos hablar me río en este milagro nuestro. ¡Gran fuerza tiene el Amor, catredático divino! MISENO.Yo pienso que es el camino de su remedio mejor. Y ya, pues habéis llegado a ver con entendimiento a Finea, que es contento nunca de vos esperado, a Nise podéis casar con este mozo gallardo. OTAVIO.Vos solamente a Düardo pudiérades abonar. Mozuelo me parecía destos que se desvanecen, a quien agora enloquecen la arrogancia y la poesía. No son gracias de marido sonetos. Nise es tentada de académica endiosada, que a casa los ha traído. ¿Quién le mete a una mujer con Petrarca y Garcilaso, siendo su Virgilio y Taso hilar, labrar y coser? Ayer sus librillos vi, papeles y escritos varios; pensé que devocionarios, y desta suerte leí: « Historia de dos amantes , sacada de lengua griega; Rimas , de Lope de Vega; Galatea , de Cervantes; el Camoes de Lisboa, Los pastores de Belén , Comedias de don Guillén de Castro, Liras de Ochoa; Canción que Luis Vélez dijo en la academia del duque de Pastrana; Obras de Luque; Cartas de don Juan de Arguijo; Cien sonetos de Liñán, Obras de Herrera el divino, el libro del Peregrino , y El Pícaro , de Alemán». Mas ¿qué os canso? Por mi vida, que se los quise quemar. MISENO.Casalda y veréisla estar ocupada y divertida en el parir y el crïar. OTAVIO.¡Qué gentiles devociones! Si Düardo hace canciones, bien los podemos casar. MISENO.Es poeta caballero, no temáis. Hará por gusto versos. OTAVIO.Con mucho disgusto los de Nise considero. Temo, y en razón lo fundo, si en esto da, que ha de haber un Don Quijote mujer que dé que reír al mundo. LISEO.Trátasme con tal desdén, que pienso que he de apelar adonde sepan tratar mis obligaciones bien; pues advierte, Nise bella, que Finea ya es sagrado; que un amor tan desdeñado puede hallar remedio en ella. Tu desdén, que imaginé que pudiera ser menor, crece al paso de mi amor, medra al lado de mi fe; y su corto entendimiento ha llegado a tal mudanza, que puede dar esperanza a mi loco pensamiento. Pues, Nise, trátame bien; o de Finea el favor será sala en que mi amor apele de tu desdén. NISE.Liseo, el hacerme fieros fuera bien considerado cuando yo te hubiera amado. LISEO.Los nobles y caballeros, como yo, se han de estimar, no lo indigno de querer. NISE.El amor se ha de tener adonde se puede hallar; que como no es elección, sino sólo un accidente, tiénese donde se siente, no donde fuera razón. El amor no es calidad, sino estrellas que conciertan las voluntades que aciertan a ser una voluntad. LISEO.Eso, señora, no es justo, y no lo digo con celos, que pongáis culpa a los cielos de la bajeza del gusto. A lo que se hace mal, no es bien decir: «Fue mi estrella». NISE.Yo no pongo culpa en ella ni en el curso celestial; porque Laurencio es un hombre tan hidalgo y caballero que puede honrar... LISEO.¡Paso! NISE.Quiero que reverenciéis su nombre. LISEO.A no estar tan cerca Otavio... OTAVIO.¡Oh, Liseo! LISEO.¡Oh, mi señor! NISE.(¡Que se ha de tener amor por fuerza, notable agravio!) CELIA.El maestro de danzar a las dos llama a lición. OTAVIO.Él viene a buena ocasión. Vaya un crïado a llamar los músicos, porque vea Miseno a lo que ha llegado Finea. LISEO.(Amor, engañado, hoy volveréis a Finea; que muchas veces Amor, disfrazado en la venganza, hace una justa mudanza desde un desdén a un favor.) CELIA.Los músicos y él venían. OTAVIO.¡Muy bien venidos seáis! LISEO.(¡Hoy, pensamientos, vengáis los agravios que os hacían!) OTAVIO.Nise y Finea... NISE.¿Señor? OTAVIO.Vaya aquí, por vida mía, el baile del otro día. LISEO.(¡Todo es mudanzas, Amor!) MÚSICOS «Amor, cansado de ver tanto interés, en las damas, y que, por desnudo y pobre, ninguna favor le daba, pasose a las Indias,

Nota de cierre

Octavio sale convencido de que ha resuelto el problema de Nise. La pieza desmentirá esa convicción en escenas siguientes: Nise no se casará con Duardo, sino con Liseo (el rechazado), y la decisión paterna será frustrada por el fingimiento de Finea. Esta escena es la última en que Octavio cree controlar la trama; a partir de aquí, todo se le escapa.

ACTO III · ESCENA 3

3.3 El amor que viene de Panamá

Casa de Octavio, sala principal

canción con estribillovv. 2221–2280música y baile

Esta es la demostración pública de que Finea ha llegado. En el Acto I no podía distinguir la A de la sílaba; aquí dirige, bailando, la sátira social más sostenida de toda la comedia. Lope no le da un discurso filosófico para probar su transformación: le da una canción de moda, con estribillo repetido y elenco de modas coloniales, que el corral entendía sin necesidad de mediación letrada. La sabiduría de Finea se expresa en el mismo idioma que el patio — el chiste sobre el indiano presumido, el guante perfumado, la sotanilla turca — y por eso su cambio resulta legible para todos los espectadores, no solo para quienes siguen el debate neoplatónico que ha conducido la acción hasta aquí.

El tema de la canción es también el tema de la obra: qué vale más en el amor, el dinero o la gracia. Amor se ha cansado de que las damas lo desprecien por desnudo y pobre, ha ido a las Indias, ha vuelto con doblones y cadenas de oro, y ahora es perseguido por niñas, doncellas y viejas que compiten entre sí para quedárselo primero. El argumento es una inversión exacta de la trayectoria de Finea: ella eligió a Laurencio sin dinero ni título, contra la voluntad de todos. Que sea ella quien baile la sátira del amor interesado tiene un sabor particular que la audiencia de 1613 recibía sin que Lope tuviera que formularlo.

La canción tiene dos tiempos distintos. El primero, dominado por el estribillo «Viene de Panamá», es inventario de admiración: un catálogo de prendas, gestos y actitudes del indiano que las damas celebran. El segundo, con el estribillo «Que yo me las varearé», invierte el tono: las mismas mujeres compiten ferozmente por un hombre al que ya describen como viejo, cobarde y fanfarrón. La forma musical no cambia; el contenido sí. Esa continuidad formal sobre un contenido crecientemente grotesco es el mecanismo de la canción, y también su comentario implícito sobre cómo funciona el deseo cuando lo gobierna el interés.

vendió el aljaba, que más quiere doblones que vidas y almas. Trató en las Indias Amor, no en joyas, seda y holandas, sino en ser sutil tercero de billetes y de cartas. Volvió de las Indias con oro y plata; que el Amor bien vestido rinde las damas. Paseó la corte Amor con mil cadenas y bandas; las damas, como le vían, desta manera le hablan: ¿De dó viene, de dó viene? Viene de Panamá. ¿De dó viene el caballero? Viene de Panamá. Trancelín en el sombrero. Viene de Panamá. Cadenita de oro al cuello. Viene de Panamá. En los brazos el griguiesco. Viene de Panamá. Las ligas con rapacejos. Viene de Panamá. Zapatos al uso nuevo. Viene de Panamá. Sotanilla a lo turquesco. Viene de Panamá. ¿De dó viene, de dó viene? Viene de Panamá. ¿De dó viene el hijodealgo? Viene de Panamá. Corto cuello y puños largos. Viene de Panamá. La daga, en banda, colgando. Viene de Panamá. Guante de ámbar adobado. Viene de Panamá. Gran jugador del vocablo. Viene de Panamá. No da dinero y da manos. Viene de Panamá. Enfadoso y mal crïado. Viene de Panamá. Es Amor, llámase indiano. Viene de Panamá. Es chapetón castellano. Viene de Panamá. En criollo disfrazado. Viene de Panamá. ¿Do dó viene, de dó viene? Viene de Panamá. ¡Oh, qué bien parece Amor con las cadenas y galas; que sólo el dar enamora, porque es cifra de las gracias! Niñas, doncellas y viejas van a buscarle a su casa, más importunas que moscas en viendo que hay miel de plata. Sobre cuál le ha de querer, de vivos celos se abrasan, y alrededor de su puerta unas tras otras le cantan: ¡Deja las avellanicas, moro, que yo me las varearé! El Amor se ha vuelto godo. Que yo me las varearé. Puños largos, cuello corto. Que yo me las varearé. Sotanilla y liga de oro. Que yo me las varearé. Sombrero y zapato romo. Que yo me las varearé. Manga ancha, calzón angosto. Que yo me las varearé. El habla mucho y da poco. Que yo me las varearé. Es viejo, y dice que es mozo. Que yo me las varearé. Es cobarde y mata moros. Que yo me las varearé. Ya se descubrió los ojos. Que yo me las varearé. ¡Amor loco y amor loco! Que yo me las varearé. ¡Yo por vos, y vos por otro! Que yo me las varearé. ¡Deja las avellanicas, moro, que yo me las varearé!» MISENO.Gallardamente, por cierto. Dad gracias al cielo, Otavio,

Nota de cierre

Después del baile, Otavio anuncia el concierto matrimonial con una frase que López Martín señala como errata dramática: el texto de PROLOPE nombra a Finea donde la lógica de la trama exige a Nise, pues es a ella a quien Duardo pretende.9 El error, o licencia del autógrafo, no cambia el tono del cierre, pero añade una pequeña incoherencia que las ediciones resolvieron en silencio. Más relevante que quién se casa con quién es lo que queda suspendido en la sala cuando Otavio hace ese anuncio: la canción que se acaba de bailar, su galería de indianos con doblones y promesas vacías, su imagen de mujeres que persiguen sin dignidad al que tiene «miel de plata». Eso es lo que Finea acaba de danzar. Que el padre proceda a concertar un matrimonio inmediatamente después indica que no ha oído lo que la canción decía — o que lo ha oído y no lo ha aplicado a sí mismo.

9: López Martín, ed., La dama boba, nota al v. 2323: «En el manuscrito aparece Finea, y se mantiene para facilitar la rima en e-a. Pero ha de advertirse que debería de aparecer Nise, pues es quien exige la trama dado que a ella quieren casarla con Duardo.»

ACTO III · ESCENA 4

3.4 Otra mujer

Sala de la casa de Octavio

redondillasabbavv. 2320–2426

Hay un momento en el que la mecánica de la comedia revela su arquitectura sin disimulo: cuando el chiste que hizo posible el enredo empieza a trabajar en contra de quien más necesita que continúe. Llevamos dos actos viendo cómo Finea gana discreción gracias a Laurencio y cómo esa ganancia es el motor de toda la trama. El motor trabaja ahora en su contra.

Liseo, rechazado por Nise, mira a la nueva Finea —discreta, rica, libre de compromisos— y decide que ya no tiene razón para evitarla. El argumento que Turín ofrece para justificar el giro es el más agudo de la comedia: la promesa que Liseo hizo de no casarse con Finea fue hecha a propósito de otra persona, porque Finea era entonces otra. Del no saber al saber media un abismo que convierte a la misma mujer en «otra mujer». El argumento lo enuncia el gracioso, que no sabe que está haciendo filosofía; lo que produce el efecto cómico es que quien más debería rebatirlo —Laurencio— tampoco sabe cómo.

La escena está construida en cuatro segmentos sucesivos con personajes que se relevan sin cruzarse del todo: Miseno y Otavio arreglan el casamiento de Düardo con Finea; Liseo y Turín deciden perseguir a Finea; Laurencio se entera de las intenciones de Liseo; Finea irrumpe, en el peor momento posible para Laurencio, con un discurso de amor elaborado que habla de espejos y de luces. La información fluye en espiral: el público lo sabe todo; cada personaje sabe algo distinto.

Vale prestar atención a ese discurso final de Finea (vv. 2415-2426). Antes, cuando era boba, sus expresiones de afecto se quedaban en el registro concreto, directo, casi infantil. Aquí habla en el del amor neoplatónico, con el vocabulario de la imagen especular y el alma que lleva al amado dentro. Es la primera vez en la comedia que Finea demuestra haber aprendido también la lengua del amor culto, y lo hace en el momento en que Laurencio empieza a temer que la pierde.

que os satisfizo el agravio. OTAVIO.Hagamos este concierto de Düardo con Finea. Hijas, yo tengo que hablaros. FINEA.Yo nací para agradaros. OTAVIO.¿Quién hay que mi dicha crea? LISEO.Oye, Turín. TURÍN.¿Qué me quieres? LISEO.Quiérote comunicar un nuevo gusto. TURÍN.Si es dar sobre tu amor pareceres, busca un letrado de amor. LISEO.Yo he mudado parecer. TURÍN.A ser dejar de querer a Nise, fuera el mejor. LISEO.El mismo; porque Finea me ha de vengar de su agravio. TURÍN.No te tengo por tan sabio que tal discreción te crea. LISEO.De nuevo quiero tratar mi casamiento. Allá voy. TURÍN.De tu parecer estoy. LISEO.Hoy me tengo de vengar. TURÍN.Nunca ha de ser el casarse por vengarse de un desdén; que nunca se casó bien quien se casó por vengarse. Porque es gallarda Finea y porque el seso cobró —pues de Nise no sé yo que tan entendida sea—, será bien casarte luego. LISEO.Miseno ha venido aquí. Algo tratan contra mí. TURÍN.Que lo mires bien te ruego. LISEO.¡No hay más! ¡A pedirla voy! TURÍN.El cielo tus pasos guíe y del error te desvíe, en que yo por Celia estoy. ¡Que enamore Amor un hombre como yo! ¡Amor desatina! ¡Que una ninfa de cocina, para blasón de su nombre, ponga «Aquí murió Turín entre sartenes y cazos!» LAURENCIO.Todo es poner embarazos para que no llegue al fin. PEDRO.¡Habla bajo, que hay escuchas! LAURENCIO.¡Oh, Turín! TURÍN.¡Señor Laurencio! LAURENCIO.¿Tanta quietud y silencio? TURÍN.Hay obligaciones muchas para callar un discreto, y yo muy discreto soy. LAURENCIO.¿Qué hay de Liseo? TURÍN.A eso voy. Fuese a casar. PEDRO.¡Buen secreto! TURÍN.Está tan enamorado de la señora Finea, si no es que venganza sea de Nise, que me ha jurado que luego se ha de casar, y es ido a pedirla a Otavio. LAURENCIO.¿Podré yo llamarme a agravio? TURÍN.¿Pues él os puede agraviar? LAURENCIO.¿Las palabras suelen darse para no cumplirlas? TURÍN.No. LAURENCIO.De no casarse la dio. TURÍN.Él no la quiebra en casarse. LAURENCIO.¿Cómo? TURÍN.Porque él no se casa con la que solía ser, sino con otra mujer. LAURENCIO.¿Cómo es otra? TURÍN.Porque pasa del no saber al saber, y con saber le obligó. ¿Mandáis otra cosa? LAURENCIO.No. TURÍN.Pues adiós. LAURENCIO.¿Qué puedo hacer? ¡Ay, Pedro! Lo que temí y tenía sospechado del ingenio que ha mostrado Finea, se cumple aquí. Como la ha visto Liseo tan discreta, la afición ha puesto en la discreción. PEDRO.Y en el oro, algún deseo. Cansole la bobería; la discreción le animó. FINEA.Clara, Laurencio, me dio nuevas de tanta alegría. Luego a mi padre dejé, y aunque ella me lo callara, yo tengo quien me avisara, que es el alma que te ve por mil vidros y cristales, por dondequiera que vas, porque en mis ojos estás con memorias inmortales. Todo este grande lugar tiene colgado de espejos mi amor, juntos y parejos para poderte mirar. Si vuelvo el rostro, allí veo tu imagen; si a estotra parte, también; y ansí viene a darte nombre de sol mi deseo; que en cuantos espejos mira y fuentes de pura plata, su bello rostro retrata y su luz divina espira. LAURENCIO.¡Ay, Finea! A Dios pluguiera que nunca tu entendimiento llegara, como ha llegado, a la mudanza que veo.
ACTO III · ESCENA 5

3.5 Confesión de Finea: «Por hablarte supe hablar»

Casa de Octavio

romance asonancia -eo-eovv. 2427–2510narración + reflexión

Escena bisagra del Acto III. Finea, ya completamente transformada, se encuentra a solas con Laurencio y le confiesa, con una limpieza emocional sin paralelo en la pieza, que todo lo que ha aprendido lo aprendió por amor: «Por hablarte supe hablar / […] Por leer en tus papeles / libros difíciles leo». La declaración es de tono autobiográfico y dramatiza la pedagogía amorosa con la fuerza de una confesión amorosa. En la segunda mitad de la escena, ante el problema dramático —Liseo ha vuelto a quererla, Octavio quiere casarla con él—, Finea propone el plan: fingirse boba ante Liseo. La escena cierra con el verso 2487 («¿sabrás fingirte boba? — Sí, que lo fui mucho tiempo»), uno de los momentos más altos de toda la pieza.

Necio, me tuvo seguro; y sospechoso, discreto; porque yo no te quería para pedirte consejo. ¿Qué libro esperaba yo de tus manos? ¿En qué pleito habías jamás de hacerme información en derecho? Inocente te quería, porque una mujer cordero es tusón de su marido, que puede traerla al pecho. Todas sabéis lo que basta para casada, a lo menos; no hay mujer necia en el mundo, porque el no hablar no es defeto. Hable la dama en la reja, escriba, diga concetos en el coche, en el estrado, de amor, de engaños, de celos; pero la casada sepa de su familia el gobierno; porque el más discreto hablar no es sancto como el silencio. Mira el daño que me vino de transformarse tu ingenio, pues va a pedirte, ¡ay de mí!, para su mujer, Liseo. ¡Ya deja a Nise, tu hermana! ¡Él se casa! ¡Yo soy muerto! ¡Nunca, plega a Dios, hablaras! FINEA.¿De qué me culpas, Laurencio? A pura imaginación del alto merecimiento de tus prendas, aprendí el que tú dices que tengo. Por hablarte, supe hablar, vencida de tus requiebros; por leer en tus papeles, libros difíciles leo; para responderte, escribo; no he tenido otro maestro que Amor; Amor me ha enseñado. Tú eres la ciencia que aprendo. ¿De qué te quejas de mí? LAURENCIO.De mi desdicha me quejo; pero, pues ya sabes tanto, dame, señora, un remedio. FINEA.El remedio es fácil. LAURENCIO.¿Cómo? FINEA.Si, porque mi rudo ingenio, que todos aborrecían, se ha transformado en discreto, Liseo me quiere bien, con volver a ser tan necio como primero le tuve, me aborrecerá Liseo. LAURENCIO.Pues, ¿sabrás fingirte boba? FINEA.Sí, que lo fui mucho tiempo, y el lugar donde se nace saben andarle los ciegos. Demás de esto, las mujeres naturaleza tenemos tan pronta para fingir o con amor o con miedo, que, antes de nacer, fingimos. LAURENCIO.¿Antes de nacer? FINEA.Yo pienso que en tu vida lo has oído. Escucha. LAURENCIO.Ya escucho atento. FINEA.Cuando estamos en el vientre de nuestras madres, hacemos entender a nuestros padres, para engañar sus deseos, que somos hijos varones; y así verás que, contentos, acuden a sus antojos con amores, con requiebros, y esperando el mayorazgo, tras tantos regalos hechos, sale una hembra, que corta la esperanza del suceso. Según esto, si pensaron que era varón, y hembra vieron, antes de nacer fingimos.

Nota de cierre

Finea sale con el plan del fingimiento sembrado. Lo que viene en la escena 3.6 es la ejecución: ante Liseo, fingida boba, demolerá al pretendiente con preguntas sobre las lunas viejas y las sotanas turcas. La pieza ha tocado en este verso 2487 su nota más alta. Todo lo que sigue es resolución.

ACTO III · ESCENA 6

3.6 La boba fingida ante Liseo: «¿Longaniza come el alma?»

Casa de Octavio

romance asonancia -eo-eovv. 2511–2634narración + diálogo

La escena del fingimiento. Finea, ya transformada, se finge boba ante Liseo para hacerle desistir definitivamente de casarse con ella. La operación dramática es brillante: Finea no necesita argumentos, le basta con representar el papel de la antigua Finea, y eso desconcierta a Liseo hasta el punto de que él mismo desea la ruptura. La escena despliega una serie de gags magistrales: las preguntas absurdas sobre las lunas nuevas («¿adónde están las viejas?»), las confusiones de identidad («¿Quién sois vos?»), y el verso cumbre del nonsense lopesco: «¿Longaniza come el alma?». La comicidad opera con doble fondo: el público sabe que Finea finge; Liseo no.

LAURENCIO.Es evidente argumento; pero yo veré si sabes hacer, Finea, tan presto mudanza de estremos tales. FINEA.Paso, que viene Liseo. LAURENCIO.Allí me voy a esconder. FINEA.Ve presto. LAURENCIO.Sígueme, Pedro. PEDRO.En muchos peligros andas. LAURENCIO.Tal estoy, que no los siento. LISEO.En fin, queda concertado. TURÍN.En fin, estaba del cielo que fuese tu esposa. LISEO.(Aquí está mi primero dueño.) ¿No sabéis, señora mía, cómo ha tratado Miseno casar a Duardo y Nise, y cómo yo también quiero que se hagan nuestras bodas con las suyas? FINEA.No lo creo; que Nise me ha dicho a mí que está casada en secreto con vos. LISEO.¿Conmigo? FINEA.No sé si érades vos u Oliveros. ¿Quién sois vos? LISEO.¿Hay tal mudanza? FINEA.¿Quién decís? Que no me acuerdo. Y si mudanza os parece, ¿cómo no veis que en el cielo cada mes hay nuevas lunas? LISEO.(¡Válgame el cielo! ¿Qué es esto? TURÍN.¡Si le vuelve el mal pasado!) FINEA.Pues, decidme; si tenemos luna nueva cada mes, ¿adónde están? ¿Qué se han hecho las viejas de tantos años? ¿Daisos por vencido? LISEO.(Temo que era locura su mal.) FINEA.Guárdanlas para remiendos de las que salen menguadas. ¿Veis ahí que sois un necio? LISEO.Señora, mucho me admiro de que ayer tan alto ingenio mostrásedes. FINEA.Pues, señor, agora ha llegado al vuestro; que la mayor discreción es acomodarse al tiempo. LISEO.Eso dijo el mayor sabio. PEDRO.(Y esto escucha el mayor necio.) LISEO.Quitado me habéis el gusto. FINEA.No he tocado a vos, por cierto. Mirad, que se habrá caído. LISEO.(¡Linda ventura tenemos! Pídole a Otavio a Finea, y cuando a decirle vengo el casamiento tratado, hallo que a su ser se ha vuelto.) Volved, mi señora, en vos, considerando que os quiero por mi dueño para siempre. FINEA.¿Por mi dueña? ¡Majadero! LISEO.¿Así tratáis un esclavo que os da el alma? FINEA.¿Cómo es eso? LISEO.Que os doy el alma. FINEA.¿Qué es alma? LISEO.¿Alma? El gobierno del cuerpo. FINEA.¿Cómo es un alma? LISEO.Señora, como filósofo puedo difinirla, no pintarla. FINEA.¿No es alma la que en el peso le pintan a San Miguel? LISEO.También a un ángel ponemos alas y cuerpo, y, en fin, es un espíritu bello. FINEA.¿Hablan las almas? LISEO.Las almas obran por los instrumentos, por los sentidos y partes de que se organiza el cuerpo. FINEA.¿Longaniza come el alma? TURÍN.(¿En qué te cansas? LISEO.No puedo pensar sino que es locura. TURÍN.Pocas veces de los necios se hacen los locos, señor. LISEO.Pues, ¿de quién? TURÍN.De los discretos; porque de diversas causas nacen efetos diversos. LISEO.¡Ay, Turín! Vuélvome a Nise. Más quiero el entendimiento que toda la voluntad.) Señora, pues mi deseo, que era de daros el alma, no pudo tener efeto, quedad con Dios. FINEA.Soy medrosa de las almas, porque temo que de tres que andan pintadas, puede ser la del infierno. La noche de los difuntos no saco, de puro miedo, la cabeza de la ropa. TURÍN.Ella es loca sobre necio, que es la peor guarnición. LISEO.Decirlo a su padre quiero. LAURENCIO.¿Puedo salir? FINEA.¿Qué te dice? LAURENCIO.Que ha sido el mejor remedio que pudiera imaginarse. FINEA.Sí; pero siento en estremo volverme a boba, aun fingida, y pues fingida lo siento, los que son bobos de veras, ¿cómo viven? LAURENCIO.No sintiendo. PEDRO.Pues si un tonto ver pudiera su entendimiento a un espejo, ¿no fuera huyendo de sí? La razón de estar contentos es aquella confïanza de tenerse por discretos. FINEA.Háblame, Laurencio mío, sutilmente, porque quiero desquitarme de ser boba. NISE.¡Siempre Finea y Laurencio juntos! Sin duda se tienen amor. No es posible menos. CELIA.Yo sospecho que te engañan. NISE.Desde aquí los escuchemos. LAURENCIO.¿Qué puede, hermosa Finea,

Nota de cierre

La escena se cierra con Liseo aterrado y decidido definitivamente a no casarse con Finea. La operación ha sido completa: Finea ha demostrado ser estrategia y voluntad, no sólo personaje. Lo que viene en la escena 3.7 es la confrontación con Nise, donde la otra hermana descubrirá la traición y exigirá su parte. La pieza, después de este pico cómico, vuelve al conflicto.

ACTO III · ESCENA 7

3.7 Nise vs Finea: «Toda soy hurtos y robos»

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 2635–2870diálogo violento, conflicto

La confrontación entre las dos hermanas. Nise descubre lo que la pieza ha estado preparando: Finea está casándose secretamente con Laurencio. La rabia de Nise estalla con violencia poética: acusa, exige, amenaza. Finea responde con la fingida ingenuidad que ya ha perfeccionado en la escena anterior. Aquí cae el momento más doloroso del Acto III: la hermana que ha perdido —Nise— se enfrenta a la hermana que ha ganado —Finea—, y el público percibe que la asimetría de la pieza no es justa pero es estructural.

La métrica es la redondilla, el metro del diálogo doméstico vivo. Pero esta escena tiene 236 versos, una de las extensiones más largas de toda la pieza en un solo metro. Esa duración —que dramatúrgicamente correspondía a un cuarto de hora largo de representación— permite a Nise desplegar progresivamente la rabia, pasando de las acusaciones contenidas a la furia abierta. La redondilla se sostiene como pulso emocional creciente. La asonancia abba mantiene el tono de comedia, pero el contenido va saliendo del marco cómico hasta rozar la tragedia. Una de las maniobras retóricas más audaces de la pieza.

decirte el alma, aunque sale de sí misma, que se iguale a lo que mi amor desea? Allá mis sentidos tienes; escoge de lo sutil, presumiendo que en abril por amenos prados vienes. Corta las diversas flores; porque, en mi imaginación, tales los deseos son. NISE.Éstos, Celia, ¿son amores o regalos de cuñado? CELIA.Regalos deben de ser; pero no quisiera ver cuñado tan regalado. FINEA.¡Ay Dios, si llegase día en que viese mi esperanza su posesión! LAURENCIO.¿Qué no alcanza una amorosa porfía? PEDRO.Tu hermana, escuchando. LAURENCIO.¡Ay, cielos! FINEA.Vuélvome a boba. LAURENCIO.Eso importa. FINEA.Vete. NISE.Espérate, reporta los pasos. LAURENCIO.¿Vendrás con celos? NISE.Celos son para sospechas; traiciones son las verdades. LAURENCIO.¡Qué presto te persüades y de engaños te aprovechas! ¿Querrás buscar ocasión para querer a Liseo, a quien ya tan cerca veo de tu boda y posesión? Bien haces, Nise; haces bien. Levántame un testimonio, porque deste matrimonio a mí la culpa me den. Y si te quieres casar, déjame a mí. NISE.¡Bien me dejas! ¡Vengo a quejarme, y te quejas! ¿Aun no me dejas hablar? PEDRO.Tiene razón mi señor. Cásate y acaba ya. NISE.¿Qué es aquesto? CELIA.Que se va Pedro con el mismo humor; y aquí viene bien que Pedro es tan ruin como su amo. NISE.Ya le aborrezco y desamo. ¡Qué bien con las quejas medro! Pero fue linda invención anticiparse a reñir. CELIA.Y el Pedro, ¿quién le vio ir tan bellaco y socarrón? NISE.Y tú, que disimulando estás la traición que has hecho, lleno de engaños el pecho, con que me estás abrasando, pues, como sirena, fuiste medio pez, medio mujer, pues, de animal, a saber para mi daño veniste, ¿piensas que le has de gozar? FINEA.¿Tú me has dado pez a mí, ni sirena, ni yo fui jamás contigo a la mar? ¡Anda Nise, que estás loca! NISE.¿Qué es esto? CELIA.A tonta se vuelve. NISE.¡A una cosa te resuelve! Tanto el furor me provoca, que el alma te he de sacar. FINEA.¿Tienes cuenta de perdón? NISE.Téngola de tu traición, pero no de perdonar. ¿El alma piensas quitarme en quien el alma tenía? Dame el alma que solía, traidora hermana, animarme. Mucho debes de saber, pues del alma me desalmas. FINEA.Todos me piden sus almas; almario debo de ser. Toda soy hurtos y robos; montes hay donde no hay gente. Yo me iré a meter serpiente; que ya no es tiempo de bobos. NISE.¡Dame el alma! OTAVIO.¿Qué es aquesto? FINEA.Almas me piden a mí; ¿soy yo Purgatorio? NISE.¡Sí! FINEA.Pues procura salir presto. OTAVIO.¿No sabremos la ocasión de vuestro enojo? FINEA.Querer Nise, a fuerza de saber, pedir lo que no es razón. Almas, sirenas y peces dice que me ha dado a mí. OTAVIO.¿Hase vuelto a boba? NISE.Sí. OTAVIO.Tú pienso que la embobeces. FINEA.Ella me ha dado ocasión; que me quita lo que es mío. OTAVIO.Se ha vuelto a su desvarío, ¡muerto soy! FENISO.Desdichas son. DUARDO.¿No decían que ya estaba con mucho seso? OTAVIO.¡Ay de mí! NISE.Yo quiero hablar claro. OTAVIO.Di. NISE.Todo tu daño se acaba con mandar resueltamente —pues, como padre, podrás, y, aunque en todo, en esto más pues tu honor no lo consiente— que Laurencio no entre aquí. OTAVIO.¿Por qué? NISE.Porque él ha causado que ésta no se haya casado y que yo te enoje a ti. OTAVIO.¡Pues eso es muy fácil cosa! NISE.Pues tu casa en paz tendrás. PEDRO.¡Contento, en efeto, estás! LAURENCIO.¡Invención maravillosa! CELIA.Ya Laurencio viene aquí. OTAVIO.Laurencio, cuando labré esta casa, no pensé que academia institüí; ni cuando a Nise crïaba pensé que para poeta, sino que a mujer perfeta, con las letras la enseñaba. Siempre alabé la opinión de que la mujer prudente, con saber medianamente, le sobra la discreción. No quiero más poesías; los sonetos se acabaron y las músicas cesaron; que son ya breves mis días. Por allá los podréis dar, si os faltan telas y rasos; que no hay tales Garcilasos como dinero y callar. Éste venden por dos reales, y tiene tantos sonetos, elegantes y discretos, que vos no los haréis tales; ya no habéis de entrar aquí con este achaque. Id con Dios. LAURENCIO.Es muy justo, como vos me deis a mi esposa a mí; que vos hacéis vuestro gusto en vuestra casa, y es bien que en la mía yo también haga lo que fuere justo. OTAVIO.¿Qué mujer os tengo yo? LAURENCIO.Finea. OTAVIO.¿Estáis loco? LAURENCIO.Aquí hay tres testigos del «sí» que ha más de un mes que me dio. OTAVIO.¿Quién son? LAURENCIO.Düardo, Feniso y Pedro. OTAVIO.¿Es esto verdad? FENISO.Ella de su voluntad, Otavio, dársele quiso. DUARDO.Así es verdad. PEDRO.¿No bastaba que mi señor lo dijese? OTAVIO.Que, como simple, le diese a un hombre que la engañaba, no ha de valer. Di, Finea: ¿no eres simple? FINEA.Cuando quiero. OTAVIO.¿Y cuando no? FINEA.No. OTAVIO.¿Qué espero? Mas, cuando simple no sea, con Liseo está casada. A la justicia me voy. NISE.Ven, Celia, tras él; que estoy celosa y desesperada. LAURENCIO.¡Id, por Dios, tras él los dos! No me suceda un disgusto. FENISO.Por vuestra amistad es justo. DUARDO.¡Mal hecho ha sido, por Dios! FENISO.¿Ya habláis como desposado de Nise? DUARDO.Piénsolo ser. LAURENCIO.Todo se ha echado a perder; Nise mi amor le ha contado. ¿Qué remedio puede haber si a verte no puedo entrar? FINEA.No salir. LAURENCIO.¿Dónde he de estar? FINEA.¿Yo no te sabré esconder? LAURENCIO.¿Dónde? FINEA.En casa hay un desván famoso para esconderte. ¡Clara! CLARA.¿Mi señora? FINEA.Advierte que mis desdichas están en tu mano. Con secreto lleva a Laurencio al desván. CLARA.¿Y a Pedro? FINEA.También. CLARA.Galán, camine. LAURENCIO.Yo te prometo que voy temblando. FINEA.¿De qué? PEDRO.Clara, en llegando la hora de muquir, di a tu señora que algún sustento nos dé. CLARA.Otro comerá peor que tú. PEDRO.¿Yo al desván? ¿Soy gato? FINEA.¿Por qué de imposibles trato este mi público amor? En llegándose a saber una voluntad, no hay cosa más triste y escandalosa para una honrada mujer. Lo que tiene de secreto, eso tiene Amor de gusto. OTAVIO.(Harélo, aunque fuera justo poner mi enojo en efeto.) FINEA.¿Vienes ya desenojado? OTAVIO.Por los que me lo han pedido. FINEA.Perdón mil veces te pido. OTAVIO.¿Y Laurencio? FINEA.Aquí ha jurado no entrar en la Corte más. OTAVIO.¿Adónde se fue? FINEA.A Toledo. OTAVIO.¡Bien hizo! FINEA.No tengas miedo que vuelva a Madrid jamás. OTAVIO.Hija, pues simple naciste, y, por milagro de Amor, dejaste el pasado error, ¿cómo el ingenio perdiste? FINEA.¿Qué quiere, padre? ¡A la fe! De bobos no hay que fïar. OTAVIO.Yo lo pienso remediar. FINEA.¿Cómo, si el otro se fue? OTAVIO.Pues te engañan fácilmente los hombres, en viendo alguno, te has de esconder, que ninguno te ha de ver eternamente. FINEA.¿Pues dónde? OTAVIO.En parte secreta. FINEA.¿Será bien en un desván, donde los gatos están? ¿Quieres tú que allí me meta? OTAVIO.Adonde te diere gusto, como ninguno te vea. FINEA.Pues, ¡alto! En el desván sea; tú lo mandas, será justo. Y advierte que lo has mandado. OTAVIO.¡Una y mil veces! LISEO.Si quise con tantas veras a Nise, mal puedo haberla olvidado.

Nota de cierre

La confrontación se cierra con Nise abandonando la escena y prometiendo guerra. Lo que viene es el descubrimiento del padre y el clímax de la espada. La pieza ha tocado su nota más oscura aquí, y el final feliz no será del todo feliz. El verso «Toda soy hurtos y robos» quedará flotando hasta el verso 3160 («y Nise, en fin, se conforma»): cinco escenas y trescientos versos después, la furia se convertirá en conformidad sin que el dolor se haya elaborado. La pieza no resuelve el conflicto, lo absorbe. Esa absorción es la materia del barroco español: el orden cómico no abole las disonancias trágicas, las contiene como fondo sordo.

ACTO III · ESCENA 8

3.8 Octavio descubre que algo se trama

Casa de Octavio

romance asonancia -ée-éevv. 2871–2930narración + diálogo

Octavio sospecha que algo se trama en su casa. El padre, que durante toda la pieza ha sido figura pasiva, intenta aquí recuperar el control. La escena es bisagra entre dos momentos del Acto III: la confesión de Finea ante Laurencio (3.5-3.6) y el clímax de la espada (3.10). Va en romance asonancia -ée, metro de transición narrativa, después de las redondillas más largas de la pieza (3.7, 236 versos en abba) y antes de las redondillas que llevarán al banquete (3.9). La asonancia -ée es de las más raras del castellano y exige rimas como teme, enmudece, vence; el oído queda envuelto en un tono de tensión sostenida que el público percibe sin saber por qué.

Aquí se dramatiza la asimetría informativa perfecta. Octavio sabe lo que sospecha pero no lo que pasa; Miseno sabe menos aún; Finea sabe todo y finge no saber; el espectador sabe lo que Finea sabe. Cuando Finea dice «Laurencio está en Toledo», el padre oye una respuesta tranquilizadora, el espectador oye una verdad cifrada, y la propia Finea se sirve de la doble lectura para escapar al control. Es la primera vez en la pieza que el lenguaje opera como velo deliberado.

FINEA.Hombres vienen. Al desván, padre, yo voy a esconderme. OTAVIO.Hija, Liseo no importa. FINEA.Al desván, padre; hombres vienen. OTAVIO.Pues ¿no ves que son de casa? FINEA.No yerra quien obedece. LISEO.Tus disgustos he sabido. OTAVIO.Soy padre... LISEO.Remedio puedes poner en aquestas cosas. OTAVIO.Ya le he puesto, con que dejen mi casa los que la inquietan. LISEO.Pues, ¿de qué manera? OTAVIO.Fuese Laurencio a Toledo ya. LISEO.¡Qué bien has hecho! OTAVIO.¿Y tú crees vivir aquí, sin casarte? Porque el mismo inconviniente se sigue de que aquí estés. Hoy hace, Liseo, dos meses que me traes en palabras... LISEO.¡Bien mi término agradeces! Vengo a casar con Finea, forzado de mis parientes, y hallo una simple mujer. ¿Que la quiera, Otavio, quieres? OTAVIO.Tienes razón. ¡Acabose! Pero es limpia, hermosa y tiene tanto doblón que podría doblar el mármol más fuerte. ¿Querías cuarenta mil ducados con una Fénis? ¿Es coja, o manca, Finea? ¿Es ciega? Y cuando lo fuese, ¿hay falta en Naturaleza que con oro no se afeite? LISEO.Dame a Nise. OTAVIO.No ha dos horas que Miseno la promete a Düardo, en nombre mío; y pues hablo claramente, hasta mañana a estas horas te doy para que lo pienses; porque, de no te casar, para que en tu vida entres por las puertas de mi casa, que tan enfadada tienes, haz cuenta que eres poeta. LISEO.¿Qué te dice? TURÍN.Que te aprestes y con Finea te cases; porque si veinte mereces, porque sufras una boba te añaden los otros veinte. Si te dejas de casar, te han de decir más de siete «¡Miren la bobada!» LISEO.Vamos; que mi temor se resuelve de no se casar a bobas. TURÍN.Que se casa, me parece, a bobas, quien sin dineros en tanta costa se mete.

Nota de cierre

Octavio sale decidido a buscar a Laurencio en Toledo (la ciudad), dejando el campo libre para que el galán pueda continuar oculto en el desván (el «Toledo»). La pieza prepara el clímax que vendrá en la escena del banquete (3.9) y en la espada (3.10). El público, que ha entendido la doblez del topónimo, sabe que el viaje del padre será inútil. La ironía dramática es completa: dos hombres se van a la ciudad equivocada mientras la verdad sigue en casa.

ACTO III · ESCENA 9

3.9 El banquete en el desván llamado «Toledo»

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 2931–3026diálogo, denuncia

Una de las escenas más sutiles de toda la pieza: el banquete clandestino en el desván no se muestra, se cuenta. Celia, criada de Nise, ha espiado lo que ocurre arriba y ahora lo relata a Octavio. La técnica es de la teichoscopia —relato desde la muralla— de raíz homérica: lo que el espectador no ve, lo descubre por la voz de un testigo. Lope eligió esta vía por economía dramática (no se puede reproducir el banquete entero) y por sutileza moral (el espectador imagina más de lo que vería). El resultado es una de las escenas más entrañables del teatro áureo, narrada con vigor y humor por una criada cómplice del orden paterno.

La escena cumple tres funciones: termina de revelar a Octavio el engaño que Finea ha mantenido durante toda la escena 3.8; describe la imagen utópica de cuatro personajes —dos amos, dos criados— comiendo en igualdad; y prepara la irrupción del padre con la espada en la escena 3.10. La métrica es redondilla, el metro del diálogo doméstico, elegido aquí para sostener el tono coloquial de Celia, que cuenta la transgresión sin solemnizarla.

FINEA.Hasta agora, bien nos va. CLARA.No hayas miedo que se entienda. FINEA.¡Oh, cuánto a mi amada prenda deben mis sentidos ya! CLARA.¡Con la humildad que se pone en el desván...! FINEA.No te espantes; que es propia casa de amantes, aunque Laurencio perdone. CLARA.¡Y quién no vive en desván, de cuantos hoy han nacido! FINEA.Algún humilde que ha sido de los que en lo bajo están. CLARA.¡En el desván vive el hombre que se tiene por más sabio que Platón! FINEA.Hácele agravio; que fue divino su nombre. CLARA.¡En el desván, el que anima a grandezas su desprecio! ¡En el desván más de un necio que por discreto se estima...! FINEA.¿Quieres que te diga yo cómo es falta natural de necios no pensar mal de sí mismos? CLARA.¿Cómo no? FINEA.La confïanza secreta tanto el sentido les roba, que, cuando era yo muy boba, me tuve por muy discreta; y como es tan semejante el saber con la humildad, ya que tengo habilidad, me tengo por inorante. CLARA.¡En el desván vive bien un matador criminal, cuya muerte natural ninguno o pocos la ven! ¡En el desván, de mil modos, y sujeto a mil desgracias, aquel que, diciendo gracias, es desgraciado con todos! ¡En el desván, una dama que, creyendo a quien la inquieta, por un hora de discreta pierde mil años de fama! ¡En el desván, un preciado de lindo, y es un caimán, pero tiénele el desván, como el espejo, engañado! ¡En el desván, el que canta con voz de carro de bueyes, y el que viene de Muleyes y a los godos se levanta! ¡En el desván, el que escribe versos legos y donados, y el que, por vanos cuidados, sujeto a peligros vive! Finalmente... FINEA.Espera un poco; que viene mi padre aquí. MISENO.¿Eso le dijiste? OTAVIO.Sí, que a tal furor me provoco. No ha de quedar —¡vive el cielo!— en mi casa quien me enoje. FENISO.Y es justo que se despoje de tanto necio mozuelo. OTAVIO.Pidiome, graciosamente, que con Nise le casase; díjele que no pensase en tal cosa eternamente, y así estoy determinado. MISENO.Oíd, que está aquí Finea. OTAVIO.Hija, escucha... FINEA.Cuando vea, como me lo habéis mandado, que estáis solo. OTAVIO.Espera un poco; que te he casado. FINEA.¡Que nombres casamiento donde hay hombres...! OTAVIO.¿Luego, tenéisme por loco? FINEA.No, padre; mas hay aquí hombres, y voyme al desván. OTAVIO.Aquí por tu bien están. FENISO.Vengo a que os sirváis de mí. FINEA.¡Jesús, señor! ¿No sabéis lo que mi padre ha mandado? MISENO.Oye; que hemos concertado que os caséis. FINEA.¡Gracia tenéis! No ha de haber hija obediente como yo. Voyme al desván. MISENO.Pues ¿no es Feniso galán? FINEA.¡Al desván, señor pariente! DUARDO.¿Cómo vos le habéis mandado que de los hombres se esconda? OTAVIO.No sé, ¡por Dios!, qué os responda. Con ella estoy enojado, o con mi contraria estrella. MISENO.Ya viene Liseo aquí. Determinaos. OTAVIO.Yo, por mí, ¿qué puedo decir sin ella? LISEO.Ya que me parto de ti, sólo quiero que conozcas lo que pierdo por quererte.

Nota de cierre

El relato del banquete se cierra con Octavio decidido a subir al desván. El espacio de utopía cómica será violado en la escena siguiente por la realidad del padre con la espada en mano. Y queda como huella: la pieza ha puesto en escena, durante cien versos —la mitad relatados, la mitad imaginados—, la posibilidad de un mundo donde el amor y la igualdad funcionen sin jerarquía. Es la imagen del horizonte concedido brevemente a las criaturas. La criada que denuncia el banquete es la misma que en otra escena habría podido sentarse a él: que sea Celia (de Nise) y no Clara (de Finea) quien lo cuente marca la diferencia entre las dos hermanas en términos de servidumbre. Las criadas son cómplices o delatoras según la dama a la que sirven.

ACTO III · ESCENA 10

3.10 La espada desenvainada de Octavio

Casa de Octavio (sale del desván)

romance asonancia -óa-óavv. 3027–3118narración con clímax

El clímax dramático de la pieza. Celia ha contado el banquete del desván a Octavio. El padre, con la espada desenvainada, sube al desván buscando vengar el honor familiar. Pero la pieza no permite la tragedia: lo que iba a ser duelo se convierte en reconocimiento (Laurencio se identifica), lo que iba a ser violencia se convierte en negociación, y lo que iba a ser destrucción se convierte en la antesala de las cuatro bodas. Cincuenta versos bastan para convertir la tragedia en comedia mediante la palabra.

La métrica es romance con asonancia -óa, que sustituirá al romance -ée de la escena 3.8 y a las redondillas de la 3.9. La asonancia -óa es de las más sonoras del castellano (con palabras como honra, boda, poca, toda, gloria, historia) y aporta gravedad rítmica al clímax. La alternancia de asonancias dentro del Acto III opera con cuidado de partitura: cada cambio prepara una intensidad emocional distinta. El final de la pieza, vv. 3027-3184, está enteramente en romance -óa, lo cual unifica el tono coral del desenlace.

NISE.Conozco que tu persona merece ser estimada; y como mi padre agora venga bien en que seas mío, yo me doy por tuya toda; que en los agravios de Amor es la venganza gloriosa. LISEO.¡Ay, Nise! ¡Nunca te vieran mis ojos, pues fuiste sola de mayor incendio en mí que fue Elena para Troya! Vine a casar con tu hermana, y en viéndote, Nise hermosa, mi libertad salteaste, del alma preciosa joya. Nunca más el oro pudo, con su fuerza poderosa, que ha derribado montañas de costumbres generosas, humillar mis pensamientos a la bajeza que doran los resplandores, que a veces ciegan tan altas personas. Nise, ¡duélete de mí, ya que me voy! TURÍN.Tiempla agora, bella Nise, tus desdenes; que se va Amor por la posta a la casa del agravio. NISE.Turín, las lágrimas solas de un hombre han sido en el mundo veneno para nosotras. No han muerto tantas mujeres de fuego, hierro y ponzoña como de lágrimas vuestras. TURÍN.Pues mira un hombre que llora. ¿Eres tú bárbara tigre? ¿Eres pantera? ¿Eres onza? ¿Eres duende? ¿Eres lechuza? ¿Eres Circe? ¿Eres Pandorga? ¿Cuál de aquestas cosas eres, que no estoy bien en historias? NISE.¿No basta decir que estoy rendida? CELIA.Escucha, señora... NISE.¿Eres Celia? CELIA.Sí. NISE.¿Qué quieres; que ya todos se alborotan de verte venir turbada? OTAVIO.Hija, ¿qué es esto? CELIA.Una cosa que os ha de poner cuidado. OTAVIO.¿Cuidado? CELIA.Yo vi que agora llevaba Clara un tabaque con dos perdices, dos lonjas, dos gazapos, pan, toallas, cuchillo, salero y bota. Seguila, y vi que al desván caminaba... OTAVIO.Celia loca, para la boba sería. FENISO.¡Qué bien que comen las bobas! OTAVIO.Ha dado en irse al desván, porque hoy le dije a la tonta que, para que no la engañen, en viendo un hombre, se esconda. CELIA.Eso fuera, a no haber sido, para saberlo, curiosa. Subí tras ella, y cerró la puerta... MISENO.Pues bien; ¿qué importa? CELIA.¿No importa, si en aquel suelo, como si fuera una alfombra de las que la primavera en prados fértiles borda, tendió unos blancos manteles, a quien hicieron corona dos hombres, ella y Finea? OTAVIO.¿Hombres? ¡Buena va mi honra! ¿Conocístelos? CELIA.No pude. FENISO.Mira bien si se te antoja, Celia... OTAVIO.No será Laurencio, que está en Toledo. DUARDO.Reporta el enojo. Yo y Feniso subiremos... OTAVIO.¡Reconozcan la casa que han afrentado! FENISO.No suceda alguna cosa... NISE.No hará; que es cuerdo mi padre. DUARDO.Cierto, que es divina joya el entendimiento. FENISO.Siempre yerra, Düardo, el que ignora. Desto os podéis alabar, Nise, pues en toda Europa no tiene igual vuestro ingenio. LISEO.Con su hermosura conforma. OTAVIO.¡Mil vidas he de quitar a quien el honor me roba!

Nota de cierre

La espada se envaina y se abre la negociación. Lo que viene en la escena 3.11 es el desenlace formal: las cuatro parejas, el oxímoron boba ingeniosa, la apelación al senado. La pieza, después de este pico de tensión, desciende hacia la resolución coral. Lo que el padre amenazaba con destruir queda incorporado al orden como matrimonio que aprobará. La conversión es completa: en cien versos, el clímax trágico se transforma en preludio cómico de las cuatro bodas. El público salía de esta escena con el alivio característico de la comedia áurea: la espada existió sin que llegara a herir, el honor fue cuestionado y restituido, y la transgresión, condenada en voz alta, terminó admitida en el orden. Es el barroco español operando con su mayor eficacia.

ACTO III · ESCENA 11

3.11 La resolución: «Dádsela, boba ingeniosa»

Casa de Octavio (afuera del desván «Toledo»)

romance asonancia -oa-oavv. 3119–3184narrativo, gravedad cómica de la resolución

Se cierra la pieza con una escena coral de dieciséis versos breves que parece resolver lo que en realidad sólo formaliza. Las parejas se forman, el padre cede, los criados se casan en réplica, y el público sale satisfecho. El final pide lectura cuidadosa, porque debajo del concierto matrimonial quedan varias notas disonantes: la victoria económica de Laurencio se enuncia con franqueza desconcertante; el oxímoron «boba ingeniosa» que Liseo regala (probablemente con resentimiento contenido) cifra de dos palabras toda la pieza; y el reparto del «¿y a Nise?» recibe una respuesta sospechosamente breve. La comedia termina en boda, sí, pero no en boda igual.

Un detalle textual merece advertirse: el OCR de PROLOPE atribuye varios versos de este pasaje, por error de transcripción, al personaje DUARDO. El texto canónico distribuye los parlamentos así: vv. 3119 y 3123, OCTAVIO; v. 3120, LAURENCIO; v. 3121, FENISO; v. 3122, LAURENCIO; v. 3125, FINEA; v. 3126, OCTAVIO; vv. 3128-3146, FINEA (largo parlamento que pide leerse entero); v. 3147, OCTAVIO; v. 3149, CLARA. La escena que sigue ajusta la atribución para que el lector pueda seguir el flujo dramático real.

LAURENCIO.¡Detened la espada, Otavio! Yo soy, que estoy con mi esposa. FENISO.¿Es Laurencio? LAURENCIO.¿No lo veis? OTAVIO.¿Quién pudiera ser agora, sino Laurencio, mi infamia? FINEA.Pues, padre, ¿de qué se enoja? OTAVIO.¡Oh, infame! ¿No me dijiste que el dueño de mi deshonra estaba en Toledo? FINEA.Padre, si aqueste desván se nombra «Toledo», verdad le dije. Alto está, pero no importa; que más lo estaba el Alcázar y la Puente de Segovia y hubo Juanelos que a él subieron agua sin sogas. ¿Él no me mandó esconder? Pues suya es la culpa toda. Sola en un desván, ¡mal año! Ya sabe que soy medrosa... OTAVIO.¡Cortarele aquella lengua! ¡Rasgarele aquella boca! MISENO.Esto es caso sin remedio. NISE.¡Y la Clara socarrona, que llevaba los gazapos! CLARA.Mandómelo mi señora. MISENO.Otavio, vos sois discreto; ya sabéis que tanto monta cortar como desatar. OTAVIO.¿Cuál me aconsejáis que escoja? MISENO.Desatar. OTAVIO.Señor Feniso, si la voluntad es obra, recibid la voluntad. Y vos, Düardo, la propia; que Finea se ha casado, y Nise, en fin, se conforma con Liseo, que me ha dicho que la quiere y que la adora. FENISO.Si fue, señor, su ventura, ¡paciencia! Que el premio gozan de sus justas esperanzas. LAURENCIO.Todo corre viento en popa. ¿Daré a Finea la mano? OTAVIO.Dádsela, boba ingeniosa. LISEO.¿Y yo a Nise? OTAVIO.Vos también. LAURENCIO.Bien merezco esta vitoria, pues le he dado entendimiento, si ella me da la memoria de cuarenta mil ducados. PEDRO.¿Y Pedro no es bien que coma algún güeso, como perro de la mesa destas bodas? FINEA.Clara es tuya. TURÍN.¿Y yo nací donde a los que nacen lloran, y ríen a los que mueren? NISE.Celia, que fue tu devota, será tu esposa, Turín. TURÍN.Mi bota será y mi novia. FENISO.Vos y yo sólo faltamos; dad acá esa mano hermosa. DUARDO.Al senado la pedid, si nuestras faltas perdona; que aquí, para los discretos, da fin la comedia boba. \#\#### \# \#\#### \# Título La dama boba O : La Dama Boba Acto Primero de la Dama boba es copia La dama boba M : comedia famosa de la dama boba de Lope de Vega Carpio AB Cot Comedia....1613 O : om M AB : \_sigue rúbrica de Lope en O Dramatis personae\ Personas....Lacayo O_ : Personas Liseo Laurencio Duardo Feniso Galanes Nise Finea Damas Clara Celia Criadas Pedro Turín Criados Octavio Miseno Viejos Un M.º de danzar otro de leer Músicos M : Hablan en ella las personas siguientes Laurencio Duardo Feniso Liseo Miseno Octavio Lope Turín Pedro Un estudiante Finea Nise Celia Clara Un Maestro de danzar Otro de escrivir \_AB En O Schevill Cot en el margen derecho aparece la atribución de cada personaje a nombres de actores. Sigue en O rúbrica de Lope\_ Laurencio Feniso O : Feniso Laurencio Cot Clara, criada : Clara criadas \_O Acotación inicial\ Acto primero O AB : Acto Primero de La Dama Boba M_ Liseo....camino O : Salen Liseo y Turín criado de camino \_M AB. Los testimonios AB presentan\ criados en lugar de_ criado. 1 lindas O : buenas M AB 10 y de Sevilla O : de Castilla M AB 11 Andalucía y Castilla O : de Andalucía y Sevilla M AB 13 las Indias O M A : los otros B 15 y cargos O M : o cargos AB 16 el vulgo O M AB : al vulgo Cot alimentan O M A : alimenta B 19 Y imágenes O M : de imagenes AB 20 admitidas O M : adquiridas AB 22 cualquiera O M : aquesta AB 23 les pide O : las tiene M AB 24 y el nombre O : de España M AB 26 Aguardar O : Esperar M AB 27 se guise O M A : guise B 30 cuando O : cuanto M AB 31 lucir O : antes M AB se queda O M AB : queda Cot 33 yo O M A : ya B 40 lo O M A : la B 54 ni O : y M AB 61 esta O : essa M AB 66 dos O : tres M AB 72 con ella O AB : como ella M 75 Dicen que es también O : oigo decir que es M AB 78 poco O : nada M AB 79 pero O AB : solo M 80 se estima O : estima M AB 81- 84 Bello....espero O M : om AB 88 Acot Leandro O : Sale un estudiante M AB 89 Per LEANDRO O : ESTUD. en M AB toda la escena 91 Y vos O : Vos M AB 102 negocios O M A : negocio B 104 podréis O M AB : podéis Cot 120 y de un O : y un M AB 124 y discurso de O M : de discurso y de AB 125- 128 Nise....imperfeta O M : om AB 126 sabia, gallarda O : docta sabia y M 129 tratar O : decir M : contar AB 130 casaban O M : casaba AB 140 hacen O : hace M AB 150 necia O : boba M AB 154 dote O : dotes M AB 155 fuera O : era M AB 169 puedo escusallo O : puedes dejallo M AB 171 Serviros O : Serviros sigue acot Vase el Estudiante M AB 172 Qué....caballo O : Ponte Turín a caballo atribuido a LISEO M AB 174 No te aflijas O : Ten paciencia M AB 184 Acot Éntrense....Miseno O : Vanse y salen Octavio y Miseno viejos M : \_om AB\_ 185- 272 Ésta....estremo O M : om AB 185 Fabio O M : sabio Cot 188 y que no O : y no que M 190 propio lo juzgad O : mismo lo mirad M 191 tan gran O : tanta M 199 apasionado O : aficionado M 200 más O : muy M 204 y inclinación a alguna O : o inclinación alguna M 209 pero ver tan discreta O : mas ver tan entendida M 213 te espante O : os espante M 217 digáis O M : digas Cot 218 Eso O : esse M 223 si es O : que es M 226 en amar y servir O : en servir y agradar M 227 en vivir recogida O : en ser honesta sabia M 228 honesta O : curiosa M 229 de la O : de su M 231 los hijos O : sus hijos M 240 Habláis cuerdo O : Cuerdo habláis M 244 de padre y dueño O : de dueño y padre M 247 tan sabia, docta O : tan docta sabia M 248 halla O : hay M 252 cansan amigos O : enfadan amigos M 254 muchas O M : muchos Schevill 258 ningún hombre nacido O : ningún hombre del mundo M 260 y con esto O : y así M tiene O : el piensa tiene M 261 ve que el O : juzga que M 263 pues como O : y como M 264 busca O M : desea Cot 271 yo O : pues atribuido a OCTAVIO M 272 necedad O : novedad M 272Acot Nise y Celia, criada O : Vanse y salen Nise dama y Celia su criada M : Vanse y salen Nise dama y Celia su criada AB 278 vienen O : tiene M AB 279 lo merece O : las mereces M : las merece AB 282 También hay O : es que hay M AB 284 cansome O M : canséme AB 288 viene a saber O : deja entender M AB 290 En fin O AB : Al fin M 295 historial O M AB : historia Cot 296 cuenta O : muestra M AB 297 con O : por M AB frasi O M AB : frase Cot 299 culta O : oculta M AB 300 a ingenios O M A : en ingenios B 307 Acot Finea....maestro O : Salen Finea dama y un maestro de leer M Salen un Maestro de leer y Finea AB 312 Per RUFINO O : MAESTRO en M AB toda la escena 316 Bien, bien. Sí O : Así ya M : Así ya ya AB 325 Estas son letras O : Letras son esas M AB 328 yo lo O : yo la M A Cot : yo le B 329 Aquésta O : esta M AB 330 No sé qué responda O M AB : om en Cot 331 ¿Y esta? ¿Cuál? ¿Ésta O : Y estotra Aquella M AB : ¿Cuál? ¿Esta Cot 333 Así, así O M : Así sí sí AB 338 Per NISE O : CELIA M AB 343 Ya miro O : Di aquí atribuido al Maestro M AB 346 Ven....voy O M : Perdiendo el juicio estoy AB 347 Perdiendo....estoy O M : Ven no dices pues ya voy AB 350 Acot Saca una palmatoria O : om M AB : Saca una palmeta Cot 352 a deletrear O AB : deletrear \_M Después del verso aparece la siguiente acotación\_ Dale una palmeta y ella echa a correr tras él M AB 353 Ay, perro O : O, perro M AB Aquesto O : Aquesta M AB 355 Per NISE O M : CELIA AB CELIA.O M : MAESTRO AB 357 Per RUFINO O : NISE M AB NISE.O : om M AB 357 Ay, que me mata O : A tu maestro M AB 358 A tu maestro O : Ténganla ahí atribuido a MAESTRO M AB 360 Dila O M : Dilo AB 366 y al O : al M AB 368 lindo O : gentil M AB 369 y apenas me O : y luego que M AB 370 cuando, ¡zas! la bola O : toma y zas la mano M AB 372 quebró O : abrasó M AB 373 Cuando O AB : Cuanto M 378 Acot Vase el maestro M AB : om O 384 dice O M : dicen AB 389 Yo ya sé O : Ya yo sé M AB 398 Acot Clara, criada O : Sale Clara criada de Finea M AB 400 Ya O M : Yo AB 405 Pues, ¿De qué son? O : ¿De qué son? M AB Ya parió O : Que ya parió M AB 407 Cierto, cierto O : Y cuándo fue M : Cuándo, Clara AB 417 carretones O AB : carretos M 425- 428 pregonaban....gritos O M : om AB 432 pino O AB : pico M 441 hablaban O : hablan M AB 444 no es O : ni es M AB 446 con blanco y negro vestido O : larga y compuesta de hocico M AB 448 gorda y compuesta de hocico O : con blanco y negro vestido M : de negro y blanco vestido AB 449- 452 y si....oficios O M : om AB 449 arrastra O : rastra M om AB 460 llevar O : tirar M AB 464 los O : sus M AB 465 Lamicola, Arañizaldo O : Lamicol, Aramizaldo M AB 466 Micilo O : Misciclo M : Miscito AB 467 Mico, Miturrio O : con pel de zorra M AB 468 Zapaquildo O AB : Zapatillo M 469 pardo O : blanco M AB 470 otros de blanco O : y otros de negro M AB 471 forros O : ropas M AB 472 capotillos O M : zapatillos AB 478 cuál el pez, cuál el cabrito O M AB : om Cot 484 gansos O : cañas M AB 485 oyes O : ves M AB 490 caso O : cosa M AB Schevill 492 Acot Vanse Finea y Clara AB : om O : Vanse Clara y Finea M 499 esto O : eso M AB 499 Acot Duardo....caballeros O : Salen Laurencio, Duardo y Feniso galanes \_M AB\_ 502 Per FENISO O AB : LAURENCIO M 503 Per LAURENCIO O : DUARDO M AB 504 Per DUARDO O : FENISO M AB FENISO.O : LAURENCIO M AB 505 Per LAURENCIO O M : FENISO AB 506 por vuestro ingenio gallardo O M : de un soneto de Duardo AB 507 de un soneto de Duardo O M : por vuestro ingenio gallardo AB : de un soneto de Eduardo Cot 522 Eduardo O : Duardo M AB 523 Vaya el soneto O AB : Vaya el soneto atribuido a FENISO M 524 Después de este verso aparece la acotación Lee Duardo M 544 a quien O : al que M AB 546 con luz O : la luz M AB 551 Per LAURENCIO O : FENISO M AB 552 Per NISE O : LAURENCIO M AB 552 le esconden O : se esconden M AB 556 los O : os M AB 562 inquietud O M A : quietud B 566 El puro O : el claro M AB 568 fuego O M : luego AB 579 Escribe fácil O M : Escribe fácil atribuido a DUARDO AB 582 como éstas O : cual éstas M A : cual ésta B 588 a todos es O : es a todos M AB 589 Acot Nise aparte O : om M AB : Aparte Cot 593 quien O : a quien M AB 605 en lo que O M : en la que AB 609 Después del verso aparece la acotación Hace Nise como que cae AB 610 Per LAURENCIO O M : DUARDO AB 610 eso O : esto \_M AB Después del verso aparece la acotación\_ Hace Nise como que cae y dale a Laurencio un papel M 618 Acot Vanse Nise y Celia M AB : om O 621 Habréis O M A : Habéis M AB 627 Per FENISO O : DUARDO M AB 629 Per DUARDO O : FENISO M AB 634 Acot Despídanse....Laurencio O : Vanse Duardo y Feniso M : Vanse Duardo y Feniso queda Laurencio AB 643 blanco O AB : blando M 645 que tarda el O : que tardo en M : que tarda en AB 648 Acot Entre....Laurencio O : Sale Pedro su criado M Sale Pedro su criado de Laurencio AB 655 reducir su O : divertir mi M AB 657 No has visto que O : nunca has visto M AB 658 en O : que en M AB 659 siempre suele O : suele siempre M AB 662 luego en las dos O : tal en las doce M AB 665 de la casa O : deste puesto M AB 666 querido O : podido M AB 670 Como O : Porque M AB 674 señalo en O : señalo a M Cot : señala a AB 681 En las O : A las M AB 684 precisa O M A : preciosa B 693- 700 Nise....hermosa O : om M AB 706 empresa O : la empresa M AB 709 Cuál O : Y es M AB 710 simple O : necia M AB 711 has O M : ha AB 722 simple O : necio M AB 725 el dinero no le O : con oro no se M AB 729 Desde hoy quiero O : Yo tengo de M AB 740 Acot Finea y Clara O : om M AB 742 Si puede ser O : Harelo si está M AB 744 Después del verso Acot Salen Finea y Clara M AB 745 Linda O : buena M AB 753 pero si cuando O : y si ahora que M AB 754 traéis O AB : tenéis M 759 hermosas O M : famosas AB 763 traigan O : tengan M AB 768 llano O : sano M AB 784 porque nunca yo O : que en mi vida no M AB 788 Esperaos O : Esperad M AB 797- 804 que juntos....son O M : om AB 797 encender O : temer M 798 causar O M : causan Schevill 799 pierde el sosiego O : engendra amor luego M 801 posisión O M : posiçion Schevill 806 pecho O : cuerpo M AB 807 quien O : el que M AB 816 trocar O : dejar M AB 817- 820 Yo....adquiere O M : om AB 829 quererme aquí O : querer así M AB 845 Per FINEA O : CLARA M AB 845 Mi padre O : Tu padre M AB 846 Pues voyme O : Adiós M AB 846 Acot Vase Laurencio M AB : om O 849 Acot Vase Pedro M AB : om O 857 tratado me ha de O : hame querido M AB 859 sevillano o toledano O : toledano o sevillano M AB 860 Dos O M : tres AB 862 una carta O M : la caja AB 866 ése O : éste M AB 871 cuera y ropilla; mas O M : pero dime amiga AB 875 pretina O : ropilla M AB 877 Pardiez O : Digo M AB 878 Tiénesle....aquí O : Véamos tiénesle ahí atribuido a CLARA M AB 878 Acot Saca un retrato O : Saca Finea un retrato en un naipe M : Saca Finea un retrato en un naipe de la manga AB 886 piernas O M : pierna y AB 888 mozo O : Pedro M AB 888 Acot Entre Otavio con Nise O : Salen Nise y Octavio su padre M : Salen Octavio viejo y Nise su hija AB 889 calle O AB : puerta M 899 le diste O M AB : lo diste Cot 901 en él retratado O : allí retratada M AB 902 Acot Celia entre O : Sale Celia criada M : Sale Celia AB 904 unas postas O M : una posta AB 905 Finea, que estés O : hija que has de estar M AB 907 Acot Liseo, Turín y criados O : Salen Liseo y Turín de camino \_M AB. El testimonio M presenta\ salgan en lugar de_ salen. 908 licencia O M A : lición B 912 quién es de las dos O : cuál de las dos es M AB : Quién de las dos es Cot 913 lo ve O : me ve M AB 918 Esto O : Esta M AB 922 engañosa O AB : envidiosa M 923 hablaba en O : habló de M AB : habla en Cot 928 sois discreta O : discreta sois M AB 929 mucho O : grande M AB 932 necio O : bobo M AB 933- 934 Sentaos....tonta O AB : om M 936 enoja O : en hoja M AB 939 pudierais O M : pudieras AB 942 Per NISE O : OCTAVIO M AB 942 hermosa O M : honesta AB 951 traéis O : tenéis M AB 956 que si, como viene O : si como venís M AB. El testimonio B presenta y \_en lugar de\_ si. 958 esa O : esta M AB 959 Per OTAVIO O : NISE M AB 959 necia O : hermana M AB 960 especia O : especie M : especie es AB 960 Acot Entren....caja O : Sale Celia con una caja y agua \_M AB. El testimonio B presenta\ Celio en lugar de_ Celia. 961 El agua está aquí O M : Aquí está el agua AB 961 Per OTAVIO O M : om AB 962 El verla, señor O : el agua sola M AB 964 Acot Beba O : om M AB 969 Esperad O : Aguardad M AB 970 le limpias O M A : te limpias B 971 quitado O : llevado M AB 973 Que descanséis es razón O M : Ay padre más desdichado AB 978 Ahora bien; entrad vosotras O : entrad adentro vosotras M AB 979 y aderezad su aposento O : a prevenirle la cama M AB 980 Mi cama O : La mía M AB 981 Per NISE O : OCTAVIO M AB 982 que no O : que aun no M AB 983 Pues qué importa O : Entra adentro atribuido a OCTAVIO M AB Ven conmigo O : Que me place atribuido a FINEA M AB 984 ¿Allá dentro? Sí O : Vamos hermana \_atribuido a NISE M AB Después del verso sigue Acot\ Vanse Nise y Finea M AB_ 991 Dios O : El cielo M AB 991 Acot Todos....Turín O : Vase Octavio solo M : Vase Octavio y quedan Liseo y Turín AB : después de Schevill

Nota de cierre

Termina aquí la comedia, y vale cerrarla con la observación que la propia pieza nos hace: «aquí, para los discretos, da fin la comedia boba». El último verso distingue entre el público y los discretos. Los primeros se van; los segundos siguen pensando.

Lo que sigue pensando el discreto, después de las cuatro bodas y la rendición del padre, es esto. Finea, mujer que en el Acto I no sabía leer, ha terminado el Acto III casada con el galán que ella ha elegido y dueña de su propio destino. Nise, mujer que en el Acto I leía a Heliodoro y a Petrarca, ha terminado conformándose con el galán que no quería. La pieza ha invertido la jerarquía esperada: la inteligencia libresca pierde, la inteligencia astuta gana. Y el sistema social acepta la inversión porque la dote acompaña al galán pobre.

El saber que la pieza premia tiene cuatro nombres: bobería, astucia, fingimiento, voluntad. Es saber práctico, capaz de esconderse cuando hace falta y de darse por amor cuando conviene, administrado siempre por elección y no por impulso. La lección filosófica del teatro lopesco —que el barroco español carga con más epistemología de la que su decoración aparenta— está cifrada en este oxímoron de tres palabras: boba ingeniosa. Cuatro siglos después, la fórmula se sostiene.

La dama boba