Profundidad
Léxico y contexto
ACTO I · ESCENA 9

1.9 La primera lección de amor: los espíritus visivos

Casa de Octavio, salón

redondillasabbavv. 761–850diálogo vivo, comedia con doctrina

Si la lección de Rufino del primer acto era pedagogía fracasada (la cartilla, las letras, la palmeta), esta es pedagogía exitosa. Laurencio le explica a Finea qué es el amor en términos exactos —y exactamente filosóficos: deseo de cosa hermosa, espíritus visivos, encuentro de almas en el casamiento—. La escena tiene tres movimientos: el primero, en redondillas dialogadas, define el amor (vv. 765-790); el segundo, en versos más cargados, despliega la teoría óptica con la imagen de los rayos visuales (vv. 791-810); el tercero, con Pedro y Clara como contrapunto cómico, repite el sistema en clave plebeya (vv. 813-830). En la misma escena conviven la doctrina más alta del Quattrocento florentino y el chiste del corral, y los dos registros se sostienen mutuamente.

Lo más sutil de la escena pide advertencia. Cuando Finea, asustada, le pide a Laurencio que le quite los ojos del cuerpo con un pañuelo, no está siendo simplemente ridícula. Está aplicando, con perfecta lógica empírica, una doctrina que le acaban de enseñar. Si los espíritus visivos viajan por la mirada, lo que entra por los ojos puede sacarse limpiándolos. La situación cómica que se produce es, al mismo tiempo, científicamente exacta según la óptica medieval. La risa coincide con la verdad doctrinal.

FINEA.Si vos andáis con estrellas, ¿qué mucho que os traigan ellas arromadizado ansí? Acostaos siempre temprano, y dormid con tocador. LAURENCIO.¿No entendéis que os tengo amor puro, honesto, limpio y llano? FINEA.¿Qué es amor? LAURENCIO.¿Amor? Deseo. FINEA.¿De qué? LAURENCIO.De una cosa hermosa. FINEA.¿Es oro? ¿Es diamante? ¿Es cosa destas que muy lindas veo? LAURENCIO.No, sino de la hermosura de una mujer como vos, que, como lo ordena Dios, para buen fin se procura; y ésta, que vos la tenéis, engendra deseo en mí. FINEA.Y yo ¿qué he de hacer aquí, si sé que vos me queréis? LAURENCIO.Quererme. ¿No habéis oído que amor con amor se paga? FINEA.No sé yo cómo se haga, porque nunca yo he querido, ni en la cartilla lo vi, ni me lo enseñó mi madre. Preguntarelo a mi padre. LAURENCIO.¡Esperaos, que no es ansí! FINEA.Pues ¿cómo? LAURENCIO.Destos mis ojos saldrán unos rayos vivos como espíritus visivos, de sangre y de fuego rojos, que se entrarán por los vuestros. FINEA.No, señor; arriedro vaya cosa en que espíritus haya. LAURENCIO.Son los espíritus nuestros, que juntos se han de encender y causar un dulce fuego con que se pierde el sosiego, hasta que se viene a ver el alma en la posisión que es el fin del casamiento; que, con este santo intento, justos los amores son, porque el alma que yo tengo a vuestro pecho se pasa. FINEA.¿Tanto pasa quien se casa? PEDRO.Con él, como os digo, vengo tan muerto por vuestro amor, que aquesta ocasión busqué. CLARA.¿Qué es amor, que no lo sé? PEDRO.¿Amor? ¡Locura, furor! CLARA.Pues ¿loca tengo de estar? PEDRO.Es una dulce locura por quien la mayor cordura suelen los hombres trocar. CLARA.Yo, lo que mi ama hiciere, eso haré. PEDRO.Ciencia es amor que el más rudo labrador a pocos cursos la adquiere. En comenzando a querer, enferma la voluntad de una dulce enfermedad. CLARA.No me la mandes tener, que no he tenido en mi vida sino solos sabañones. FINEA.¡Agrádanme las liciones! LAURENCIO.Tú verás, de mí querida, cómo has de quererme aquí; que es luz del entendimiento amor. FINEA.Lo del casamiento me cuadra. LAURENCIO.Y me importa a mí. FINEA.Pues ¿llevarame a su casa y tendrame allá también? LAURENCIO.Sí, señora. FINEA.¿Y eso es bien? LAURENCIO.Y muy justo en quien se casa. Vuestro padre y vuestra madre casados fueron ansí. Deso nacistes. FINEA.¿Yo? LAURENCIO.Sí. FINEA.Cuando se casó mi padre, ¿no estaba yo allí tampoco? LAURENCIO.(¿Hay semejante ignorancia? Sospecho que esta ganancia camina a volverme loco.) FINEA.Mi padre pienso que viene. LAURENCIO.Pues voyme. Acordaos de mí. FINEA.¡Que me place! CLARA.¿Fuese? PEDRO.Sí, y seguirle me conviene. Tenedme en vuestra memoria. CLARA.Si os vais, ¿cómo? FINEA.¿Has visto, Clara, lo que es amor? ¿Quién pensara tal cosa?