Hay un momento en el que la mecánica de la comedia revela su arquitectura sin disimulo: cuando el chiste que hizo posible el enredo empieza a trabajar en contra de quien más necesita que continúe. Llevamos dos actos viendo cómo Finea gana discreción gracias a Laurencio y cómo esa ganancia es el motor de toda la trama. El motor trabaja ahora en su contra.
Liseo, rechazado por Nise, mira a la nueva Finea —discreta, rica, libre de compromisos— y decide que ya no tiene razón para evitarla. El argumento que Turín ofrece para justificar el giro es el más agudo de la comedia: la promesa que Liseo hizo de no casarse con Finea fue hecha a propósito de otra persona, porque Finea era entonces otra. Del no saber al saber media un abismo que convierte a la misma mujer en «otra mujer». El argumento lo enuncia el gracioso, que no sabe que está haciendo filosofía; lo que produce el efecto cómico es que quien más debería rebatirlo —Laurencio— tampoco sabe cómo.
La escena está construida en cuatro segmentos sucesivos con personajes que se relevan sin cruzarse del todo: Miseno y Otavio arreglan el casamiento de Düardo con Finea; Liseo y Turín deciden perseguir a Finea; Laurencio se entera de las intenciones de Liseo; Finea irrumpe, en el peor momento posible para Laurencio, con un discurso de amor elaborado que habla de espejos y de luces. La información fluye en espiral: el público lo sabe todo; cada personaje sabe algo distinto.
Vale prestar atención a ese discurso final de Finea (vv. 2415-2426). Antes, cuando era boba, sus expresiones de afecto se quedaban en el registro concreto, directo, casi infantil. Aquí habla en el del amor neoplatónico, con el vocabulario de la imagen especular y el alma que lleva al amado dentro. Es la primera vez en la comedia que Finea demuestra haber aprendido también la lengua del amor culto, y lo hace en el momento en que Laurencio empieza a temer que la pierde.
que os satisfizo el agravio.2320
OTAVIO.Hagamos este concierto
de Düardo con Finea.
Hijas, yo tengo que hablaros.
FINEA.Yo nací para agradaros.
OTAVIO.¿Quién hay que mi dicha crea?
LISEO.Oye, Turín.
TURÍN.¿Qué me quieres?
LISEO.Quiérote comunicar
un nuevo gusto.
TURÍN.Si es dar
sobre tu amor pareceres,
busca un letrado de amor.2330
LISEO.Yo he mudado parecer.
TURÍN.A ser dejar de querer
a Nise, fuera el mejor.
LISEO.El mismo; porque Finea
me ha de vengar de su agravio.2335
TURÍN.No te tengo por tan sabio
que tal discreción te crea.
LISEO.De nuevo quiero tratar
mi casamiento. Allá voy.
TURÍN.De tu parecer estoy.
LISEO.Hoy me tengo de vengar.
TURÍN.Nunca ha de ser el casarse
por vengarse de un desdén;
que nunca se casó bien
quien se casó por vengarse.
Porque es gallarda Finea
y porque el seso cobró
—pues de Nise no sé yo
que tan entendida sea—,2345
será bien casarte luego.2350
LISEO.Miseno ha venido aquí.
Algo tratan contra mí.
TURÍN.Que lo mires bien te ruego.
LISEO.¡No hay más! ¡A pedirla voy!
TURÍN.El cielo tus pasos guíe
y del error te desvíe,
en que yo por Celia estoy.
¡Que enamore Amor un hombre
como yo! ¡Amor desatina!
¡Que una ninfa de cocina,
para blasón de su nombre,
ponga «Aquí murió Turín
entre sartenes y cazos!»2360
LAURENCIO.Todo es poner embarazos
para que no llegue al fin.2365
PEDRO.¡Habla bajo, que hay escuchas!
LAURENCIO.¡Oh, Turín!
TURÍN.¡Señor Laurencio!
LAURENCIO.¿Tanta quietud y silencio?
TURÍN.Hay obligaciones muchas
para callar un discreto,
y yo muy discreto soy.2370
LAURENCIO.¿Qué hay de Liseo?
TURÍN.A eso voy.
Fuese a casar.
PEDRO.¡Buen secreto!
TURÍN.Está tan enamorado
de la señora Finea,
si no es que venganza sea
de Nise, que me ha jurado
que luego se ha de casar,
y es ido a pedirla a Otavio.2375
LAURENCIO.¿Podré yo llamarme a agravio?
TURÍN.¿Pues él os puede agraviar?
LAURENCIO.¿Las palabras suelen darse
para no cumplirlas?
TURÍN.No.
LAURENCIO.De no casarse la dio.2385
TURÍN.Él no la quiebra en casarse.
LAURENCIO.¿Cómo?
TURÍN.Porque él no se casa
con la que solía ser,
sino con otra mujer.
LAURENCIO.¿Cómo es otra?
TURÍN.Porque pasa
del no saber al saber,
y con saber le obligó.
¿Mandáis otra cosa?2390
LAURENCIO.No.
TURÍN.Pues adiós.
LAURENCIO.¿Qué puedo hacer?
¡Ay, Pedro! Lo que temí
y tenía sospechado
del ingenio que ha mostrado
Finea, se cumple aquí.
Como la ha visto Liseo
tan discreta, la afición2395
ha puesto en la discreción.2400
PEDRO.Y en el oro, algún deseo.
Cansole la bobería;
la discreción le animó.
FINEA.Clara, Laurencio, me dio
nuevas de tanta alegría.
Luego a mi padre dejé,
y aunque ella me lo callara,
yo tengo quien me avisara,
que es el alma que te ve2405
por mil vidros y cristales,
por dondequiera que vas,
porque en mis ojos estás
con memorias inmortales.
Todo este grande lugar2410
tiene colgado de espejos
mi amor, juntos y parejos
para poderte mirar.
Si vuelvo el rostro, allí veo
tu imagen; si a estotra parte,2415
también; y ansí viene a darte
nombre de sol mi deseo;
que en cuantos espejos mira
y fuentes de pura plata,
su bello rostro retrata2420
y su luz divina espira.2425
LAURENCIO.¡Ay, Finea! A Dios pluguiera
que nunca tu entendimiento
llegara, como ha llegado,
a la mudanza que veo.2426
¿Cómo leo esto?
Edición digital crítica con cinco tintas, cuatro niveles y dos modos de lectura.
Las cinco tintas
- LÉX · léxico
- CTX · contexto
- INT · intertexto
- RET · retórica
- DRM · dramaturgia
Los cuatro niveles
- Texto — solo la pieza, sin notas.
- Enriquecido — léxico y contexto. Por defecto.
- Analítico — añade intertexto, retórica y EXT.
- Total — todo, incluido aparato textual.
Atajos rápidos
- 1–4 · cambia el nivel
- n/p · siguiente / anterior escena
- ? · esta ayuda
- Esc · cerrar