Profundidad
Léxico y contexto
ACTO II · ESCENA 3

2.3 Maestro de danzar con Finea: ella prefiere cascabeles

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 1365–1484

Segunda lección imposible de la pieza, simétrica con la del dómine Rufino del Acto I. Ahora es un maestro de danzar el que intenta enseñar a Finea, y Finea, fiel a su naturaleza, lo desconcierta con peticiones de cascabeles y desprecios al tamboril. La escena es paralela a la 1.4, pero con un detalle nuevo: ya estamos a un mes después, y aunque Finea sigue resistiéndose a la pedagogía formal, está empezando a aprender por la vía paralela del amor. La aparición de Laurencio interrumpirá la lección y la convertirá en algo distinto.

Y no quiero danzar más. MAESTRO.Como no danza a compás, hase enfadado de sí. FINEA.¡Por poco diera de hocicos, saltando! Enfadada vengo. ¿Soy yo urraca, que andar tengo por casa dando salticos? Un paso, otro contrapaso, floretas, otra floreta... ¡Qué locura! MAESTRO.(¡Qué imperfeta cosa, en un hermoso vaso poner la Naturaleza licor de un alma tan ruda! Con que yo salgo de duda que no es alma la belleza.) FINEA.Maestro... MAESTRO.¿Señora mía?... FINEA.Traé mañana un tamboril. MAESTRO.Ése es instrumento vil, aunque de mucha alegría. FINEA.Que soy más aficionada al cascabel os confieso. MAESTRO.Es muy de caballos eso. FINEA.Haced vos lo que me agrada; que no es mucha rustiqueza el traellos en los pies. Harto peor pienso que es traellos en la cabeza. MAESTRO.(Quiero seguirle el humor.) Yo haré lo que me mandáis. FINEA.Id danzando cuando os vais. MAESTRO.Yo os agradezco el favor, pero llevaré tras mí mucha gente. FINEA.Un pastelero, un sastre y un zapatero, ¿llevan la gente tras sí? MAESTRO.No; pero tampoco ellos por la calle haciendo van sus oficios. FINEA.¿No podrán, si quieren? MAESTRO.Podrán hacellos; y yo no quiero danzar. FINEA.Pues no entréis aquí. MAESTRO.No haré. FINEA.Ni quiero andar en un pie, ni dar vueltas, ni saltar. MAESTRO.Ni yo enseñar las que sueñan disparates atrevidos. FINEA.No importa; que los maridos son los que mejor enseñan. MAESTRO.¿Han visto la mentecata?... FINEA.¿Qué es mentecata, villano? MAESTRO.¡Señora, tened la mano! Es una dama que trata con gravedad y rigor a quien la sirve. FINEA.¿Eso es? MAESTRO.Puesto que vuelve después con más blandura y amor. FINEA.¿Es eso cierto? MAESTRO.¿Pues no? FINEA.Yo os juro, aunque nunca ingrata, que no hay mayor mentecata en todo el mundo que yo. MAESTRO.El creer es cortesía; adiós, que soy muy cortés. CLARA.¿Danzaste? FINEA.¿Ya no lo ves? Persíguenme todo el día con leer, con escribir, con danzar, ¡y todo es nada!... Sólo Laurencio me agrada. CLARA.¿Cómo te podré decir una desgracia notable? FINEA.Hablando; porque no hay cosa de decir dificultosa, a mujer que viva y hable. CLARA.Dormir en día de fiesta, ¿es malo? FINEA.Pienso que no; aunque si Adán se durmió, buena costilla le cuesta. CLARA.Pues si nació la mujer de una dormida costilla, que duerma no es maravilla. FINEA.Agora vengo a entender sólo con esa advertencia, por qué se andan tras nosotras los hombres, y en unas y otras hacen tanta diligencia; que, si aquesto no es asilla, deben de andar a buscar su costilla, y no hay parar hasta topar su costilla. CLARA.Luego, si para el que amó un año, y dos, harto bien ¿le dirán los que le ven que su costilla topó? FINEA.A lo menos, los casados. CLARA.¡Sabia estás! FINEA.Aprendo ya; que me enseña Amor, quizá, con liciones de cuidados. CLARA.Volviendo al cuento: Laurencio me dio un papel para ti; púseme a hilar —¡ay de mí, cuánto provoca el silencio!—, metí en el copo el papel, y como hilaba al candil y es la estopa tan sutil, aprendiose el copo en él. Cabezas hay disculpadas, cuando duermen sin cojines, y sueños como rocines que vienen con cabezadas. Apenas el copo ardió, cuando, puesta en él de pies, me chamusqué, ya lo ves... FINEA.¿Y el papel? CLARA.Libre quedó, como el Santo de Pajares. Sobraron estos renglones en que hallarás más razones que en mi cabeza aladares. FINEA.¿Y no se podrán leer? CLARA.Toma y lee. FINEA.Yo sé poco. CLARA.¡Dios libre de un fuego loco la estopa de la mujer!