Profundidad
Léxico y contexto
ACTO III · ESCENA 2

3.2 Octavio y Miseno conciertan a Nise con Duardo

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 2073–2220

Octavio y Miseno discuten el casamiento de Nise. Miseno propone como esposo a su propio hijo Duardo (uno de los académicos del Acto I), y Octavio acepta. La escena tiene función estructural: cierra el primer ciclo del Acto III planteando el contraste entre las dos hermanas (Finea ya está casándose con Laurencio en el subtexto, Nise se conformará con Duardo o Liseo en el desenlace) y prepara el conflicto del fingimiento que viene en las escenas siguientes.

mi padre en esta ocasión. CLARA.Hablando está con Miseno de cómo lees, escribes y danzas; dice que vives con otra alma en cuerpo ajeno. Atribúyele al amor de Liseo este milagro. FINEA.En otras aras consagro mis votos, Clara, mejor; Laurencio ha sido el maestro. CLARA.Como Pedro lo fue mío. FINEA.De verlos hablar me río en este milagro nuestro. ¡Gran fuerza tiene el Amor, catredático divino! MISENO.Yo pienso que es el camino de su remedio mejor. Y ya, pues habéis llegado a ver con entendimiento a Finea, que es contento nunca de vos esperado, a Nise podéis casar con este mozo gallardo. OTAVIO.Vos solamente a Düardo pudiérades abonar. Mozuelo me parecía destos que se desvanecen, a quien agora enloquecen la arrogancia y la poesía. No son gracias de marido sonetos. Nise es tentada de académica endiosada, que a casa los ha traído. ¿Quién le mete a una mujer con Petrarca y Garcilaso, siendo su Virgilio y Taso hilar, labrar y coser? Ayer sus librillos vi, papeles y escritos varios; pensé que devocionarios, y desta suerte leí: « Historia de dos amantes , sacada de lengua griega; Rimas , de Lope de Vega; Galatea , de Cervantes; el Camoes de Lisboa, Los pastores de Belén , Comedias de don Guillén de Castro, Liras de Ochoa; Canción que Luis Vélez dijo en la academia del duque de Pastrana; Obras de Luque; Cartas de don Juan de Arguijo; Cien sonetos de Liñán, Obras de Herrera el divino, el libro del Peregrino , y El Pícaro , de Alemán». Mas ¿qué os canso? Por mi vida, que se los quise quemar. MISENO.Casalda y veréisla estar ocupada y divertida en el parir y el crïar. OTAVIO.¡Qué gentiles devociones! Si Düardo hace canciones, bien los podemos casar. MISENO.Es poeta caballero, no temáis. Hará por gusto versos. OTAVIO.Con mucho disgusto los de Nise considero. Temo, y en razón lo fundo, si en esto da, que ha de haber un Don Quijote mujer que dé que reír al mundo. LISEO.Trátasme con tal desdén, que pienso que he de apelar adonde sepan tratar mis obligaciones bien; pues advierte, Nise bella, que Finea ya es sagrado; que un amor tan desdeñado puede hallar remedio en ella. Tu desdén, que imaginé que pudiera ser menor, crece al paso de mi amor, medra al lado de mi fe; y su corto entendimiento ha llegado a tal mudanza, que puede dar esperanza a mi loco pensamiento. Pues, Nise, trátame bien; o de Finea el favor será sala en que mi amor apele de tu desdén. NISE.Liseo, el hacerme fieros fuera bien considerado cuando yo te hubiera amado. LISEO.Los nobles y caballeros, como yo, se han de estimar, no lo indigno de querer. NISE.El amor se ha de tener adonde se puede hallar; que como no es elección, sino sólo un accidente, tiénese donde se siente, no donde fuera razón. El amor no es calidad, sino estrellas que conciertan las voluntades que aciertan a ser una voluntad. LISEO.Eso, señora, no es justo, y no lo digo con celos, que pongáis culpa a los cielos de la bajeza del gusto. A lo que se hace mal, no es bien decir: «Fue mi estrella». NISE.Yo no pongo culpa en ella ni en el curso celestial; porque Laurencio es un hombre tan hidalgo y caballero que puede honrar... LISEO.¡Paso! NISE.Quiero que reverenciéis su nombre. LISEO.A no estar tan cerca Otavio... OTAVIO.¡Oh, Liseo! LISEO.¡Oh, mi señor! NISE.(¡Que se ha de tener amor por fuerza, notable agravio!) CELIA.El maestro de danzar a las dos llama a lición. OTAVIO.Él viene a buena ocasión. Vaya un crïado a llamar los músicos, porque vea Miseno a lo que ha llegado Finea. LISEO.(Amor, engañado, hoy volveréis a Finea; que muchas veces Amor, disfrazado en la venganza, hace una justa mudanza desde un desdén a un favor.) CELIA.Los músicos y él venían. OTAVIO.¡Muy bien venidos seáis! LISEO.(¡Hoy, pensamientos, vengáis los agravios que os hacían!) OTAVIO.Nise y Finea... NISE.¿Señor? OTAVIO.Vaya aquí, por vida mía, el baile del otro día. LISEO.(¡Todo es mudanzas, Amor!) MÚSICOS «Amor, cansado de ver tanto interés, en las damas, y que, por desnudo y pobre, ninguna favor le daba, pasose a las Indias,