Profundidad
Léxico y contexto
ACTO III · ESCENA 8

3.8 Octavio descubre que algo se trama

Casa de Octavio

romance asonancia -ée-éevv. 2871–2930narración + diálogo

Octavio sospecha que algo se trama en su casa. El padre, que durante toda la pieza ha sido figura pasiva, intenta aquí recuperar el control. La escena es bisagra entre dos momentos del Acto III: la confesión de Finea ante Laurencio (3.5-3.6) y el clímax de la espada (3.10). Va en romance asonancia -ée, metro de transición narrativa, después de las redondillas más largas de la pieza (3.7, 236 versos en abba) y antes de las redondillas que llevarán al banquete (3.9). La asonancia -ée es de las más raras del castellano y exige rimas como teme, enmudece, vence; el oído queda envuelto en un tono de tensión sostenida que el público percibe sin saber por qué.

Aquí se dramatiza la asimetría informativa perfecta. Octavio sabe lo que sospecha pero no lo que pasa; Miseno sabe menos aún; Finea sabe todo y finge no saber; el espectador sabe lo que Finea sabe. Cuando Finea dice «Laurencio está en Toledo», el padre oye una respuesta tranquilizadora, el espectador oye una verdad cifrada, y la propia Finea se sirve de la doble lectura para escapar al control. Es la primera vez en la pieza que el lenguaje opera como velo deliberado.

FINEA.Hombres vienen. Al desván, padre, yo voy a esconderme. OTAVIO.Hija, Liseo no importa. FINEA.Al desván, padre; hombres vienen. OTAVIO.Pues ¿no ves que son de casa? FINEA.No yerra quien obedece. LISEO.Tus disgustos he sabido. OTAVIO.Soy padre... LISEO.Remedio puedes poner en aquestas cosas. OTAVIO.Ya le he puesto, con que dejen mi casa los que la inquietan. LISEO.Pues, ¿de qué manera? OTAVIO.Fuese Laurencio a Toledo ya. LISEO.¡Qué bien has hecho! OTAVIO.¿Y tú crees vivir aquí, sin casarte? Porque el mismo inconviniente se sigue de que aquí estés. Hoy hace, Liseo, dos meses que me traes en palabras... LISEO.¡Bien mi término agradeces! Vengo a casar con Finea, forzado de mis parientes, y hallo una simple mujer. ¿Que la quiera, Otavio, quieres? OTAVIO.Tienes razón. ¡Acabose! Pero es limpia, hermosa y tiene tanto doblón que podría doblar el mármol más fuerte. ¿Querías cuarenta mil ducados con una Fénis? ¿Es coja, o manca, Finea? ¿Es ciega? Y cuando lo fuese, ¿hay falta en Naturaleza que con oro no se afeite? LISEO.Dame a Nise. OTAVIO.No ha dos horas que Miseno la promete a Düardo, en nombre mío; y pues hablo claramente, hasta mañana a estas horas te doy para que lo pienses; porque, de no te casar, para que en tu vida entres por las puertas de mi casa, que tan enfadada tienes, haz cuenta que eres poeta. LISEO.¿Qué te dice? TURÍN.Que te aprestes y con Finea te cases; porque si veinte mereces, porque sufras una boba te añaden los otros veinte. Si te dejas de casar, te han de decir más de siete «¡Miren la bobada!» LISEO.Vamos; que mi temor se resuelve de no se casar a bobas. TURÍN.Que se casa, me parece, a bobas, quien sin dineros en tanta costa se mete.